Guillermo Ibarra: Plagio y abuso de poder

Segunda parte

El profesor de Antropología de la Universidad de Columbia Claudio Lomnitz, escribió un revelador artículo titulado : Sobre la importancia del plagio. Que se publicó en la revista Nexos del mes de noviembre del 2016. Por su pertinencia me permito transcribirlo parcialmente: “¿Cuánto importa el plagio y por qué? Usualmente se condena al plagio como una forma de robo. Finalmente se trata de un escritor que se está apropiando del trabajo de otros sin reconocerlo.

La condena vale, sin duda, pero es quizá demasiado general. En nuestra sociedad todo robo es condenado, pero no juzgamos igual a un timador de cuello blanco que al que roba pan por hambre. Incluso en el plano jurídico se distingue la gravedad de un caso u otro. Los Colegios y Universidades mexicanas no han desarrollado aún reglas claras con respecto del plagio y por eso se ha tendido a redimir el problema en la opinión pública, que no tendría en principio por qué tener criterios consistentes respecto de la importancia o gravedad de un caso u otro……”. Hasta aquí la cita.
En la primera parte de este análisis, señalamos el plagio de buena parte del marco teórico y del trabajo de campo realizado por la Doctora Iliana Padilla Reyes, que a la sazón Ibarra Escobar asesoraba en su tesis doctoral, trabajo que le sirvió de  plataforma narrativa para plasmar las ideas de la maestra Padilla Reyes en su libro titulado “Culiacan, ciudad del miedo. Urbanización, Economía y violencia”. Además, Ibarra Escobar habría tomado sin autorización de la maestra Padilla Reyes los mapas relativos al atlas de riesgos que se encontraban alojados en la computadora de la investigadora. 4 meses de su tiempo invirtió la investigadora para realizar el trabajo de campo, acaso lo más difícil de un texto académico, sin recibir por ello ningún crédito en el libro.

Ibarra Escobar ha utilizado también otros trabajos de jóvenes investigadoras a las que ha asesorado en sus trabajos de tesis, para colgarse de los trabajos de sus pupilas, que son utilizados para la concreción de libros en donde Ibarra Escobar se gestiona como primer autor, con el objeto de seguir ganando reconocimientos de cara al Sistema Nacional de Investigadores.

La falta de ética del maestro universitario tocaría los extremos cuando se apropió de nueva cuenta como primer autor del trabajo de investigación académica de la extinta maestra Perla Vega y que derivaría en la elaboración de un libro titulado : “Reurbanizacion Neoliberal, Atlanta y el megaproyecto de Beltline”

Libro que fue presentado de manera póstuma el día 20 de agosto del 2014, y que aunque se reconoce que el proyecto de investigación lo desarrolló la maestra Perla Vega, Ibarra Escobar en un acto de inaceptable ruindad se lo agencio como un proyecto de primera autoría para seguir escalando los peldaños del Sistema Nacional de Investigadores, haciendo caravana con sombrero ajeno y en detrimento del patrimonio intelectual de la fallecida investigadora universitaria.

Todo parece indicar que ese modus operandi de Ibarra Escobar está presente en todos sus trabajos de investigación. Ibarra Escobar, se aprovecha de su posición de poder en el departamento de post grado de la facultad de Estudios Internacionales y Políticas Publicas de la UAS, para utilizar como plataforma de su trabajo a académico/editorial las tesis o ensayos de jóvenes investigadoras que son utilizadas en beneficio de la carrera académica de Ibarra Escobar y de su imagen pública y política.

Adriana Moreno, otra joven investigadora talentosa, de la UAS, también fue utilizada por Ibarra Escobar, en su frenética y fraudulenta carrera por obtener reconocimientos académicos en base al trabajo de servidumbre intelectual a la que son sometidas muchas jóvenes en el departamento de Estudios de post grado de la Facultad de Estudios Internacionales de la UAS.

La maestra Moreno, hizo su tesis de maestría con un interesante proyecto que denominó “Santa Mónica. La construcción social de una ciudad sustentable”. De la misma forma que con el trabajo de la maestra Perla Vega, Ibarra Escobar, se apropia del trabajo de Adriana Moreno, para con sus influencias hacer del trabajo de la joven investigadora un libro con el título idéntico al de la tesis, para aparecer como primer autor, siendo que la tesis y el grueso de la investigación había corrido a cargo de la maestra Moreno.¿ Es esto aceptable, ético, decente? ¿Cuantas jóvenes investigadoras de posgrado al servicio de Ibarra Escobar han sido esquilmadas y abusadas acad+emicamente hablando?

Es increíble que todo esto suceda en una sociedad abierta y democrática. Esa sociedad por la que Ibarra Escobar se la pasa desgañitándose en los medios de comunicación. Pontificando aquí y allá duros discursos en contra de la corrupción y haciéndose pasar por un cruzado pro académico universitario . Vaya cinismo. Vaya doble moral!

Estos casos aquí expuestos deberían ser suficientes para que el Consejo Universitario abra una investigación sobre la servidumbre intelectual y el abuso de poder ejercido por Ibarra Escobar en contra de la juventud estudiosa de la UAS. No es posible presenciar impasibles el envilecimiento de la vida académica de la universidad, como si esto fuera un coto exclusivo de una elite rentista de los esfuerzos intelectuales ajenos y que además pone de relieve la laxitud del Sistema Nacional de Investigadores, que por la vista gorda de que hace gala, promueve en los hechos, carreras académicas fraudulentas que ahondarán más el déficit académico nacional, de cara a la competencia internacional. El déficit ético de Ibarra Escobar, parece que ha sido ocultado por su esposa la investigadora Ana Luz Ruelas, dictaminadora nacional del Sistema Nacional de Investigadores. Todo parece indicar que los peldaños de Ibarra Escobar que empieza a escalar en el SNI inician una vez que su mujer es designada dictaminadora. ¿Cuantos libros tiene Ibarra de propia y única autoría? No parece haber muchos.

Ibarra Escobar y la señora Ruelas parecen ser Partners in crime. Un asunto de máxima prioridad pública y de lesa academia.