Ernesto Echeverría desmanteló la Secretaría de Salud

Durante el sexenio anterior, los servicios de salud del gobierno de Sinaloa se alejaron de la población marginada. De los pobres. Efectivamente, tal parece que el anhelo o proyecto de todo médico debería ser salvar la vida de sus pacientes, sobre todo de los doctores en los que recae la dirección o administración de las instituciones de salud.

Desafortunadamente la práctica de la medicina y la responsabilidad de procurar dar atención médica a los sinaloenses se convirtió, en la Secretaria de Salud, en un ejercicio mercantil, en especie de empresa privada, en un calvario para la vida de miles de personas enfermas.

Es una verdad irrefutable que el principal directivo de la Secretaría de Salud se pasó por el arco del triunfo el Juramento Hipocrático. Ernesto Echavarría, desoyó el llamado al combate a la corrupción lanzado por el presidente Enrique Peña Nieto – quizá bajo la excusa de que el buen juez por su casa empieza- y llevó a la Secretaría de Salud al colmo de los saqueos y los despilfarros, arrasando, también, la dignidad y los derechos humanos de los trabajadores de la dependencia.

Para prevenir y evitar posibles actos de corrupción y conflictos de interés, la Secretaría de la Función Pública (SFP) ordenó poner en marcha ocho acciones ejecutivas:

1.-Declaración patrimonial y de posible conflicto de interés

2.- Unidad Especializada en Ética y Prevención de Conflictos de Interés

3.- Código de Ética y Reglas de Integridad

4.- Propuesta de protocolo de actuación de los servidores públicos en contrataciones públicas

5.-Registro de servidores públicos que intervienen en contrataciones

6.- Ventanilla Única Nacional

7.-Lista de proveedores sancionados por el Gobierno Federal y sus causas

8.-Mecanismos de colaboración con el sector privado

Las medidas no se aplicaron jamás en la Secretaría de Salud de Ernesto Echavarría.

En un magistral artículo titulado “Ernesto Echevarría: dispendio y corrupción”, escrito por Richard Lizárraga Peiro, publicado aquí, en Proyecto 3, en diciembre del 2016, se ofreció un arista de quien fuera secretario de Salud de Mario López Valdez, describiéndolo como “uno de los peores funcionarios del sexenio y uno de los nuevos ricos de Sinaloa”.

Richard reveló que a Echeverría se le acusa de desmantelar la Secretaría de Salud y de haber puesto en comodato equipo de alta tecnología de la institución para beneficiar económicamente a particulares; simular el desarrollo de los programas preventivos de salud y semiprivatizar los servicios de los Hospitales Generales. Al dejar el cargo, Echavarría dejo sin medicamentos a los hospitales, clínicas y unidades médicas.

El desabasto resultó sospechoso porque durante seis años se condenó a los familiares de los enfermos a comprar los medicamentos o equipo médico en las farmacias vinculadas a Echevarría y sus incondicionales. Se fue Echevarría y los problemas que dejó siguen obstruyendo la atención de los enfermos.

Echevarría enfrenta aun una denuncia penal ante la Procuraduría General de la República por no aclarar en qué aplicó el dinero que el Gobierno federal destinó para la construcción del Hospital General de Mazatlán, obra que quedó abandonada y que Mario López Valdez cedió a la Secretaría de la Defensa Nacional para ocultar la rapiña.

Se fue Echeverría Aispuro sin justificar el destino de 2 mil millones de pesos, que salieron a flote en las auditorías del 2013, recursos que corresponden al Seguro Popular y otras partidas destinadas a la dependencia estatal.

Ernesto Echeverría participó en las operaciones de compra a los laboratorios Nadro, empresa a la que el Gobierno estatal le recibió medicamentos y material para hospitales hasta 500 por ciento más caro que otros laboratorios.

La Auditoría Superior del Estado reveló que cuando menos el 70 por ciento de los medicamentos incluidos en el contrato LPPN 54011002-002-11 de los Servicios Coordinados de Salud de Sinaloa con la empresa Nadro, S.A. de C.V. se pagaron por encima de los precios oficiales que establece el Catálogo de Medicamentos y Otros Insumos del Catálogo Universal de Servicios de Salud.

Durante el ejercicio en el área de Salud de Ernesto Echevarría, médicos, enfermeras y personal administrativo se quejaron de atropellos a sus derechos laborales y a sus garantías individuales. De un total de mil 600 empleados que deberían contar con base únicamente alrededor de 300 alcanzaron ese beneficio.

Los trabajadores no cotizan para vivienda, se les pagan salarios miserables; un especialista gana tres mil 700 pesos y personal que tiene cinco o 7 años laborando percibe sueldos de mil 500 pesos.,

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), reportó que en el caso del sector Salud, seis son los tipos de corrupción más recuentes: sobornos en la entrega de servicios médicos (pagos informales), corrupción en adquisiciones, relaciones de mercadotecnia impropias, abuso en las posiciones de alto nivel, reembolsos injustificados, fraude y desfalco de medicinas y aparatos médicos.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.