Auditora y Fiscal General “a la carta”

La coartada: “mandado no es culpable” en el ajuste de cuentas

En el crepúsculo de su mandato, José López Portillo diagnosticó que México iba derecho a convertirse en “un país de cínicos”. Que conste: México, en el que se incluye territorial y políticamente Sinaloa.

Antes de concluir su sexenio, al decretar la expropiación de la banca, el propio López Portillo argumentó que en unos cuantos meses entre, 1981 y 1982, los “buenos mexicanos” habían cometido un saqueo financiero peor que el que la Nueva España sufrió durante todo el periodo de la Colonia.

A partir septiembre de 1982, el entonces presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, capitaneó la campaña México en la Libertad contra la expropiación bancaria.

El sucesor de López Portillo, Miguel de la Madrid, quien entre las tesis de su campaña postuló la renovación moral de la sociedad, en la transición presidencial ordenó al PRI instalar la comisión respectiva.

El coordinador de esa comisión, doctor Samuel del Villar consideró pertinente integrar al sector empresarial. Aceptaron gustosos Clouthier del Rincón y el mazatleco Emilio Goicoechea Luna.

De la Madrid reformó la Ley Orgánica de la Federación a efectos de crear la Secretaría de la Contraloría de la Federación. En la exposición de motivos correspondiente, el Presidente subrayó  el leitmotiv de esa reforma: Fincar responsabilidades a los servidores del Estado por actos de corrupción.

Durante su campaña presidencial como abanderado del PAN en 1988, Clouthier del Rincón tomó como bandera el combate a la corrupción. La pública, obvio.

Del coloquial discurso del robusto sinaloense, se recuerda esta expresión: ¿Cuando has visto que la puerca suelte la mazorca que trae en el hocico?

Dijo López Portillo: México va derecho a convertirse en un país de cínicos. ¿Dónde se obtiene el título de cínico? De 1982 a la fecha, los presidentes que han sido y son, pasaron por universidades privadas tanto en México como en los Estados Unidos: Harvard, Yale, Stanford, etcétera. ¿Ahí obtuvieron la patente de cínicos?

El lunes pasado hubo un montaje en la Ciudad de México  para anunciar que, ahora sí: Va el nuevo modelo educativo.

Compartieron la tribuna Enrique Peña Nieto y el titular de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer. El primero, egresado de la Universidad Panamericana (Opus Dei) y el segundo de la Universidad Iberoamericana (Compañía de Jesús).

Se cita el patrocinio de esos dos planteles privados, porque son franquicia de la Iglesia católica, que en México ejerció el monopolio espiritual de los mexicanos durante más de tres siglos y, después de la separación Estado-Iglesia, la representación romana se declaró depositaria de la moral.

En su mensaje del lunes, Peña Nieto declaró que sería irresponsable, vergonzoso e inmoral no acometer la Reforma Educativa para dar destino a las nuevas generaciones de mexicanos.

Contrario sensu, hoy todavía Peña Nieto no le da espacio a la moralidad (ni personal, ni pública, ni republicana), en el tema del combate a la corrupción: El Senado tiene atorado el nombramiento del Fiscal Anticorrupción de la PGR porque el PRI no encuentra el candidato a modo para confiarle esa profiláctica misión. Y sólo le restan al mexiquense 20 meses a su mandato.

Casi un billón de pesos, es el costo anual de la corrupción en México, y no hay fiscal federal apto para combatirla.

Lo que hace la mano, hace la tras: Quirino Ordaz Coppel tiene apenas 74 días de gestión. La resta un buen tramo al periodo para el que fue electo.

Pero dos y medio meses en Palacio, han sido suficientes a Ordaz Coppel para pretender olvidar la demanda más sentida de los sinaloenses: Ajustar cuentas con los corruptos de la administración pasada. Ya hasta exhaltó el slogan de que el no metería las manos en la designación de los reponsables investiar a fondo a los maladrines de “cuello blanco” y promover la acción de la justicia.

Pero si las tiene metidas, hasta el hombro, tan es así que promovió un Fiscal General del Estado y un Auditor Estatal “a la carta”. A modo. Ad Hoc. En lo que vayan a hacer esos funcionarios títeres, su coartada pronto estará a la vista: “Mandado no es culpable”. Y el mandante en esa tarea de limpieza, es el gobernador, quien hasta ahora no ha demostrado mucha voluntad política para cumplir su tarea de depuración.

La voluntad “se la deja” a la Secretaría de Gobernación, la SHyCP, la Secretaría de la Función Pública y la Procuraduría General de la República.

En ese tipo de actitudes, siempre surge la sospecha popular: existe un pacto de politicos transexeanales, saqueadores, que se renueva a cada cambio de sexenio.

Está tibia la tinta que, a propósito del Centenario de la Constitución mexicana, recoge un macizo análisis del jurista mazatleco Diego Valadés Ríos, quien cuestiona la vigencia de la instituciones derivadas de la Carta fundamental.

Dice el autorizado y respetable paisano de Ordaz Coppel: “La confianza se esfuma cuando las promesas se fracturan. Hace años Winston Churchill dijo que la verdad es tan valiosa, que a veces hay protegerla con mentiras; tal vez tenía razón.

“Pero, entre nosotros, se ha estandarizado una regla inversa: La mentira es tan útil que a veces hay que ocultarla con algunas verdades.

“Por eso, cuando se habla de que los energéticos se privatizarán, pero poco, vienen a memoria las lecciones bancaria y ferroviaria…

“La democracia es incertidumbre de resultados, pero certidumbre de procedimientos. Ahora sólo contamos con las instituciones de la incertidumbre…”. Aplica en Sinaloa.

Sabemos que los priistas sólo leen los estados de sus abultadas cuentas bancarias. Que lean ensayos como los de Diego Valadés Ríos, es pedirle peras al olmo.

Cuando Peña Nieto -según se cree amigo y protector de Quirino Ordaz Coppel- habla de que sería inmoral no emprender determinadas políticas públicas -y otras no, la anticorrupción, por ejemplo-, nos viene a memoria otro clásico de la política priista, Gonzalo El Alazán tostado Santos: Moral, árbol que da moras.

Del difunto cacique potosino a nuestros días, las moras sólo sirven para hacer empalagosa jalea. Todo indica que Ordaz Coppel no le quiere cambiar la receta al menú sinaloense. Tenemos en Palacio una nueva generación de Tartufos. Al tiempo.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.