Corrupción política despoja a pescadores

 

Funcionarios reparten proyectos y recursos entre políticos, familiares y amigos

La actividad pesquera oscila entre la depredación oficial y el hambre porque los programas formulados en el escritorio del gobierno federal alimentan la corrupción de funcionarios que reparten los proyectos entre familiares, amigos y políticos.

Tan solo en Sinaloa y Sonora, más de 80 mil familias dependen de la actividad pesquera y tradicionalmente han sido traicionados por políticos alojados en el poder legislativo y el servicio público, que se han apoderado del proceso de explotación de los espejos de agua y controlan los mecanismos de especulación en el proceso de comercialización de las especies que se reproducen en los litorales regionales.

Desde Escuinapa hasta a Ahome la injusticia social devora a las familias de estirpe pescadora que no ha saboreado el campeonato nacional de Sinaloa como máximo productor de especies de escama.

En el discurso oficial del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesca, se endulza las cifras situando el valor de la producción pesquera del estado en 6 mil 100 millones de pesos durante el año 2015, pero en el espejo de la realidad esos dineros no han salpicado a las bases del sector que solo navegan en las aguas de la pobreza y el abandono.

En el ejercicio del año 2017 la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación –SAGARPA-, dibujo un panorama en blanco y negro ya que a pesar del potencial productivo de la pesca solo se aplicarán 3 mil millones de pesos para la actividad en los litorales del país y esos recursos serán compartidos con la acuacultura.

Es precisamente en la asignación de recursos que serán compartidos entre la pesca tradicional y la acuacultura donde las aves de rapiña buscan la mayor parte del banquete presupuestario.

Desde el escritorio del titular de SAGARPA a nivel nacional. José Calzada Rivirosa, no habrá viraje en la política hacia la actividad pesquera al no mejorar el presupuesto para este año con lo cual se aplica un gancho al hígado al sector.

En la nomenclatura de los favorecidos con los dineros federales está claro que no se encuentran los pescadores tradicionales y entre bastidores se asoman los intereses de funcionarios federales y estatales que construyen granjas camaroneras bajando programas que nunca llegan a los campos pesqueros de la entidad.

Entre compadres y familiares de funcionarios públicos se devoran el suculento platillo financiero.

INEGI FALSEA LA INFORMACIÓN DE LA AMARGA REALIDAD DE LA PESCA

En el juego sucio se subió al ring el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, -INEGI-, al pintar color de rosa la situación de los campos pesqueros y ver un éxito económico que nadie ve entre la población de los litorales regionales. En los campos pesqueros los únicos comercios que prosperan son los tiraderos de droga, expendios de cerveza y aguajes.

El desempleo va a galope tendido, pero según el INEGI no ha muerto la ocupación en los campos pesqueros. La realidad tiene otro discurso.

Apenas el año pasado este organismo tenía otro sentido en sus expresiones. pues de acuerdo con el INEGI el poder adquisitivo de los pescadores cayó en casi la mitad en relación al promedio que ostentaba hace cuatro años y los insumos para desarrollar la actividad experimentaron un crecimiento del 22 por ciento mientras que los precios de la producción han mantenido una tendencia estática o bien con ligeros desplomes en sus precios.

El caleidoscopio de mentiras sobre la realidad de la pesca nacional genera calambres y envía el mensaje de que no se quiere cambiar el paisaje de hambre, injusticia y migración que está agrietando el territorio pesquero, mientras que los destinos del sector son manejados desde los escritorios por el volante oficial.

El Servicio de Información Agroalimentaria y Pesca, -SIAP-, mantiene invariable su discurso de que en cada año se ha elevado la producción pesquera nacional, sin embargo el único aumento que se ha visto es la marginación en que viven los trabajadores de mar y la aparición repentina de personajes vinculados a la política que mediante compadrazgos han bajado programas para la acuacultura y devoran el dinero del sector.

EL DISCURSO OFICIAL DICE: NO HAY NECESIDADES EN LA PESCA

Todo un negociazo. Si el éxito se midiera con el discurso oficial no habría pobreza ni necesitados en la pesca. Al contrario, habría industrias exportadoras que atraerían divisas nacionales de las que ahora se carecen.

El canto de las sirenas tiene como coreografía al SIAP, que indica las cifras alegres y especifica que durante la actividad pesquera del 2015 los litorales y aguas sinaloenses produjeron 339 mil 227 toneladas.

Del 2016 no ha rendido su informe.

La federación de pescadores del norte de Sinaloa y sur de Sonora reconoce que la pobreza extrema en los campos pesqueros es del 89 por ciento y que el 75 por ciento de la producción camaronera y de escama es entregada a agiotistas que reclaman la producción a aquellos trabajadores de mar que les pidieron prestado dinero para avituallar sus equipos y que no tienen más forma de saldar el adeudo que cediendo sus capturas.

El motor del agiotismo y la pobreza es la SAGARPA, que no ha abierto sus puertas a proyectos pesqueros que involucren a la comunidad para permitir que se sirvan con la cuchara grande amigos y compadres de los funcionarios en turno.

SAGARPA SIGUE IGUAL CON ROBLES QUE CON ZUBÍA

La delegación de la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación brindo refugio a Rolando Zubia Rivera como delegado de esta dependencia durante tres años y durante su periodo hubo muchos productores agrícolas tronados, pero los bonos del funcionario en el mercado agrícola nunca bajaron porque se sirvió del presupuesto para proyectos particulares.

De esa misma manera operaron los proyectos hacia la pesca tradicional; pero no llegaron los equipos marinos a los más necesitados. Los especuladores acapararon motores y pangas con la bendición del gobierno estatal y federal.

De la mano de Patricio Robles, la delegación de SAGARPA en Sinaloa no ha cambiado su modus operandi y los recursos fluyen en forma selectiva y se esconden de la vista de quienes habitan en los campos pesqueros.

Mientras la corrupción se convierte en la hoja de ruta de la SAGARPA, en bahías, esteros y alta mar las embarcaciones se hunden, porque están viejas y no hay capital para renovarlas, remato el presidente de los pescadores de aguas profundas, Carlos Sotelo Monje, que añora los tiempos en que el banco de pesca –BANPESCA- alimentaba los créditos del sector y OCEAN GARDEN captaba, empacaba y comercializaba el producto obtenido en los litorales.

Esto fue hace 25 años cuando la corrupción política era matizada y los abusos de los funcionarios no se asomaban con la desfachatez actualmente visible y descarada, hasta convertirse en una obra maestra de la delincuencia de cuello blanco y charola de inmunidad gubernamental.