Fusión PRI-Sedesol, ruta al fraude en 2018

 

El gabinete de Quirino Ordaz Coppel deja ver que el PRI inició en Sinaloa el operativo pre-electoral del 2018, anudando con un solo objetivo los programas sociales y la campaña por la Presidencia de la República, la renovación del Congreso de la Unión, las 18 presidencias municipales y el Congreso local.

Que Rosa Elena Millán Bueno dejara la presidencia del Comité Directivo Estatal para asumir la Secretaría de Desarrollo Social y Humano en el gobierno espurio de Quirino, tiene ese propósito soterrado pero claro, de la construcción del andamiaje para el nuevo asalto contra la democracia en Sinaloa, como parte de una estrategia que debe ser de alcance nacional.

Millán Bueno, denunciaron priistas sinaloenses y observó el CEN del partido y la Secretaría de Gobernación, empezó a desdoblar desde la dirigencia estatal su proyecto para dar un golpe anticipado y apoderarse de la próxima candidatura a la presidencia municipal de Culiacán y ser contendiente en la sucesión del 2021.

Para ello se aseguró el apoyo de grandes caciques de la región sur de la capital del estado, priistas y no priistas, a cambio, por supuesto, de grandes concesiones para fortalecer aquellos cotos de poder, algunos de los cuales retan abiertamente a las instituciones.

Así como el más incondicional operador político presidencial, Luis Enrique Miranda Nava, llegó a SEDESOL a dirigir los programas sociales con el fin de explotarlos electoralmente en 2017 y 2018, en Sinaloa se instala en la misma cartera con Millán Bueno una priista capaz de seguir cualquier consigna política por abyecta que sea, como fijar condiciones a la ayuda a los necesitados para que voten por el que entrega las despensas.

Embonan programas sociales con los objetivos del PRI

El gobernador impuesto desde Los Pinos, que acaba de recibir en Mazatlán las instrucciones tajantes del presidente Enrique Peña Nieto, hace a un lado todos los inconvenientes y politiza la SEDESHU, embonando los programas sociales con los objetivos del PRI.

Del 2013 al 2016, esa dependencia estatal, a cargo de Juan Ernesto Millán Pietsch, buscó sin encontrar la coordinación con la Delegación Sinaloa de la SEDESOL, en manos de Regino López Acosta, atendiendo instrucciones del emisario peñanietista, David López Gutiérrez.

Nulo trabajo en equipo se registró en la segunda mitad del sexenio de Malova entre la representación federal y la secretaría estatal, a pesar de la necesidad de estar vinculadas ambas entidades para atender la creciente pobreza en Sinaloa.

Pero las diferencias políticas entorpecieron la cohesión que haría más eficiente la ayuda social. Con Quirino cambia el escenario para SEDESOL en Sinaloa.

Durante la campaña electoral del año pasado, la delegación de la secretaría que explota la pobreza y el hambre para arrimar votos que de otra manera no llegarían al PRI, la manipulación de los programas sociales fue reiteradamente denunciada, sin provocar ninguna reacción de los órganos electorales, que funcionaron de nuevo como alcahuetes de ese instituto político.

La llegada vía fraude electoral del hotelero mazatleco al gobierno implica una factura que debe pagar al partido que lo postuló y le dio un triunfo claramente forzado con el fraude.

Es la circunstancia que explica que la ex dirigente priista llegue a la titularidad de la SEDESHU, con la clara intención de enlazar los recursos dirigidos a los focos amarillos y rojos del PRI con la cobertura del asistencialismo.

Si al gobierno le preocupan los programas sociales se debe a que son su principal instrumento de “sensibilización” política a favor del PRI.

La reserva electoral de los marginados es la única posibilidad del gobierno de hacer competitivo a su partido.

Coacción del voto de los pobres, unico recurso del PRI

El censo de los pobres atendidos por el asistencialismo oficial será atendido con más recursos, provenientes del aumento a combustibles y luz. En consecuencia, el pueblo es forzado a pagar más por esos insumos para el beneficiario último, la clientela del PRI.

Si antes del brutal aumento a las gasolinas, al diésel y al gas, el repudio al gobierno de Peña Nieto se situaba en casi 70 por ciento de la población, con esas terribles medidas que vanamente trató de justificar José Antonio Meade Kuribreña, la descalificación llega al máximo, como ya deben haberlo medido los estrategas de palacio nacional.

Esta realidad obliga necesariamente al gobierno a aplicar medidas desesperadas como la contaminación de los programas sociales con la promoción del voto priista, aprovechando la falta de revisión de esos apoyos a las zonas marginadas del país, donde el padrón de habitantes susceptibles a la coacción sólo es conocido por las brigadas de SEDESOL.

Millán Bueno, a pesar de su oscuro paso por la Dirección General de Vialidad y Transportes en el gobierno de Jesús Aguilar Padilla, encaja en el perfil que requiere el desarrollo social en Sinaloa para favorecer al PRI.

Su antecedente como delegada de DICONSA por mediación de Juan S. Millán, le dio acceso a la información de cómo operar con fines políticos la ayuda social.

Fue una experiencia obtenida en la etapa del PAN en el ejecutivo federal, pero la perversión de los programas sociales se ha realizado por igual en gobiernos panistas y priistas.

Quirino Ordaz Coppel, al igual que los demás gobernadores postulados por el PRI, no puede negarse a la más alta premisa de Los Pinos, que lo tiene cautivo por el alto precio que pagó para hacerlo triunfar en las elecciones del 5 de junio, incluso contra la voluntad de la mayoría de los votantes, incluidos priistas que se opusieron a la candidatura impuesta al más viejo estilo antidemocrático del PRI.

La secretaria Millán llega al cargo, no por perfil profesional o social, sino por la disponibilidad a enlodar el presupuesto para ayuda a los marginados con los intereses políticos que representa el PRI, como lo disponga Luis Enrique Miranda Nava desde SEDESOL.

Es la consigna que debió aceptar Quirino con el nombramiento de la ex dirigente del partido que lo enlazó en el fraude del 5 de junio.