No hay gobierno legítimo sin transparencia: no se sabe nada de la deuda de Malova

Los sinaloenses están hartos de que funcionarios de los tres niveles de gobierno les sigan dando gato por liebre cuando les exigen que se conduzcan con verdad y transparencia.

El fastidio social se desprende, también, del hecho de que cada tres o seis años se instalen gobiernos gatopardistas para, arropados en engañosas estrategias de comunicación, simular que se avanza cuando en realidad se retrocede.

No es novedad entonces que la desidia y la simulación, la no transparencia y la protección a la corrupción, intentan tomar de nuevo carta de naturalización en Sinaloa.

Como si en verdad no estuviera enterado del estado desastroso que guarda la administración pública estatal, el gobernador Quirino Ordaz Coppel le imprime una “dinámica cardiaca” a la responsabilidad de revelar las condiciones económicas-financieras en que heredó la administración.

Si bien hay quienes apuestan a que la simple proveeduría a la sociedad de la información sobre la situación financiera dependerá el destino político, fracaso o éxito de la actual administración estatal, el futuro real del propio Quirino depende de otros factores de no menos calado y en el caso de la seguridad pública, de alto riesgo.

Es hora de que el gobernador de Sinaloa no habla a profundidad ni con claridad sobre su Plan Estatal de Desarrollo. Es hora de que no toca en toda su dimensión la inseguridad, crimen y narcotráfico, ni plantea estrategias para hacer frente a estos flagelos, tradicionalmente reprimidos o combatidos a sangre y fuego.

Tampoco delinea planes para detonar o atraer inversiones ni para generar empleos.

El compromiso y la responsabilidad del gobernador es informar puntualmente, no a cuentagotas, sobre las condiciones en que encontró las finanzas públicas estatales y de las medidas que tomará o asumirá para salir de la quiebra y castigar los actos de latrocinio que afloran en la totalidad de las dependencias.

Es inocultable que el muestreo o “mapeo” practicado por la Auditoría Superior del Estado al estado financiero-contable del primer semestre del 2016, refleja un pasivo sin fuente de pago de más de 4 mil 500 millones de pesos.

Es insoslayable, también, que la rapiña no se circunscribió únicamente a esos seis meses sino que el latrocino data del primer semestre 2011, en el arranque mismo de la administración de Mario López Valdez.

Efectivamente, es probable y posible, que el tesorero Carlos Ortega, y no el gobernador Quirino Ordaz como lo espera la ciudadanía, informe a más tardar el viernes en torno a la “recepción” de las finanzas del gobierno.

La versión va de acuerdo a los tiempos legales del proceso de entrega-recepción, pero no compagina con los gritos destemplados de quienes en el 2010 empujaron la candidatura de Malova y que aunque les tocó parte del pastel trienal o sexenal se desgarran las vestiduras exigiendo se profundicen las investigaciones, fingiendo amnesia, como si fueran ajenos a los saqueos.

No se sabe, pues, a ciencia cierta a cuánto asciende la deuda heredada por Mario López Valdez. Quienes se dicen enterados aseguran que frisa en los 22 mil millones de pesos, pero quienes se han “echado clavados” en los archivos secretos de la Auditoría Superior de la Federación y la Auditoría Superior del Estado afirman que el déficit llega a los 35 mil millones de pesos

Lo único cierto es que la revelación del estado que guarda la administración pública estatal únicamente servirá no para dar legitimidad a un gobierno interesado en guardar silencio en relación a los problemas torales de Sinaloa, sino para saber nada más con que se cuenta y con que no y lo que se necesita para cumplir metas aun no definidas.

Del alto grado de inconformidad de la sociedad y de los trabajadores de distintas dependencias estatales, a quienes se les atropelló en sus derechos laborales e incluso saquearon sus ahorros, se deduce que nadie quedará conforme únicamente con que se le dé la información financiera.

El reclamo es acabar con la complicidad, la corrupción, los latrocinios y llevar a la cárcel a aquellos que sin duda gastan todavía a manos llenas dinero del erario público con supina desfachatez e impunidad.

La población está hasta el hartazgo de que cuando exige que se le hable con la verdad se le dé gato por liebre….

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.