No es Trump el culpable, es la cleptocracia mexicana

No es Donald Trump el culpable de las desgracias que se ciernen en el cielo mexicano. Es la clase política corrupta y venal que ha impedido el desarrollo económico , social y político de México; no es Trump el culpable de la sistémica corrupción del país: es el perverso maridaje entre el poder político y el poder económico el que ha impedido el abatimiento de la pobreza y la miseria en México; no es Trump el culpable de los salarios miserables de los obreros mexicanos, es Carlos Slim, como el paradigma del capitalismo de compadres; no es Trump el culpable de la debilidad institucional de México: es la partidocracia que ha impuesto sus intereses por encima de los intereses de la sociedad.

No es Trump el culpable de nuestra dependencia económica de los Estados Unidos, sino el establishment político mexicana que decidió poner todos los huevos de la canasta económica en  la economía gringa; no es Trump el culpable de las profundas fallas estructurales en nuestro estado de derecho: los responsables son los últimos 6 presidentes de la Republica; no es Trump el culpable de la corrupción de los gobernadores y de los alcaldes mexicanos, sino la complicidad de la partidocracia de los distintos colores con sus congéneres locales; no es Trump el culpable de las humillaciones recientes, es el Presidente Peña Nieto que no ha tenido ni el valor ni la inteligencia para hacer frente al fascista americano.

No es Trump el culpable de la mala fama que tiene México en el exterior, es el gobierno de Peña Nieto que ha sido incapaz de escribir otra narrativa, acaso porque carece de autoridad moral; no es culpa de Trump nuestra imagen de país corrupto, son los casos de la Casa blanca, Ayotzinapa, Malinalco, Higa Constructores, entre cientos de casos de corrupción.

No es Trump el culpable de la baja participación ciudadana, son los medios de comunicación y los intelectuales orgánicos que lo han impedido.

No es Trump el culpable de los 160 mil muertos en la estúpida guerra contra el narcotráfico, son el Presidente Peña Nieto y el ex Presidente Calderón sus impulsores; no es Trump el culpable del sometimiento del país a los intereses gringos; han sido los Presidentes mexicanos que indignamente se han plegado al consenso de Washington.

No es Trump el causante de la falta de competitividad del país, es la oligarquía económica asociada con el poder político que han generado estancos económicos.

No es Trump el causante de nuestros retraso educativo y productivo, es el PRI y el PAN que por decenios permitieron el envilecimiento de la educación pública en manos de Elba Esther Gordillo; no es Trump el culpable de la génesis y desarrollo de los corruptos gobernadores priistas y panistas: son esos partidos políticos los responsables de los Javier Duarte, Padres, Malova, César Duarte y los que se acumulen en la historia y en estos meses.

No es Trump el culpable de que en los Estados Unidos, hallan 6,5 millones de mexicanos ilegales que se fueron en busca de mejores oportunidades, es el maldito orden económico piramidal promovido por el PRI y el PAN que ha lanzado a millones de mexicanos fuera de sus fronteras; no es Trump el causante de que en México se pague 4 dólares de salario mínimo al día mientras que en USA es de 14 la hora, son los hijos de puta mega empresarios quienes han impuesto el ritmo y el tono de la economía; no es Trump el responsable de los permanentes robos de las grandes empresas a los mexicanos, es Carlos Slim, que estuvo robando al pueblo con los redondeos de Telcel, desde la era nefasta de Carlos Salinas de Gortari.

No es Trump el responsable de que en Home Depot, se le pague a una cajera 1400 pesos a la quincena por nueve horas de trabajo;  No es Trump el responsable de que en los restaurants Samborns se pague 170 dólares al mes a las meseras y sin derecho a una liquidación constitucional.

No es Trump dueño de la hipocresía mexicana, es nuestra clase política que se duele del maltrato de los inmigrantes mexicanos en USA, cuando aquí viola permanentemente los derechos humanos de los centroamericanos; no fue culpable Trump del asesinato de 70 indocumentados centroamericanos en San Fernando, Tamaulipas, fueron los gobiernos locales y federales los que lo hicieron posible; no es Trump responsable de que la impunidad en
México alcance cuotas del 98 por ciento; no es culpable Trump del dispendio de partidos políticos y los representantes populares que ofende la ética política.

No es Trump responsable de que en el país no se tengan mecanismos eficientes de rendición de cuentas, sino los gobiernos mexicanos presentes y pasados; no es Trump responsable de la debacle productiva de PEMEX, es la partidocracia que consiente a un sindicato corrupto; no es Trump culpable de que seamos un país maquilador con sueldos de hambre, son los gobiernos corruptos y comodinos que han hecho imposible la transferencia tecnológica a nuestra planta productiva.

No es Trump el culpable de que tengamos una banca ineficiente, corrupta, que vive de los servicios y no del crédito, son los políticos mexicanos y sus tecnócratas  asociados al gran capital global; no es Trump el culpable de nuestro desastre deportivo, es el sistema político que ha permeado de corrupción a los organismos privados.

No es Trump el culpable de todos los anteriores muros de corrupción que se han levantado para impedir que los mexicanos vivamos en los elementales niveles de dignidad económica y en respeto de los más esenciales derechos humanos de tipo social, siempre denegados por un sistema político que hoy se queja de las medicinas amargas que le está proveyendo su principal asociado.
Hay que ver primero las culpas de nuestra clase política, pasada y presente, para entender mejor lo que nos pasa hoy.