Choix, convertido en la puerta del infierno

Por miedo a la inseguridad, “Gary” Félix, “desplazado”, huye a las ciudades
La regla para el pueblo es clara: deben correr o enfrentar un riesgo mortal

En el municipio de Choix los destellos de violencia mantienen colocada a la ciudadanía en las fauces del infierno. En el espinazo rocoso de las montañas la muerte se desliza a ritmo del canto del cuerno de chivo y la vida oscila entre correr o morir, porque la semilla de la violencia germinó con fuerza a partir de enero del año 2017 cuando de la mano del alcalde José Lindolfo Reyes Gutiérrez se plantó la ingobernabilidad y pueblos enteros han sido desalojados e incendiados en una cruenta lucha despertada por simpatizantes de la criminalidad.
Literalmente no hay gobierno en el alteño municipio.
Desde la postulación de José Lindolfo Reyes Gutiérrez como candidato del Partido Acción Nacional a la presidencia municipal, los pobladores de la región más intrincada de Choix vislumbraron una estela oscura que los hizo recordar que en el primer periodo de gobierno del munícipe, comprendido del año 2005 al 2007, la tasa de criminalidad se disparó y la economía fue emboscada para enriquecer a políticos y elevar la marginación social.
Durante un tramo de gobierno de Jesús Aguilar Padilla, como titular del ejecutivo sinaloense, la administración municipal que encabezo José Lindolfo Reyes Gutiérrez colocó un antifaz a la realidad violenta de su periodo con obra pública que ahora presenta marcado deterioro, pero que en su momento le permitió amortiguar la opinión publica domestica que pregonó en todo momento que la lluvia de cadáveres era inocultable.
Era el año 2005 cuando la tasa de criminalidad en el estado se leía a un ritmo de 3.7 homicidios por cada 100 mil habitantes.
La tormenta reapareció con mayor fuerza en la actual administración municipal y el retrato lo refleja las estadísticas oficiales: Corral Quemado, Real Blanco, El Orito y La Culebra, entre otras comunidades donde la coreografía de balas y disparos obligaron a los pobladores a irse mientras sus viviendas fueron quemadas previo saqueo de bienes muebles por parte de grupos armados que gobiernan la vida y propiedades de los lugareños.
La semblanza de la poesía criminal se transmite de boca en boca en los altos, pero es escondida con efectos incendiarios por las autoridades municipales que en forma cómoda esquivan las denuncias para aparentar que nada pasa.
Pero en lo profundo de Choix se vive la llama del infierno de balas, que incinera propiedades para propulsar la ingobernabilidad y dejar en claro que el reino del terror se reavivó y llegó para quedarse al menos un año y diez meses.
Desde el 2005 hasta el 2013 el gobierno municipal se vistió de los colores del Partido Acción Nacional y los fuertes vientos de violencia acabaron lo mismo con ciudadanos comunes que con jefes policiacos que no pudieron garantizar ni sus propias vidas y vieron derrumbarse las acciones gubernamentales porque no pudieron plantar el respeto a la ley y la impunidad puso bajo sospecha del tribunal ciudadano a la clase gobernante.
PANISTAS LLEGAN Y CREAN EMPRESAS “DE TEMPORADA”
En el municipio de Choix, además, todos viven bajo el régimen de la pobreza, y la excepción son los “franquicieros” del control del PAN que bajo el punto focal del presupuesto público crean empresas de temporada para alimentar sus cuentas bancarias.
En la competencia comercial de la cabecera, nadie tiene derecho a hacerle sombra a José Lindolfo Reyes Gutiérrez y el mercado de los recursos económicos es manejado como platillo de caciques por el ahora munícipe, así como Edgar Félix Bustillos y Juan Carlos Estrada Vega, que ejercieron el poder del 2005 al 2013 y convirtieron en franquicia su militancia azul para obtener ventajas.
Todos ellos son usufructuarios de las siglas del Partido Acción Nacional y escogen los huesos más carnosos de la política para chapotear mientras que la zona rural navega en aguas de la marginación, hambre, desempleo, despojos y muerte, todo en total impunidad.
El periodo azul se ha convertido en un caleidoscopio de fracasos en el ejercicio gubernamental del municipio, y el palacio municipal adquirió rostro de hábitat de oportunistas que colocaron a la muerte económica regional como símbolo de las familias pobres y los empresarios metidos a políticos aprovechan el erario para incrementar sus cuentas.
Inclusive se oponen al arribo de inversiones empresariales para ejercer un control basado en la especulación de precios de los productos.
Las historias negras del crimen, del uso y abuso del poder público durante la travesía gubernamental del PAN en el alteño municipio de Choix podrían escribirse en tomos completos dedicados al tema del fracaso en el servicio público.
PROGRAMA DE VIVIENDA SÓLO PARA LOS CERCANOS AL ALCALDE
Contar con una vivienda digna durante los gobiernos panistas que inicio Lindolfo Reyes Gutiérrez fue una utopía porque los pobres no fueron arropados con programas de edificación de casas y el privilegio de una habitación digna fue reservado solo para los funcionarios que saltaron del Partido Acción Nacional a los primeros planos de la administración municipal.
La cartografía de los intereses políticos caminó sin cesar durante nueve años en que Lindolfo Reyes Gutiérrez, Edgar Félix Bustillos e Iván Rábago Torres engordaron su patrimonio anexándose recursos y propiedades de personas insolventes que se desprendieron de sus predios por culpa de la crisis.
Se vistieron de caciques y supieron explotar la posición política, olvidándose, en cambio, de la seguridad del pueblo.
Así iniciaron los gobiernos panistas que desde el 2005 al 2013 desplazaron a la militancia de siempre del PAN, a quienes les dieron un papel secundario en el ejercicio del poder. Solo unos cuantos probaron la cereza del pastel financiero que ahora coloca a Lindolfo Reyes Gutiérrez y a Edgar Félix Bustillos como dos de los panistas con mayor poderío económico en Sinaloa.
Ambos tienen el denominador común de que el origen de sus riquezas está escondido en el follaje de su pasado, ya que a principios de los años noventa tenían una precaria economía que los obligaba a luchar por un salario y a finales de esa década, repentinamente aparecieron como comerciantes de primera línea.
Cuentan con una inexplorada riqueza que, inclusive en el caso de José Lindolfo Reyes Gutiérrez, ha trascendido hacia un abanico de opciones, ya que lo mismo es abarrotero que proveedor oficial de servicios a las distintas esferas de gobierno.
Todo ello sin tener el carnet del Partido Acción Nacional, aunque sí maneja los hilos de control de las decisiones de este instituto político, explicándose su repetición en el cargo por el fraude electoral y los acuerdos secretos del PRI-AN.
Los antecedentes de los gobiernos panistas fueron una premonición oscura para los que desde la elección de José Lindolfo Reyes Gutiérrez como presidente municipal transformaron su confianza en miedo y ahora ambulan de un lugar a otro porque tienen miedo de morir donde nacieron porque ahora la muerte llego de color azul y blanco al municipio.
El olor a muerte y criminalidad tiene esteroides, y el musculo del miedo es tal que inclusive el expresidente municipal Edgar Félix Bustillos tiene desconfianza y optó por huir a otras ciudades del estado para garantizar que no tendrá motivos para temer actos de inseguridad en su contra.
Así transcurre la vida en Choix. Donde la regla es correr o morir.