Benévolo castigo

A Veracruz le salió barato un solo juego de veto tras el altercado entre su porra y la de Tigres

Amigos de Proyecto 3, incoherente es la Liga MX con ese castigo tan ridículo, de risa, que más castigo, incita a volver una y otra vez a los ignorantes fanáticos provocar más grescas por un simple partido de fútbol, total, para esas “sanciones” de mano blanda por parte de la comisión disciplinaria- que sínicamente después de analizar una semana el veredicto de los hechos- los premian más que sancionar con un solo juego de suspensión al estadio Pirata Fuente y dos al entrenador Ricardo Ferreti, ¿puede usted creer eso?, es un vergüenza inefable.

Pero, ¿cómo debió resolver esto la comisión disciplinaria y la Liga MX? Con una sanción ejemplar, dura,  tal vez  prohibir la entrada a la barra del Veracruz el resto del torneo,  desafortunadamente la buena afición que va y apoya de manera respetuosa no tiene la culpa, vetar el estadio es muy perjudicial  para los intereses económicos del club y la misma afición que no está involucrada en estos actos de desmoralizados vagos sin escrúpulos que se comportan como animales, porque es injusto cuando queremos aplicar un castigo con la frase- por uno la llevan todos- el resto del público, ¿qué culpa tiene?

Lo correcto sería que paguen los culpables, sacar a las barras problemáticas de los estadios, y de eso se tienen que encargar las mismas directivas, son responsables de cuidar sus intereses, para evitar situaciones que afecten su institución, reuniones con líderes de barras, contabilizar y realizar una lista con foto y nombre de cada integrante y establecer códigos de éticas donde se comprometan a respetar las condiciones determinadas, de lo contrario evitar su presencia en las gradas, el fútbol igual existiría sin barras, no son indispensables, pero sin público, no se podría.

Sin embargo, si quieren mantener a las barras, todo esto se debe planear antes de un altercado de manera preventiva y no después. El estadio de Veracruz debió ser vetado, por lo menos un mínimo de 3 juegos, un castigo riguroso con el claro objetivo de mandar un mensaje contundente al resto de las barras, pero sobre todo a las directivas que se pongan a trabajar sino quieren ser sancionadas, es responsabilidad de cada una establecer un vínculo con su afición, en este caso las barras, para evitar hechos que suceden desde hace muchos años pero que desafortunadamente nadie hace nada.

Respecto a la liga, también debe prohibir la entrada de barras a estadios ajenos, por un largo tiempo, evitar las aglomeraciones conflictivas, esa sería una buena iniciativa que al parecer ya Enrique Bonilla presidente de la Liga MX, manifestó algo al respecto, el asunto es cumplirlo.

Y es que después pasa el tiempo y todo se nos olvida, la cuestión es que ni la Liga ni directivas se preocupan realmente por lo que ocurre fuera de las canchas, sus ojos están puestos en resultados y números, no en el bien estar de la afición y la misma seguridad, es un caso incluso, donde debería intervenir el gobierno porque es un problema social más que deportivo, tal como actuó en Inglaterra la primer ministra Margaret Thatcher, usaron varias estrategias para eliminar a las barras llamadas Hooligans, sin embargo acá es México, parece que todo se lo pasan por el arco del triunfo y al gobierno en vez de ayudar usa como cortina de humo al fútbol.

En el caso de Ricardo Ferreti, parece una buena sanción, a secas, dos juegos y una multa a él y la directiva de Tigres, quien reaccionó de manera impulsiva retando y advirtiendo a la porra de los Tiburones pagarles con la misma moneda cuando vayan a su estadio, una acción errónea, además se salvó de ser arrestado, ¿Quién le da derecho de jalonear así a un elemento de seguridad? Increíble su actitud, ya nos ha regalado varias escenas fuera y dentro de las canchas este polémico entrenador que se aprovecha de su fama.

Algunos  dicen que el fútbol es para los ignorantes, yo no estoy de acuerdo, pero es una realidad que la afición de un partido de Tenis es muy distinta a la del fútbol, la palabra clave de esto se llama educación y respeto, pero francamente, si observamos a las barras en la liga mexicana, son la mayoría jóvenes carentes de modales, agréguele alcohol y fanatismo, resulta lo que ocurrió en Veracruz y ha sucedido desde que existe nuestro fútbol. @GuilleGastelum