La Cortina de Nopal y la nieta de Frankenstein

Los pusilánimes no van a la guerra

Ahora que la acorralada tecnocracia neoliberal -primera generación de gringos gobernando México, según decía en su momento el difunto Carlos Monsiváis- convoca a los mexicanos a retornar al abominable populismo que tanto ha denunciado durante las últimas cuatro décadas, para ilustrar nuestro optimismo podemos empezar con un viejo y odioso chascarrillo:

Frankenstein le pregunta a Robert Redford, dónde se hizo la cirugía plástica. Éste le contesta que en una clínica de Houston (Texas), y pregunta a su vez: ¿Y tú? Frankenstein le responde: En un hospital del Issstse.

¿Dónde quedó el slogan Empléate a ti mismo?

En la cruzada lanzada por la tecnocracia -suprimiendo la frase final “está bien hecho”-, se restaura el lema “Hecho en México”. Se acompaña el mensaje con una especie de águila mocha foxiana.

Ese slogan es de la misma temporada de aquél que incitaba a los mexicanos: ¡Empléate a ti mismo! Este slogan apareció justamente cuando Carlos Salinas de Gortari era secretario de Programación y Presupuesto, encargo en el que se le conoció popularmente como Salinas Recortari en razón de los despidos masivos en el sector público y privado, que se iniciaron durante el sexenio de Miguel de la Madrid.

Los que se emplearon a si mismos, lo hicieron en la economía negra interna y en la de los Estados Unidos. Son un montonal.

Lo hecho en México, ¿está bien hecho?

El slogan “Lo hecho en México está bien hecho”, desde el rincón de la nostalgia, lo recordamos cada amanecer.

La vivienda que ocupamos actualmente en la Ciudad de México da hacia el norte. Desde el ventanal observamos la torre de lo que su creador, don Manuel Suárez, proyectó como el Hotel de México. Ahora divisamos su nuevo nombre: World Trade Center.

Al fondo alcanzamos a divisar la imponente pero oscurecida Torre de Petróleos Mexicanos (Pemex). El imaginario matinal nos hace ver nuevas etiquetas: Las de las hijas de las añosas siete hermanas: ExxonMobil, Chevron (USA) y British Petroleum y Dusth Shell, que reverdecen sus laureles en nuestro país.

Hacia la derecha localizamos la torre mocha de la antigua Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP, hoy SCT). Los logos de moda son las de las gigantes de las telecomunicaciones estadunidenses ITT, ATT, etcétera.

Volvemos la vista al norte-centro. Está la torre conocida coloquialmente como “La licuadora”. La levantó la extinguida compañía Mexicana de Aviación. Hoy es condominio mercantil. Entre otros corporativos ocupan sus espacios el británico HSBC, conocido en los anales bancarios mundiales como El banco del opio. En fin.

Frente a la amenaza anaranjada de la Casa Blanca

Todo el mes de enero y en lo que va de febrero, las pantallas de la televisión han sido ocupadas por un mismo poster y las ondas nos traen el mismo mensaje pretendidamente patriótico, asumido desde que se confirmó la amenaza anaranjada en la Casa Blanca.

Sólo un tema mediático desplazó en estos días el incesante gacetillazo electrónico en las pantallas mexicanas: El del Super Bowl, final de las temporadas de fútbol americano, para cuyo gozo in situ los aficionados pagaron boletos de entre 300 y 4 000 dólares. Cuarenta mil compatriotas (“Lo hecho en México”), pagaron por ese privilegio a exorbitante costo en devaluados pesos.

Los mexicanos que no pudieron pagar aquel privilegio, tuvieron que conformarse con la liga soccer “nacional”. Vieron enfrentarse el fin de semana a equipos dirigidos por técnicos extranjeros. Las Águilas del América lograron un empate con un solitario gol anotado por un argentino; Los Pumas igualaron también, con gol de un paraguayo.

Los mexicanos disfrutaron esas disipaciones con metros cúbicos de cerveza ofertados por franquicias y marcas extranjeras, acompañados  con botanas chatarra de franquicia también foránea.

El pasado 5 de febrero, la afición festejó los primeros 71 años de la Monumental Plaza México. Los triunfadores de los carteles de dos días de corridas, fueron toreros españoles. Horas antes, Cuba le asestó a México un 4-0 en la serie de béisbol del Caribe.

Lo escrito hasta aquí nos informa que La Cortina de Nopal que se ha pretendido levantar en los últimos meses en reacción al Muro de Trump,  como que no está funcionando.

Aquí dejamos el tópico de “Lo hecho en México” en su faceta mercantil. Vamos a lo otro “hecho en México”.

Los próceres del Centenario constitucional

Se trata, lo segundo, del Centenario de la Constitución de 1917, de Querétaro, pretexto para insistir en el llamado a la “unidad en lo esencial”, aquel viejo cuño retórico de Luis Echeverría.

Los fastos de febrero fueron, son,   presididos, obviamente, por el jefe del Ejecutivo Enrique Peña Nieto, quien durante su sexenio ha disparado  24 decretazos a nombre del fáctico Pacto por México, que han deformado y desvirtuado no sólo el texto, sino el sentido nacionalista y social de sus fundamentos  originales que le imprimieron a la Carta de cartas los Constituyentes del 17.

No tuvo el “orgulloso” mexiquense, sin embargo, reparo alguno para convocar a los mexicanos a la unidad nacional “en torno a los valores de nuestra ley fundamental: Soberanía, libertad, justicia, democracia e igualdad”. Y se quedó tan campante.

En esos “cívicos” eventos, se ha visto y oído en la tribuna al presidente del Senado de la República, Pablo Escudero, actor del Pacto por México, representante ante el Poder Legislativo federal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), la formación política más multada en la historia electoral de nuestro país por reincidentes trasgresiones a la Constitución y el código respectivo.

Con esos especímenes en la Cámara alta, ¿cómo esperar que iniciativas ciudadanas para dar el salto de la democracia representativa a la democracia participativa, como la revocación de mandato, el plebiscito, el referéndum y la segunda vuelta electoral, se institucionalicen en la Carta fundamental?

Los falsos custodios de la Constitucionalidad

Por supuesto, en el Teatro de la República, no podía faltar el representante del Poder Judicial de la Federación, para el caso, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Luis María Aguilar.

Los cambios en el país, dijo el ministro Aguilar, no pueden ser impuestos “ni por líderes de gobierno preponderantes, ni factores económicos o políticos, ni circunstancias coyunturales…”: sólo bajo la plataforma de la Constitución.

Será por eso, que la Corte Suprema ha conculcado en los hechos, verbigracia, el derecho ciudadano a la consulta popular en temas fundamentales para la sociedad, como es el caso de la Reforma Energética (2015), y se ha negado a atender directamente los recursos de amparo interpuestos por mexicanos del llano contra los gasolinazos (2017).

En el Palacio Legislativo de San Lázaro, la Cámara de Diputados hizo su montaje correspondiente. Ahí se escuchó decir: “La Constitución es a las naciones, lo que la conciencia a las personas, sentido ético y porvenir”.

¿Lo expresó el constitucionalista Venustiano Carranza al promulgar el texto de Querétaro? No, lo expresó la diputada tricolor Miriam Dennis Ibarra Rangel, citando a su pastor, el mexiquense César El breve Camacho Quiroz. Así de grandes son los próceres de nuestros aciagos días.

Equidad de género obliga. Por el PVEM habló la diputada Jorgina Gaxiola Lizama: “Ante los retos internos y turbulencias externas, hemos de hacer saber al mundo que México es una Nación inquebrantable. Refrendamos que nuestro país respeta y protege a los individuos por igual, al tiempo que nos protege de la persecución, el aislamiento y el nacionalismo radical…”. No, pues sí.

Sólo en la UNAM se dijo: Reparto injusto de la riqueza

De ese tamaño son los choros de febrero. En un acto colateral, vimos retratarse a dos salinistas: El inefable Diego Fernández de Cevallos y el sonorense en la banca Manlio Fabio Beltrones Rivera con el hijo del general Lázaro Cárdenas, Cuauhtémoc. Unidad pura.

Ahí se dijo que “una nueva Carta Magna no resolverá los problemas del país” y que, con la actual, “hay gobernabilidad”.

Hablan, pues, los ahítos: Para los autocomplacientes, el camino correcto está señalado por los 695 cambios en 229 decretos de reforma que han desfigurado el texto del 17. Un total de 24 decretos han sido publicados, repetimos, por Enrique Peña Nieto.

Sólo en la UNAM se denunció voz en cuello que el actual régimen constitucional ha dejado sin resolver el tema fundamental de la injusta distribución de la riqueza.

Ominoso anuncio de la Constitución CDMX

En Palacio Nacional, para que no quede duda, se montó una colección de los textos constitucionales que han regido y rigen la vida de los mexicanos durante dos siglos. En los museos y las exposiciones, la Constitución no toca ni la prepotencia ni la arrogancia de los que detentan el poder.

Del Frankenstein que empezó a amarse en la década de los ochenta, ha nacido una hija: La Constitución de la Ciudad de México. Unidad Nacional: El Arzobispado Primado la tachó de inmediato  “de asesina”; para decirlo lo menos.

El 31 de enero, la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México dio por concluida su agobiante obra magna. Al día siguiente tuvimos su primera aplicación: En plena Avenida de la Reforma, se escenificó un brutal acto de represión contra manifestantes que protestaban contra los gasolinazos.

Mañana tendremos en la misma ciudad de México La marcha de la Lealtad. Todos somos Madero, codo con codo por la unidad nacional. Es cuanto.