PRI 2017-2018, ¿Dónde está el piloto?

Sin vacas sagradas de la estatura intelectual de don Jesús Reyes Heroles, Enrique González Pedrero, Porfirio Muñoz Ledo para la producción  teórica e ideológica…; sin chuchas cuereras de eficacia electoral como Fidel Velázquez, Alfonso Martínez Domínguez, Carlos Sansores Pérez, Elba Esther Gordillo…; con operarios de dudosa eficiencia electoral refugiados en la Secretaría de Gobernación, el PRI se prepara para entregar el poder presidencial en 2018.

Sin más prioridad que la de tratar de “rescatar el honor” en el Estado de México, tierra de Enrique Peña Nieto, los jóvenes turcos del Peñismo arman su agenda de 2017.

En el propio Estado de México, los estrategas de Peña Nieto duermen con el enemigo. El gobernador del estado Eruviel Ávila Villegas sabe que, si pierde la joya de la corona, pierde también la candidatura presidencial. Por eso, no quiere soltar la presa.

Un santo y seña: El complot mongol

Entre los presidenciables tricolores, el que opera con relativa confianza en sus expectativas para el 18, es el titular de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

El hidalguense, al que sus propios compañeros de sector y de partido le atribuyen el Complot mongol para alzarse con la candidatura presidencial, ha procurado rodearse de colaboradores experimentados en el campo electoral.

Destacan en el equipo de Osorio Chong, el ex presidente del PRI, Humberto Roque Villanueva, el ex dirigente en el Distrito Federal, Roberto Campa Cifrián, algunos viejos cuadros colocados en las delegaciones de la SG en los estados y los mandos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

Después del reciente pleno del Consejo Político Nacional, en que Enrique Ochoa Reza dio por sentado que la plataforma electoral de 2018 tendrá como guía las reformas transformadoras de Peña Nieto, algunos segmentos del PRI han tenido sus propios cónclaves sectoriales para evaluar el futuro.

Una contra agenda para ponerse a temblar

Nos informan nuestras fuentes que el diagnóstico rumbo a 2018 analizado en esas reuniones, deposita escasa confianza en los gobernadores tricolores de los estados, cada vez menos, y la nula capacidad de convocatoria de los líderes del Congreso de la Unión.

En la geografía nacional del tricolor, el déficit se observa en la precaria subsistencia de algunos comités estatales, distritales y municipales, sobre todo en las entidades perdidas entre 2015 y 2016.

En estrictos términos técnicos, varios comités municipales perdieron el registro oficial después de las derrotas de 2016 y algunos carecen de caja incluso para pagar las multas que les ha venido asestando la Comisión de Fiscalización del Instituto Nacional Electoral (INE).

En esas adversas circunstancias, y faltando escasos once meses para que el INE empiece los preparativos de las elecciones generales del 18, siguiendo a nuestras fuentes, los más realistas militantes tricolores plantean los siguientes escenarios:

  • Aun si el PRI retuviera en el 17 el Estado de México, llegará desfondado a la sucesión presidencial;
  • El PRI pierde Los Pinos y sólo estaría dispuesto a entregarlo a su socio en el fáctico Pacto por México, el Partido Acción Nacional (PAN);
  • Entre los prospectos panistas a la candidatura presidencial, se preferiría al actual jefe nacional Ricardo Anaya Cortés, sobre Margarita Zavala de Calderón, el poblano Rafael Moreno Valle o alguna incierta alternativa surgida del movimiento de ex gobernadores azules y ex dirigentes nacionales ya puestos en acción contra Anaya Cortés;
  • Si de lo que se trata, es de darle continuidad a las reformas transformadoras de Peña Nieto, un PRI contra la pared en la elección presidencial, tendrá que aceptar la última opción de echar toda la carne al asador por el control de las cámaras del Congreso de la Unión;
  • Esta perspectiva se enfrentaría a la eventualidad de que una alianza partidista opositora o, específicamente, el Partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) mantuviera su hándicap para el 18 con Andrés Manuel López Obrador, quien puntea la mayoría de las consultas sobre intención de voto, y sostiene hasta ahora la amenaza de dar reversa al buque insignia del Peñismo: El de dichas reformas.

Reforma interna o potencial deserción

Una de las corrientes internas del PRI que toma en serio esos escenarios, anuncia que prepara un documento rector para los cambios fundamentales que a su juicio requiere el partido, en el que hará pública su posición crítica en el marco del 88 aniversario de la fundación del Partido Nacional Revolucionario (PNR), el próximo 4 de marzo.

Se apunta esa consideración, porque entraña el riesgo de que, de no tomarse en cuenta las iniciativas de reforma al régimen interno del partido (declaración de principios, programa y estatuto), puede desembocar en la deserción de cuadros que incluso forman parte del Consejo Político Nacional.

Aun sin entrar a fondo sobre  el arribo de Donald Trump a la Casa Blanca el próximo 20 de enero y sus consecuencias sobre México, el horno tricolor, pues, no está para bollos y su temperatura se elevará una vez que pase el puente Guadalupe Reyes.

El problema para el desvencijado priismo, es que su “jefe nato” sólo ve en la inmediatez el árbol del Estado de México, sin panear sobre la seca pradera nacional que ya está en llamas. Es cuanto.