Sepultada la quimera turística de Teacapán y deja viudos que la codiciaban

Quirino, el más afectado con la protección a Malova; es más de lo peor

Es un hecho que la quimera turística del siglo XXI, el desarrollo de la zona de Teacapán en el sur de Sinaloa, quedará sepultada por las adversidades financieras del país y la escasa viabilidad del enorme proyecto federal de la era panista.

Simplemente se trata de un plan que el gobierno actual abandonará definitivamente.

Al no dedicarle más recursos a la estructura operativa de Playa Espíritu, dejará que sus expectativas se mueran de abandono. Es una estructura administrativa inútil y sin sentido.
Los técnicos que evalúan el futuro del turismo en el Pacífico mexicano han determinado que es menos caro y más redituable estimular los centros de turismo de Mazatlán, Riviera Nayarita, Vallarta y Los Cabos, que “el mosquero” y la reducida infraestructura en torno a Teacapan.

Pero el entierro de la ilusión dejará viudos y viudas entre los grandes capitales de Sinaloa y de otras partes del país, que confiaron en las expectativas que surgieron en los gobiernos federales de Fox y Calderón.

Está demostrado ya que en muchos años las finanzas públicas no podrán sostener el alto costo de equipar y habilitar las playas de Escuinapa con el fin de crear un nuevo emporio turístico.
Simplemente no es posible desviar decenas de miles de millones de pesos cada vez más devaluados para, primero, llevar los servicios que requiere la zona.

Pero este anuncio, aun por producirse, provocará llantos y lamentos, porque no pocos “visionarios” ya invirtieron parte de sus capitales en la compra de ejidos completos en la zona que recibiría el impacto benéfico de la magna obra.

Y compraron caro, atendiendo un negocio de bienes raíces que se estimuló desde despachos exclusivos, como el de los hijos de Martha Sahagún, para engancharse con el despegue del nuevo polo de desarrollo prometido.

En el círculo hotelero del gobernador Quirino Ordaz Coppel, son varios los decepcionados con el descarte de Teacapán como centro de turismo internacional. Inversionistas como el clan Toledo y Eduvigildo Carranza, incluso el mandatario sinaloense, ya se habrán dado cuenta que los planes de un nuevo Cancún en Sinaloa simplemente se esfumaron.

Y las tierras, cientos de hectáreas, tal vez miles, van a devaluarse en una nueva forma de “crack” financiero.

LLEGÓ LA HORA DE QUE QUIRINO ORDAZ COPPEL salga a explicar al pueblo la situación financiera que recibió de Mario López Valdez, el refugiado en San Diego, donde se aseguró un bunker desde el cual poner distancia del ambiente de violencia que hizo repuntar en Sinaloa, de la ola de corrupción que dejó sin control como tsunami asesino y del fuerte estancamiento del desarrollo económico.

Y el mandatario no debe ocultar la magnitud del problema porque la sociedad tiene una clara percepción de la magnitud del desvío de recursos financieros en el pasado sexenio y del endeudamiento que creció de manera exponencial en ese periodo, especialmente en su segundo trienio. Las maniobras del poder legislativo no alcanzan para tapar el sol con su dedo devaluado.
El mandatario debe estar consciente de que en las redes sociales circulan cifras sobre el tamaño del desfalco, que si por razones obvias no son precisas se aproximan a las reales dimensiones del problema.

Además, están las exposiciones claras y sustentadas de la fracción parlamentaria del Partido Sinaloense en el Congreso del Estado, que no reciben respuesta clara de la mayoría priista cómplice del gobierno, obviamente por consigna enviada desde el tercer piso.

Cifras a citar a manera de ejemplos:

Que 198.8 millones de pesos no se conciliaron en las cuentas bancarias del gobierno. Una irregularidad propia de ineptos o de corruptos, o de ambas cosas juntas.

El negocio de las placas de vehículos fue una fuente de omisiones y corruptelas, con seguro encaje de responsabilidades sobre el ex director general de Vialidad y Transportes, Domingo Ramírez Armenta, que en reuniones de su grupo político llegó a decir con desenfado y cinismo que había “robado mucho”. En el costo de las placas compradas por el gobierno se encontró un sobreprecio de 16.1 millones de pesos.

Un problema que afecta la marcha de este gobierno es la suma de 4,457 millones de pesos que aparecen en la contabilidad del gobierno sin fuente de pago. Este es uno de los males mayores que dejó Malova, confiado en que Quirino Ordaz deberá aceptar la ruina, porque es lo mismo que éste entregó como tesorero de Jesús Aguilar Padilla en 2010.

Figura también el dato de 10.3 millones de pesos, que pasaron de cuentas federales al gasto corriente del estado, hecho que el gobierno federal persigue con energía en Veracruz y Quintana Roo, sin que existan razones válidas para que en Sinaloa estos abusos sean protegidos con la impunidad convenenciera.

El gobierno anterior también desvió dinero del Instituto de Pensiones, por un monto de 176.7 millones de pesos y 12.6 millones del ISSSTE, más 20.7 millones del Seguro Voluntario Metlife, y hasta 8.1 millones que no se enteraron por concepto del ISR, lo que siempre hace reaccionar al Sistema de Administración Tributaria.

La aclaración más comprometedora para Mario López Valdez y Quirino Ordaz Coppel es que los números anteriores sólo corresponden a las cuentas públicas del primer semestre del año pasado y que falta por abrir el expediente de la segunda mitad del 2016, cuando Malova debió hacer toda clase de “maromas” financieras para atender los reclamos de trabajadores, dependencias e instituciones, incluso el Supremo Tribunal de Justicia, para pagar sueldos, aguinaldos y otras gratificaciones, así como para el pago de deudas de corto plazo.

En el Congreso del Estado se han alineado ya las bancadas que discuten estos números. El PRI y su satélite del PANAL, están por la aprobación de las cuentas con todo el fango que destilan, mientras que en contra se han pronunciado el PAS y el PAN.

Sin opinión propia que se tome en cuenta, los oficialistas que protegen la corrupción podrán mayoritear los acuerdos de aprobación, pero perderán lo poco que retienen de la confianza ciudadana, con las peores consecuencias para ellos en los próximos comicios, ya cercanos, de 2018.

Las promesas del gobernador del estado de combatir la corrupción, son las más afectadas por esta política de encubrimiento a toda costa de las malversaciones del régimen malovista.
De nada servirán las leyes anticorrupción que presenta como panacea para Sinaloa, porque está visto que en el gobierno que nos entregó el fraude y la elección de estado no hay convicción ni intención de limpiar la casa.

Son más de lo peor que nunca se ha ido de gobierno.