Cnc en Sinaloa, bicéfala, botín de una camarilla

 

Germán Escobar y Pablo Moreno mandan en la Liga, no la sobrina consentida

La permanencia de Ana Cecilia Moreno Romero al frente de la Liga de Comunidades Agrarias de Sinaloa sólo tiene una explicación: sirve a los intereses de dos liderazgos, caduco uno, desgastado el otro, de Pablo Moreno Cota, el tío de la “dirigente”, y Germán Escobar Manjarrez, presidente de la Comisión de Agricultura y Sistemas de Riego en la Cámara de Diputados, peor aún, miembro del “coyotaje” que sangra la economía campesina.

El cálculo político de la dirigencia nacional de la CNC es que ambos cuadros, revestidos de caciques y explotadores del sector social, que por su descrédito no sirven a los intereses del Partido Revolucionario Institucional, deben operar a escondidas, tras la dirigencia formal de la organización agraria y vender la falsa imagen de liderazgo joven de la sinaloita, a pesar de que carece de trayectoria de protagonismo en la defensa del campesinado sinaloense.

La Liga actual es una devaluada caricatura de la combativa central que fue pilar político del PRI y de Sinaloa, lo que alejó a los campesinos del cubil del coyote.

Pablo Moreno es traidor incluso a sus propias raíces, de auténticos luchadores agrarios que no explotaron la dirigencia del sector, sino que sirvieron a sus compañeros a través de ella. Fue una enseñanza que pervirtió al contacto con los intereses políticos y el afán de enriquecimiento, acelerando el proceso de desintegración del protagonismo cenecista.

La más reciente elección, para ratificar a la sobrina de Moreno, es producto del consenso de no más de cinco caciques políticos y de una consulta con el jerarca -impuesto desde Los Pinos-, senador Manuel Cota Jiménez, inmerso en su proyecto de ser candidato a gobernador de Nayarit y distante de lo que pasa en Sinaloa.

Esta es la única motivación actual de la CNC, no el empobrecimiento del ejido, en la orilla de la extinción.

LAS COMUNIDADES RURALES YA NO INFLUYEN EN LA LIGA

Las comunidades rurales, producto de la explotación de la agricultura para unos cuantos magnates, no tienen nada que ver en los relevos en la Liga.

Así se vio en el acto para empoderar a la sobrina consentida, al que no acudieron campesinos de base, de convicción y de dignidad.

Sólo estuvo presente la desprestigiada clase política priista, los mismos rostros de todos los eventos del partido y sus sectores, para hacer méritos ante el nuevo jefe del estado.

También acudieron unos cuantos caciques regionales, para la foto oficial con fondo de sombreros, por cierto, el emblema que ya no se porta con orgullo porque apenas lo usan los pobres del ejido. Los demás del “coro” eran pulcros y enjoyados políticos, hombres y mujeres que llegaron en Suburban a festinar a sus cómplices.

Las trayectorias hablan y no pueden ser inventadas para justificar una imposición. Moreno Romero inició su carrera en la Liga, durante la dirigencia de su tío, en el gobierno de Jesús Aguilar Padilla, jefe político de Pablo. De ser secretaria sin más patrón que el pariente, pasó a hacerse cargo de programas de apoyo a las mujeres cenecistas, favoreciendo a las fieles a la línea morenista. El tío no respetó los méritos de docenas de mujeres campesinas, con más ascendiente en el sector que la sobrina consentida. Viejas luchadoras campesinas, incluso Martha Ofelia Meza, no fueron tomadas en cuenta para el relevo, porque hace falta una pseudodirigente consanguínea del cacique, dócil a las consignas de éste.

Ella no necesitó formarse en luchas sociales porque a su arribo a la central agraria ésta había perdido ya el protagonismo que empezó a languidecer al final del sexenio de Renato Vega Alvarado, que fue arrinconado en la era de Juan S. Millán, quien inventó sus propios líderes agrarios; que tomó aliento contaminado con JAP a fin de crear un blindaje político al gobernador y se opacó en el régimen de la coalición PAN-PRD-PT-Convergencia con Mario López Valdez y grupos priistas.

GERMÁN ESCOBAR Y PABLO MORENO, DEL MISMO CLAN

El convenenciero regreso del aguilarismo en torno a Quirino Ordaz Coppel trazó la estrategia para instalar la “prestanombres” al frente de la Liga, por acuerdo de Aguilar, Pablo y Escobar, en consulta con Quirino Ordaz y el visto bueno del senador Cota. La proclamación del consenso cenecista es sólo una patraña de las usuales en el sistema de la consigna institucional. Las ni se enteraron de lo que “cocinaron” en la CNC.

Las circunstancias estaban claramente a favor de la alternativa de poner un rostro nuevo en la decadente organización, pero con alguien que no fuera un riesgo para la camarilla dominante. Cierto: cualquiera resultaba mejor que los muy erosionados y desprestigiados liderazgos disponibles.

El regreso de Moreno Cota sería la peor señal de retroceso político de la CNC y del PRI, un inconveniente para la imagen del nuevo gobierno del estado. Además, significaría una confrontación directa con otros grupos políticos que aún resisten el intento de “reagandalle” de Aguilar Padilla y su grupo, que no ha logrado sacudirse el mote ad-hoc de “camarilla mafiosa”.

Germán Escobar, con dependencia y vínculos con la misma facción, había sido títere de Mario López Valdez y su gris papel como presidente de comisión en San Lázaro lo descalificaba para ser factor de control sobre los restos dispersos del campesinado. El mismo cacique de Elota se encargó de liquidar el activismo del sector, al traicionar a los cenecistas para erigirse en nuevo magnate y “coyote” que victimiza a los productores de granos.

TRATAN DE COPAR A QUIRINO PARA COBRAR COTOS DE PODER

Con el respaldo del jefe de la camarilla, Jesús Aguilar Padilla, los caciques Moreno y Escobar tratan de copar y saltar sobre la autoridad del gobernador Quirino Ordaz Coppel en los asuntos políticos, para asegurar cotos de poder en el camino hacia las elecciones de 2018 y 2021, a fin de vender lo que queda de la CNC estatal a quien haga la mejor oferta, en una negociación que se facilitará con una dirigente que sólo figura en el papel, no en los hechos ni en las batallas políticas.

En torno a las intenciones de esa facción priista están generándose confrontaciones políticas por la rivalidad combativa de las líneas que conducen los demás ex gobernadores, sobre todo las de Mario López Valdez, en busca de posiciones administrativas y políticas, actuales y a futuro.

Desde sus trincheras, tratan de posicionarse con objetivos claros: aprovechar el tiempo de acomodo del nuevo gobierno para tomar ventaja en la carrera por la adjudicación de posiciones que sirvan a los planes de cada grupo priista.