Camacho activa su club de aduladores, que falló a JAP y a Vizcarra

Frías cobró factura a Quirino, aunque se degradó; nacerá nueva unión agrícola

La estrategia de comunicación de Quirino Ordaz Coppel, como ocurrirá en las actividades sustantivas del régimen, tendrá como sostén la mentira a la sociedad.

Es la respuesta de un gobierno producto del fraude, con pertenencia a quien lo hizo posible, no a la sociedad engañada y víctima de las peores agresiones a su economía y a sus legítimas demandas.

Jesús Alberto Camacho García convocó ya a su club de la adulación a Quirino para engañar en las dos vertientes de un operativo permanente, que al final no sirve más que al reducido clan de sus secuaces: volver a mentir a la opinión pública y al mismo tiempo al jefe del ejecutivo, con el fin de que se perciba un falso color de rosa en torno al gobernador y aislar a éste de la realidad del sentir ciudadano.

Al final el costoso andamiaje del engaño inútil dejará a un servidor público enfrentado al repudio de la gente, que ya desarrolló un anticuerpo contra las falsedades de los comunicadores a sueldo.

Es lo que ocurrió en el pasado reciente con Jesús Aguilar Padilla, que vivió de la falsa imagen alimentada con grandes recursos por el “estratega” Camacho García, para encontrarse al término de su mandato con la verdad de la opinión colectiva adversa. Aguilar fue por eso incapaz de imponer a su sucesor a pesar del alto perfil de su favorito, Jesús Vizcarra Calderón.

En la campaña de 2010, el señor de Sukarne perdió la batalla de los medios a pesar de su mayor presupuesto, por confiarse en el comunicador fallido de Aguilar Padilla.

Quirino fue arrastrado a tomar una decisión en su oficina de prensa por la cotidiana labor de los aduladores camachistas, dirigidos desde la jefatura de comunicación del PRI estatal, que por cierto ya tiene candidata para el 2018 y el 2021 en Rosa Elena Millán Bueno, la encargada de enlazar los programas sociales del estado con la ruta del partido hacia las cruciales elecciones federales del año próximo.

Sin formación ni visión política, el gobernador se deja envolver en este enjuague de los pocos serviles acercados a palacio por el comunicador que dio muestra de sus limitaciones al presentar una lista de secretarios con errores en cinco nombres. No acertó ni en lo conocido.

La cofradía camachista comenzó a hacer ese trabajo de distorsión y distracción de la realidad, con mensajes como el reciente que habla del gabinete como de un conglomerado apartidista, sin contaminación política.

Que se los crea el mentor de esa camarilla. Si en el equipo de primer nivel hay recomendados de los ex gobernadores y de otros cuates del gobernador, claro que el gabinete tiene su acentuado perfil político, igual que todos los anteriores, de Malova hasta por lo menos Gabriel Leyva Velázquez, para no remontarnos más lejos en la historia.

Pero esas plumas y voces creen que están informando a bebés que no han dejado la cuna. Claro que hay derecho a decir lo que se quiera, pero no a desvirtuar los hechos, en nombre de nadie, menos de un jefe de prensa.

Y eso es apenas el comienzo. Las consecuencias las pagará Quirino, pero con un dinero que no es suyo.

 

FRANCISCO FRÍAS CASTRO enterró el hacha “independiente” y aceptó ser el sucesor de Audómar Ahumada en ICATSIN, un segundo nivel en la estructura de gobierno. Degradación que sólo chambistas pueden aceptar.

Se le olvidó hasta la denuncia que hizo en los debates de candidatos contra Quirino Ordaz Coppel, su nuevo amo, de que fue el postulado de Enrique Peña Nieto y Mario López Valdez.

Frías oculta su verdadero rostro en política. En realidad, llegó a la candidatura en 2016 para servir de distractor de Quirino contra el adversario más fuerte, Héctor Melesio Cuén Ojeda.

Fue mediocre hasta en ese papel, por carencia de argumentos en su discurso de campaña contra Cuén, pero fue suficiente para recibir el oficio que ahora lo degrada de rector de la U. de O., secretario General de Gobierno y secretario de Educación Pública y Cultura, a director de la capacitación para el trabajo, que según Audómar es lo más eficiente en el sector educativo de la era Frías.

También es cierto que el enamorado de la nómina oficial sigue siendo priista hasta las cachas, que dejó una infraestructura escolar en ruinas, con cientos de millones de pesos desaparecidos, según detectaron los auditores federales.

Pero recibió su “premio”, con el que podrá acomodar a sus cuates y fauna de acompañamiento.

 

CAADES Y CNC GUARDAN SILENCIO ANTE EL GASOLINAZO, pero, ojo, que está gestándose una nueva organización nacional de productores, más activa y atenta a los problemas del campo.

Ya es intolerable para muchos ejidatarios y agricultores, exigentes de una actitud más firme de sus membretes representativos, que ante la crisis nacional “nadan de muertito”, para no incomodar al gobierno federal.

Es sorprendente el grado de servilismo de los organismos agrícolas ante el régimen, pese al fuerte impacto del gasolinazo y errores anteriores en la actividad primaria.

El presidente de la Campesina en Sinaloa, Germán Escobar Manjarrez, votó por todo lo que propuso la Secretaría de Hacienda para compensar el déficit del presupuesto federal sacando más dinero de las familias mexicanas, en tanto que Ulises Robles Gámez, presidente de la CAADES, no se atreve ni a hablar claramente del tema del momento por miedo a incomodar al presidente Enrique Peña Nieto y al gobernador Quirino Ordaz Coppel, quien realiza esfuerzos desesperados para que el jefe de Los Pinos no reciba ni media palabra de protesta de los sinaloenses. Los agricultores ni posiciones políticas tienen con el PRI en el poder.

Para los productores de granos, el panorama es tétrico y las principales representaciones siguen alineadas con la política oficial.

El Consejo Nacional Agropecuario, por su parte, dejó de representar a los hombres y mujeres del campo. El CNA es en realidad un club de industriales que se apropió de la principal charola de dirigente y vocero del sector rural.

Ahí sólo cuentan los intereses de empresas como Maseca, Minsa, Sukarne, Lala, Sabritas y acopiadores del rango de Jesús Patrón.

Ningún campesino tiene asiento directivo, porque la CNC es figura de palo en los temas agropecuarios nacionales, cuya misión última puede ser la candidatura priista de su dirigente nacional, senador Manuel Cota Jiménez, al gobierno de Nayarit.

Pero dentro de ese círculo empieza a moverse un grupo disidente que está creciendo con adhesiones de productores privados y del sector social, para elevar la voz de genuina defensa de las bases silenciadas por la complicidad de sus dirigentes tradicionales, totalmente entregadas a favor de lo que disponga el gobierno.

En Sinaloa, la situación es aún peor, porque no sólo está el silencio de CAADES y la Liga de Comunidades Agrarias. Hay que agregar la colusión entre el secretario de Agricultura y Ganadería del gobierno del estado, Juan Habermann, y su cuñado, el delegado de la SAGARPA, Patricio Robles Luque. Aquí se da el caso de que una misma familia acapara los principales cargos oficiales que disponen programas y apoyos para el campo.

Así se puede repartir el botín en la misma sala de un hogar confortable.

Hasta dónde han llegado las consecuencias del “agachón” que impusieron a CAADES para despojarla de su misión y visión como defensora líder del campo sinaloense.