A debate, Diego Valadés y Héctor Melesio Cuén

Si de elevar el nivel del diálogo político, como lo plantea el líder del Partido Sinaloense (PAS), Héctor Melesio Cuén Ojeda, la agenda de la clase política tiene un contrapunto como base para arrancar el debate:
El PAS, al través de su coordinador ante la LXII Legislatura estatal, Víctor Antonio Corrales Burgueño, en la frecuencia de los partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Morena -cuyos dirigentes han entrado en promisorias negociaciones-, postula la Reforma Electoral Integral; no más parches ni remiendos a legislaciones aisladas;
A propósito de voluntades reformistas, una advertencia de impone. Recientemente, en conferencia magistral en Culiacán, el constitucionalista mazatleco, Diego Valadés señaló que, después de 230 profusas y confusas modificaciones y adiciones a la Constitución federal, el ciudadano de a pie tiene escasas posibilidades de leerla y para quien la lee, sus posibilidades de entenderla son precarias. Tomarlo en cuenta.
En medio de esas expresiones está un problema central: De acuerdo con sucesivas encuestas sobre Cultura Constitucional en México, según lo recordó Valadés, uno de cada cinco mexicanos considera que la Constitución es inadecuada a las necesidades actuales del país. Es evidente que existe una crisis de Cultura Constitucional.
Desde el punto de vista de Cuén Ojeda, la sociedad sinaloense no siente satisfechas sus aspiraciones democráticas solamente con iniciativas de ley parciales, que no llegan al fondo de la cuestión: Una reforma política integral debe incluir la Revocación de Mandato, la Segunda Vuelta Electoral y el Retiro del Fuero, así como la precisión de las facultades de autoridades primarias e intermedias que, no tienen ubicación en el orden legislativo o se remiten a reglamentaciones dispersas.
Hay dos visiones en las posiciones de ambos protagonistas: Cuén Ojeda se inclina por la construcción de una democracia participativa; Valadés aboga por la supervivencia de instituciones de la democracia representativa.
El quid es encontrar los puntos de convergencia que les den a ambas, complementaridad funcional y eficacia en su aplicación. Es la oportunidad y el desafío que abre la nueva tapa de diálogo entre al menos los cuatro partidos sinaloenses que se han sentado a la mesa a intercambiar punto de vista en torno a un proyecto común.
El acicate para tomar el toro por los cuernos es la reciente iniciativa del gobernador Quirino Ordaz Coppel para ajustar a la baja el número de diputados que forman el Congreso del Estado.
Diego Valadés previene contra ese propósito frente al riesgo de que los gobernadores vean reforzado su poder caciquil mediante la cooptación, la intimidación o la represión en su caso de los diputados, lo que implica la desnaturalización de la representación política; desde otro enfoque, acciones irreflexivas para instituir formas de participación política, ponen en riesgo la suerte del sistema jurisdiccional.
Cuén Ojeda, de su lado, sostiene la iniciativa ciudadana introducida ante el Senado, aboga por la participación popular en su figura de revocación de mandato como antídoto contra la prepotencia, la corrupción e impunidad de los funcionarios públicos; argumenta la segunda vuelta electoral para desactivar la violencia postelectoral y como el recurso más idóneo para revestir de legitimidad a los funcionarios surgidos de las urnas.
Respecto de la regulación de facultades de instancias básicas o intermedias en la estructura y acción de gobierno en Sinaloa propuestas por el PAS, la necesidad es obvia: Son instancias con mayor cercanía con la sociedad y su función no puede quedar expuesta a la discrecionalidad de sus titulares, que suelen asumir el papel de virreicitos.
Esos ejercicios de análisis y proposición tienen de suyo una primera posibilidad: Que el debate sobre temas fundamentales salga de los salones secretos donde los legisladores transan entre sí o con los emisarios del Ejecutivo, y que los gobernados se enteren públicamente cómo y quienes verdaderamente representan sus intereses, para tenerlo en cuenta la próxima vez que les pidan su voto.
Lo más importante, que el parlamento entre adversarios político-partidistas se ventile al aire libre, al modo de la antigua Ágora en la que el ciudadano podía participar o al menos enterarse cómo se le haría llegar la felicidad tantas veces prometida por los demagogos.
Se han abierto, pues, las pistas y si, como dice el lema, Hablando se entiende la gente, es posible esperar que se finquen los fundamentos de una nueva cultura política, tan indispensable en Sinaloa en horas en que la agenda de la entidad está ocupada por los temas de la barbarie. Ya era tiempo.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.