La maldición sinaloense

 

No me cabe la menor duda, la administración de Mario López Valdez ya se ganó un sitial en nuestra historia como la más corrupta, ineficiente, autoritaria, provinciana, ridícula y usted agréguele lo que guste, que siendo negativo le va a atinar, se lo puedo asegurar.

¿Y?

Sinaloa carga sobre sus hombros una maldición ludópata, que nuestros políticos nunca supieron, pudieron o quisieron resolver: luego de elegir gobernador, a los dos años el país elige presidente y Sinaloa siempre ha colocado sus fichas en el número equivocado, siempre a partir de su tercer año de gobierno, nuestros gobernadores se han visto obligados a actuar a la defensiva ante las agresiones de un presidente al que “no le fuimos”.

Esta vez, como suele ocurrir con los problemas que nunca se resuelven de fondo, la circunstancia del nuevo gobierno estatal es la peor que podíamos imaginar, donde Quirino Ordaz le debe el cargo al presidente más repudiado de la historia pero, como si nos hiciera falta, ese repudio obedece a lo corrupto e inepto que ha resultado Peña Nieto…y es por eso que MALOVA se da el lujo de festejar a los cuatro vientos sus sesenta años de vida, se sabe seguro y no tiene empacho para incurrir en provocaciones, sabe que la impunidad generalizada del gobierno federal no tiene más opción que arroparlo.

Lo peor que podemos hacer es chuparnos el dedo y creernos la historia de que el futuro de MALOVA depende de Quirino, proceder contra un exgobernador son palabras mayores, en política el orden natural de las cosas dicta que los peces grandes se comen a los peces chicos, o sea que un gobernador no puede comerse a sus iguales, esos bocadillos son exclusivos para la mesa presidencial y tratándose de Peña Nieto, admitamos que no hay motivos para el optimismo: Mario López Valdez es un nuevo gran rico sinaloense y de ahí no lo van a bajar. El PAS y unos pocos panistas saben muy bien que el desgaste que sufrirá el gobernador será tremendo, con la desventaja de que el PRI se va de los pinos el año entrante, es decir Quirino se quedará sólo cargando con las cuentas impagas que le heredará Peña Nieto, en transparencia, combate a la corrupción, etc. y encima, para entonces los malovistas andarán paseándose por las calles sin recato alguno y hasta postulándose a cargos de elección popular.

No nos engañemos, el diseño institucional mexicano está hecho para garantizar impunidad, la imposibilidad de procesar a alguien por mal manejo de fondos públicos es virtualmente imposible, a lo más que podemos aspirar es a que el apetito del pez grande coincida con nuestras demandas de justicia. Un asunto de pura pinche suerte. Ludopatía a su máxima expresión. Y a mí que me revienta apostar.

Jorge Aragón Campos

Jorge Aragón ha ejercido el periodismo radiófonico, televisivo y escrito. También ha publicado novelas, ensayos y artículos científicos. Sus columnas tocan temas que van desde lo político hasta lo cultural.