Tiburonario, carpeta de corrupción

Involucrados en la transa Sevilla,  Carlo Mario Ortiz, Dionicio Sánchez y Jaime León

El colapsado tiburonario de Mazatlán es la punta del hilo de la madeja que, si se jala con firmeza, llevaría a la Auditoría Superior del Estado, la Auditoría Superior de la Federación y al gobierno del Estado, a desenredar la maraña de corrupción y a ubicar a los directos responsables en la construcción de esta y otras obras “chatarra” a todo lo largo y ancho de Sinaloa.

En una de las “carpetas escondidas” por la Auditoría Superior del Estado sobresalen, como responsables de la ejecución del destartalado acuario, además del nombre del ex alcalde del puerto, el panista Carlos Felton, el de otros personajes de la vida pública, a quien primero el PRI-Sinaloa y luego el gobernador Quirino Ordaz Coppel les refrendaron el fiat para seguir manejando la obra pública a su libre albedrio.

De los más interesados en que las investigaciones en materia de obra pública tomen el derrotero del despiste, figuran dos piezas claves: José -Pepe- Menchaca López, de la Comisión de Fiscalización, y Alfonso -Ponchín- Inzunza Montoya. Los dos fueron privilegiados por el gobierno malovista con la asignación de contratos de obras. Uno es diputado local por el PRI y presidente de la Comisión de Fiscalización del Congreso Local; el otro fungió como diputado federal y secretario general del CDE del PRI en el pasado sexenio.

El presupuesto para la gigantesca pecera aumentó en tres ocasiones. Primero se estimó en un costó de 20 millones de pesos pero al final “técnica” y “contablemente” se derramaron 80 millones de pesos para su terminación total.

De un principio, la obra registró deficiencias estructurales y la inyección de materiales de pésima calidad. El tiburonario absorbió recursos municipales, estatales y federales. La Secretaría de Turismo solicitó dinero al Gobierno Federal y Estatal para poder terminarla en tres etapas

La enorme pecera se inauguró el mes de diciembre, casi al cierre de la administración municipal del panista Carlos Felton. A poco más de un mes de haber sido entregada colapsó. Reventó.

Una “falla” en el acrílico del tiburonario ocasionó la fuga de miles de litros de agua poniendo en riesgo la vida de 13 ejemplares de tiburón y de otras especies.

Personal de la Auditoría Superior del Estado esconde una carpeta especial, que contiene las observaciones hechas por la pésima construcción de la megapecera a José Luis Sevilla, quien fuera titular de Comunicaciones y Obras Públicas; Carlo Mario Ortiz Sánchez, ex subsecretario de Obra Pública del gobierno estatal; Jaime León, Supervisor de Obra Pública y Dionicio Sánchez, ex director de Administración y Seguimiento del área de obras públicas.

Carlo Mario Ortiz, subsecretario de Obra Pública del Gobierno de Mario López Valdez, fue postulado candidato del PRI a la alcaldía de Salvador Alvarado. Alcanzó el triunfo. Entre las obras que más se le conocen es la construcción de una hacienda de su propiedad a un costado del Río Mocorito.

Jaime León, por su parte, acaba de ser ratificado en el cargo de Supervisor de Obra Pública.

Si se estima el costo del tiburonario “chatarra”, que fue elevado de 20 a 80 millones de pesos, el manoteo de recursos detectado ahí por la Auditoría Superior del Estado es considerado una minucia, una cantidad insignificante, si se contabiliza que Obras Públicas y la Unidad de Inversiones, operaron, a discreción, más de 16 mil millones de pesos en contratos, 4 mil millones de los cuales fueron entregados a compañías “privilegiadas”, con “licitaciones” dirigidas o amañadas.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.