Guillermo Ibarra: Plagio y abuso de poder

Plagia, plagia y plagia que el CONACYT lo permite…

Primera parte

“En el año 2011 el Ministro de Defensa alemán Karl-Theodor zu Guttenberg fue acusado de plagio en su tesis doctoral que realizó en la Universidad de Bayreuth. Después de revelado el caso y a pesar de contar con el apoyo de la Canciller Angela Dorothea Merkel y de la mayoría de la  población Alemana, el Ministro presentó su renuncia  al cargo; además la Universidad de Bayreuth le retiró su título de Doctor obtenido en 2007…” (Información tomada de un ensayo firmado por el profesor Armando Soto Rodríguez titulado: El plagio y su impacto a nivel académico y profesional y publicado en E- ciencias de la información; Revista electrónica semestral ISSN – 1659- 4142, Enero/ Junio y publicado el primero de Enero del 2012, de la Universidad de Costa Rica, San José Costa Rica; http// revistaebci.ucr.cr )

En México los casos más sonados de plagio fueron en su momento el del escritor e intelectual Sealtiel Alatriste (ex Director Editorial de Alfaguara, novelista y ex Director de extensión cultural dela UNAM) y a quien se le acreditó el plagio de ensayos y pasajes novelísticos que terminarían por obligar al intelectual a renunciar a la Dirección de Extensión Cultural de la máxima casa de estudios en el país.

El otro caso fue el plagio acreditado en la tesis de licenciatura del Presidente Peña Nieto que en su momento causó revuelo nacional, por el burdo copia y pega (la forma más común de plagio académico/ intelectual) sin referencia de los autores originales de los párrafos plagiados de distintos textos jurídicos e históricos, por más eufemismos que se utilizaron para intentar disminuir la presión mediática sobre el asunto, que desató un escándalo global. Fue en error metodológico concluyeron en los Pinos, para tratar de apagar el fuego mediático.

Desde luego pretender que el Presidente renunciara a la Presidencia, era un exceso, pero no menos cierto es que el asunto reveló que el plagio académico es otra de las dimensiones de la corrupción sistémica y sistemática que ahoga a las Instituciones del Estado Mexicano y que permea incluso a las organizaciones privadas; en el caso de Peña Nieto, a la Universidad Panamericana quien fue quien le extendió el título de Licenciado en Derecho.

El plagio académico e intelectual esta en boga. La biblioteca virtual lo facilita de una forma extraordinaria. El copia y pega es el prototipo más usual dentro de las tipologías del plagio intelectual o robo de ideas. En México, no esta censurado como un tipo penal, y es una violación a los derechos de autor, que se puede reclamar en la vía civil o administrativa.

El maestro universitario Guillermo Ibarra Escobar “escribió un libro” (el entrecomillado es mío para denotar duda respecto de su real y absoluta autoría) titulado: Culiacán, ciudad del miedo. Urbanización, Economía y violencia. Texto que tuve oportunidad de leer para constatar que casi todo el marco teórico del libro es una suerte de copia y pega con citas muy ambiguas de los autores originales en virtud del permanente parafraseo que hace de los autores originales, produciendo una nueva sintaxis que hace parecer que las ideas tomadas de esas citas son propias del maestro Ibarra Escobar.

La técnica de citar tiene que estar delimitada en tanto se refiera a párrafos mayores de tres líneas, sin embargo la táctica para el fraude académico y el plagio intelectual es fácilmente advertible por que Ibarra Escobar no contrasta sus opiniones con las que cita de los autores que nutren la narrativa y mucho menos abunda con ideas propias. El parafraseo no es malo en sí mismo, si se abunda con ideas propias y se extendiesen las explicaciones e incluso las contradicciones o diferencias con el autor de la cita; lo grave del asunto es pretender asumir como pensamientos e ideas originales, lo que está escrito por otras personas y así tratar de engañar al destinatario (Institución académica  o editorial) o al narratorio del texto (lector). La doctrina académica ha definido que este tipo de parafraseo es uno de los tipos de plagio intelectual o robo de ideas.

Pero lo más grave del texto y esto parece permear el trabajo académico de Ibarra Escobar, es la utilización abusiva del trabajo de sus tesistas (jóvenes académicas cuyos trabajos de tesis doctoral o de Maestría son supervisados y utilizados en beneficio de Ibarra Escobar, lo que convierte al plagio en una falta ética/ jurídica de mayor gravedad).

Veamos lo siguiente para advertir el plagio en flagrancia de Ibarra Escobar:

En el libro Culiacán, ciudad del miedo. Urbanización, Economía y Violencia en la página 95 encontramos el siguiente párrafo:

El Hombre adinerado se asemeja por la utilización sin escrúpulos, de cosas y personas para sus propios fines; por su duro desprecio a los sentimientos y deseos de los demás y la carencia de preocupaciones por los efectos de sus actos.

Todo parece indicar que este párrafo fue plagiado de las ideas plasmadas en los trabajos de tesis Doctoral de Iliana Padilla Reyes Doctorante en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Sinaloa, y que a la sazón era asesorada por Ibarra Escobar, hasta que desistió de tal asesoría al advertir la utilización abusiva de sus propias ideas y esfuerzos académicos, en beneficio de Ibarra Escobar, que de esa forma gana puntos para la obtención de beneficios en el Sistema Nacional de Investigadores, en donde por cierto su esposa Ana Luz Ruelas es dictaminadora de la calidad de las investigaciones que se presentan ante esa instancia adscrita al CONACYT. Ibarra y Ruelas han realizado muchos trabajos en co-autoría. Saque usted las conclusiones.

En otro apartado del libro en comento, en particular en la tabla 9. 3 Ibarra Escobar Incluye una encuesta que fue hecha por la misma Doctorante Iliana Padilla Reyes, sin que el ” autor” le hubiese dado el más mínimo crédito a quien elaboró los cuestionarios y supervisó la encuesta, incurriendo con ello en plagio. Al igual que en el caso supraindicado en el párrafo anterior.

Para la conformación del ilícito de plagio no es necesario que toda la obra este plagiada. El plagio chico en extensión o enorme en amplitud no importa para invalidar la obra y acreditar el fraude académico o intelectual; es igual de ratero el que roba mil pesos y el que roba un millón. En todo caso el primero será un ratero de bajos recursos y el segundo un ratero de polendas, válgame el símil y la expresión.

Si el plagio académico es en sí mismo éticamente reprobable, se agrava aún más con el dolo evidente en la utilización abusiva de hombres y mujeres, jóvenes investigadores que careciendo de experiencia y de implantación política o mediática, son abusados por sus mentores, bajo el deleznable argumento de una presunta jerarquía profesional o mediática, de quien, a las claras, se ha aprovechado de su posición de poder para abusar de estos jóvenes en beneficio propio y en detrimento de la más elemental ética académica. Los jóvenes académicos deberían de romper el silencio y acabar con esa suerte de temor reverencial, sobre todo ante el cúmulo de evidencias que parece haber en distintos casos de abuso académico y plagio por parte de Ibarra Escobar.

Todo parece indicar que Sistema Nacional de Investigadores necesita con urgencia una unidad de inteligencia académica/ literaria para derrumbar este entramado de fraude a la inteligencia científica que con este caso, asoma, lo que podría ser la punta de un iceberg de corrupción en el CONACYT.