Aguilaristas quieren cobrar favores políticos al gobierno de Quirino

El grupo de Jesús Aguilar Padilla quiere más favores del gobierno de Quirino Ordaz Coppel y presiona para acomodar en la administración a algunos de sus miembros, en espera de la oportunidad de volver a disfrutar de las bondades de la nómina y del presupuesto oficial.

Aguilar quiere espacios en distintas áreas del gabinete, de acuerdo con sus intereses reconocidos, a pesar de su escasa aportación al desarrollo de Sinaloa.

Una posición que reclaman está en el área que regula programas y apoyos al campo, el gran filón de oro a lo largo de la trayectoria política del “cenecista” que huyó de la CTM en 2011.

Para seguir medrando en la actividad que dominó en su sexenio y en su paso por la Subsecretaría de Agricultura, Aguilar busca convencer al mandatario que Sinaloa necesita en un cargo de su gobierno a Ramón Barajas López, uno de sus incondicionales, que se encumbró de la mano del ex gobernador.

En aquel sexenio, con el apoyo de JAP, Barajas fue dirigente de la Liga de Comunidades Agrarias y diputado federal, alcanzándole los últimos alientos de su gobierno para hacerlo presidente municipal de Guasave, venciendo la oposición de Mario López Valdez, que impulsó aquella vez a Armando Leyson Castro.

Pero Ramón Barajas se sirvió del campo en lugar de servir a la gente del campo. Hoy es un acopiador, de granos y de beneficios, que necesita volver a un cargo de gobierno para seguir expandiendo su imperio económico en la región del Petatlán.

Otro miembro del grupo que floreció con Aguilar Padilla y que busca una plaza, de ser posible en el área de seguridad pública, es Jesús Burgos Pinto.

No importa que las posiciones de primer nivel ya estén ocupadas. Cualquier “sub” es rentable si se cuentan con enlaces e intereses comunes dentro y fuera del gobierno.

Burgos Pinto tampoco rechazaría un cargo en el área que maneja Juan Habermann, desde la SAGyP, porque su oficio fuera del gobierno es la de agricultor y desde el gabinete pueden asegurarse suficientes apoyos especiales para no sufrir la aleatoriedad de la agricultura que padecen los productores sin vínculos directos con la clase política.

También Joaquín Vega Acuña, que vivió su época dorada durante los sexenios de Millán y de Aguilar, busca una “chamba” que tenga caja chica y presupuesto, presentándose ante Quirino como uno de los miembros de la llamada “camarilla mafiosa” que hizo méritos en campaña para aspirar a la reivindicación política, luego de la persecución política y financiera que sufrió en el régimen de Malova.

Vega Acuña tiene definida su aspiración: ser nuevamente rector de la Universidad Autónoma Indígena, experiencia que ya vivió en la época millanista.

No son los únicos aguilaristas que esperan ser incorporados al gobierno, por considerar que son tan trascendentes sus logros como los de seguidores de los otros ex gobernadores que arriman prospectos al hotelero mazatleco.

También buscan posiciones Alger Uriarte, Mayra Gisela Peñuelas y Pablo Moreno Cota, pero cualquiera de ellos sólo aumentará las dudas de la opinión público sobre lo que pretende Quirino.

En su totalidad, como puede concluirse, son personajes que lastraron el gobierno de Aguilar Padilla y que influyeron en la derrota del PRI. Son talentos, pero sólo especializados en la búsqueda de mejores prebendas personales, que siempre han sido muy caras para Sinaloa.

Lo peor está por venir para David López; “apesta” en CDMX y Sinaloa

FUE UNA TORMENTA POLÍTICA que anunciamos en Proyecto 3 a lo largo de los años 2014, 2015 y 2016.

Advenedizo, sin identidad con los sinaloenses, con más intereses en el Estado de México, Ciudad de México y Oaxaca que en Sinaloa, “El Pecuni” se mostró desde su llegada como un burócrata sobrevaluado, que pretendió dividir y construir sobre la estructura política priista su nuevo imperio. Su plan, como él mismo, fue fallido. Se lo dijimos.

Caído en desgracia David Epifanio López Gutiérrez, no acabará de pagar las consecuencias de su torpeza política con la pérdida de sus posiciones de gobierno. No sólo están arrebatándole las delegaciones confiadas a sus secuaces, por hacer confidencias políticas en estado inconveniente, por vía telefónica con Alfredo del Mazo González, en contra del secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong. Fue un audio que escuchó un Sinaloa atónito ante la impertinencia del legislador, que como jefe de comunicación de Los Pinos también fue un fracaso.

Que se desmantele el grupo del chilorio power con la expulsión de Saúl Sánchez Félix, Regino López Acosta y Jorge Alán Urbina Vidales de las delegaciones, en realidad representa muy poco en el escenario político del estado. Lo más duro del castigo caerá sobre el jefe del grupo de tan bajo perfil como el mencionado.

A David Epifanio le cuesta perder, primero, la confianza del presidente de la república, seguramente sorprendido y decepcionado de su embajador plenipotenciario metropolizado, que llegó aquí como virrey perdonavidas en espera de su palacio y de la guillotina a su disposición.

Que su falta de tacto y sin noción de la realidad hayan aflorado en plena crisis de confianza ciudadana que afecta al mandatario federal, demostró que es impertinente y carente de oficio, porque López Gutiérrez enseñó el cobre hablando en contra de Osorio, como de un funcionario que Peña Nieto debía hacer a un lado. No conoce su posición cerca del presidente, porque ignora que el hidalguense es mucho más amigo de Peña Nieto de lo que nunca podrá serlo el diputado federal. Y todavía no se sabe si la “recomendación” le salió del pecho estando en sus cinco sentidos, lo que indicaría que, además, David Epifanio perdió piso y sensatez, algo grave en un político que presume de cercanía con un jefe de estado.

Y al quejarse “sólo para los oídos” de Del Mazo, pero que se conoció en Sinaloa y en la capital del país, dictó su sentencia de muerte política.

¿Qué sigue? “El Pecuni” se convierte en un diputado federal del montón, tal vez con la “quemada” es el último en importancia dentro de los 500. En San Lázaro no cambia nada porque nunca ha tenido perfil de protagonista, ni en tribuna ni en cabildeo, por ser simplemente un improvisado cuyo mérito es ser “amigo del jefe”.

Es un coordinador de la bancada priista sinaloense ya sin voz de mando. En los hechos, su liderazgo está liquidado. Pero no pasará nada. Coordinadores y vicecoordinadores son de membrete, principalmente el personaje que nos ocupa.

Además, pierde el derecho de picaporte en Los Pinos y en palacio nacional. Tampoco será novedad porque el mismo mexiquense-oaxaqueño-sinaloense había reconocido en diciembre, en su imprudente confesión telefónica, que “desde mayo” no había podido hablar con el presidente para recomendarle que atendiera la opinión en contra del titular de la SEGOB.

Ahí se dio cuenta el aniquilado jefe del chilorio que, contra lo que suponía, nunca fue ni podía ser el más amigo del presidente y que en torno de éste hay rangos que David Epifanio nunca alcanzó.

El peor efecto en su contra no se verá desde el exterior. Se reducirán hasta extinguirse los beneficios en la concesión de obra pública al clan López Gutiérrez, condenado a irse por años, tal vez para siempre, al basurero de la historia.

El pez, sin cerebro, por su boca muere.