INE validó firmas que piden fin de horario de verano

Sacuden disimulo del Senado

El Instituto Nacional Electoral sacudió el disimulo de la Cámara de Senadores ante la demanda ciudadana que exige derogar el horario de verano en Sinaloa, despejando el camino de obstáculos legales para discutir y aprobar la derogación del horario de verano a partir de este año.

En lo sucesivo sólo pueden oponerse razones insostenibles, como el clientelismo político a favor del partido en el gobierno y la práctica del mayoriteo en el legislativo.

Desde el 25 de noviembre de 2016, el INE envió al Senado la validación de las firmas ciudadanas que apoyan la iniciativa del Partido Sinaloense para solicitar un decreto que responda a esa demanda social. Sin embargo, la cámara fue omisa al recibir la notificación del órgano electoral y guardó silencio sobre el dictamen del órgano electoral.

Ante gestiones del presidente del PAS, Héctor Melesio Cuén Ojeda, y del senador Manuel Cárdenas Fonseca, el instituto ratificó el 23 de diciembre que la identidad de los firmantes correspondía al listado del Registro Nacional de Electores, según sus listados en corte al 15 de noviembre último.

El Senado emitió el comunicado de prensa número 940 reconociendo la verificación de 149,810 firmas que presentó el partido estatal para su revisión en el INE por ser el soporte de la iniciativa. La opinión ciudadana se expresó mediante una consulta pública realizada por el partido en los 18 municipios de la entidad.

Así fueron removidos los prejuicios que tratan de impedir la vuelta al horario único, luego de quedar demostrado a lo largo de casi 20 años que el cambio que se realiza en abril sólo ocasiona trastornos a la vida diaria de la población.

El horario de verano, rechazado ya por la sociedad, no reporta ningún beneficio perceptible y medible, menos aún en el ahorro de energía consumida en los hogares y centros de trabajo.

Las alzas en las tarifas eléctricas acabaron por borrar toda expectativa a favor del pueblo.

DISCUSIÓN, EN EL PERIODO DE SESIONES QUE INICIÓ EL 2 DE FEBRERO

El Senado reconoció que el tema llevado por el PAS deber ser agendado “en el segundo periodo de sesiones ordinarias del segundo año de la 63 legislatura”, que inició el 2 de febrero.

Esto significa que desde esa fecha en cualquier jornada del actual periodo legislativo puede darse respuesta a la gestión ciudadana.

La legalidad de la propuesta quedó demostrada.

La pertinencia de la derogación del horario de verano está fuera de duda.

Los perjuicios del cambio semestral del horario se resienten en la entidad, como en el resto del país.

Con base en estas consideraciones, lo que el Senado debe demostrar es el respeto que dice tener por las necesidades sociales, sobre todo cuando se presentan de manera institucional y consistente, jurídicamente soportadas y con pleno consenso ciudadano.

En contrario solamente puede erigirse ya motivos financieros de un estado en crisis, agobiado por el derroche y la corrupción, porque conceder la derogación del horario de verano a Sinaloa puede ser un precedente que sigan otras regiones del país.

SÓLO INTERESES POLÍTICOS PUEDEN “CONGELAR” EL EXPEDIENTE

Con el terreno ganado por la solicitud abanderada por el PAS ante el Congreso de la Unión, también podría persistir el criterio político sesgado, que sólo atiende intereses partidistas que tienen preeminencia en nuestro sistema político.

Que la demanda de revocación del cambio de horario no sea canalizada por uno de los partidos nacionales dominantes, es el único “pero” que impediría que el Senado agende el tema para ser discutido o para imponer el “mayoriteo” en la votación para negarle al pueblo su derecho a decidir por sí mismo lo que mejor conviene a su rutina de trabajo, de estudio y de vida en familia, sin esperar que la política acepte reconocerle ese derecho inalienable.

Si existe beneficio, no es para la gente. De haber ahorro en el consumo de energía que alega el gobierno para sostener el horario de verano, será únicamente para la CFE o las finanzas públicas.

La comparación de los pagos de los consumidores sinaloenses muestra que no hay cambio alguno con los dos horarios. A cambio, la gente sólo recibe trastornos en todas sus actividades.