ANUIES, no se cambia de caballo a mitad del río

 

Se vale sobarse. Una de arena y otra de cal: Al arrancar marzo,  el Banco de México se gratificó reportando que en enero de 2017 las remesas enviadas por los mexicanos transterrados en los Estados Unidos alcanzaron un nuevo máximo histórico para ese mes: Dos mil 55 millones de dólares.

No se apagaban los reflectores que iluminaron los alegres semblantes de los tecnócratas de la Secretaría de Hacienda, cuando, en otro informe, el retenido hasta diciembre  gobernador del banco central, Agustín Carstens les echó un cubetazo de agua helada al anunciar una revisión a la baja del pronóstico de crecimiento de la economía mexicana para este año a un nivel de entre 1.3 y 2.3 por ciento.

No faltaba más: El chivo expiatorio (El cordero de la pasión, para ponernos en cuaresma), es Donald Trump, cuyo espectro político está activo desde hace dos años.

Esa es la explicación de ahora. Pero el ajuste de la previsión de crecimiento, es el quinto de los últimos meses. Los anteriores de atribuyeron a la disminución del crecimiento del sector industrial de los Estados Unidos. Como sea, estamos en el tobogán fiscal.

Entre el ungüento de las remesas y la herida de las expectativas decrecientes de la economía, ya se cuela el fantasma subyacente. Agencias financieras internacionales y algunos institutos especializados domésticos estiman que es probable que antes de que concluya el segundo trimestre de 2017 Hacienda anuncie un nuevo ajuste al gasto gubernamental, que sigue cojeando por la baja del ingreso petrolero.

Aquí entramos en el terreno que nos debe preocupar: En los ajustes presupuestales que se iniciaron desde el segundo semestre de 2015 y en el Presupuesto de Egresos para 2017 mismo, los recortes se descargaron sobre los sectores educativo, cultura, salud y otros relacionados con la política social.

Reforma Educativa, ¿y la Educación Superior?

Para esos sectores, según lo hemos visto desde 2015, no parece haber margen alguno de transferencias fiscales. Menos ahora, en que las reasignaciones se están orientando a la Secretaría de Relaciones Exteriores para que, a su vez, dote de partidas adicionales a los consulados mexicanos en los Estados Unidos.

Desde ahora mismo, en cuanto a la gestión y asignación de los recursos federales, se puede apostar tronchado que las preferencias del gasto para 2018 tendrán como destinatarias las secretarias electoreras, a saber: Las de Desarrollo Social, de Reordenamiento Agrario, Territorial y Urbano, y eventualmente a algunos programas de la Sagarpa.

Capítulo aparte amerita la Secretaría de Educación Pública (SEP), cuyo titular, Aurelio Nuño Mayer, se mantiene en la nómina de presidenciables tricolores.

Es absolutamente posible que la SEP, como prioridad presupuestal, se conserve en el mismo rango, si no que con una notoria mejoría.

Pero resulta obvio que la solvencia de la SEP -con independencia de los compromisos que está asumiendo para atender la revalidación de estudios a jóvenes residentes en los Estados Unidos amenazados con la deportación-, se aplicará para reforzar la Reforma Educativa, en cuyo caso los recursos serán absorbidos por la Educación Básica.

Y esta es la advertencia: La Educación Media y Superior, así como su disciplina consustancial, la investigación científica y tecnológica, tendrán que seguir esperando Las calendas griegas, toda vez que, aunque esté de por medio la sucesión presidencial de 2018, la opción compensatoria basada en el apoyo presupuestal de los estados a las universidades públicas se agota en las medidas cautelares que se están adoptando desde la Auditoria Superior de la Federación para evitar que los gobernadores sigan saqueando las tesorerías estatales.

Imperativo, una estrategia de largo plazo de la Anuies

Desde ese enfoque, no carente de realismo, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Enseñanza Superior (Anuies) tendrá que acometer, desde ya, una estrategia al menos para recuperar en 2018, de lo perdido, lo que aparezca.

Estrategia de largo alcance, es la que están proponiendo algunos rectores de universidades públicas estatales que exploran la posibilidad de un acuerdo para que el actual presidente de la Anuies, Jaime Valls Esponda, pueda ser habilitado para un segundo mandato ya que el actual se cierra en 2019.

Según nuestras fuentes, el docente chiapaneco le ha dado nuevos bríos a la asociación y en las circunstancias por las que atraviesa el país, la pugna electoral por la sucesión en esa institución podría romper la continuidad de los esfuerzos por la defensa de la Universidad Pública.

El riesgo que apuntan nuestras fuentes radica en que, en el proceso de sucesión presidencial de 2018, la Anuies podría ver suspendida la interlocución con el gabinete, habida cuenta que, como se ha dicho, el titular de la SEP, Nuño Mayer, sigue pujando por la candidatura tricolor y, en el frente presupuestal, el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, se mantiene como un sólido aspirante a la nominación.

Aquí aplica la recomendación de que no se cambia de caballo a mitad del río, menos si en 2018, como todo parece indicarlo, puede haber alternancia en Los Pinos, en cuyo caso la Anuies debe tener un liderazgo no sólo auténticamente representativo, sino estable. Es cuanto.