Por pactos externos Millán Bueno… ¡largo!

Lo dijimos: la ahora ex presidenta del Comité Directivo Estatal del PRI, diputada federal Rosa Elena Millán Bueno, aprovechó la plataforma para hacer amarres políticos ajenos para preparar la llegada a su meta inmediata: ser candidata a la alcaldía de Culiacán en 2018, desnivelando el suelo para quienes resultaran ser sus competidores.

Alfonso Inzunza Montoya, secretario general del CDE, por padrinazgo del jefe “chilorio”, David López Gutiérrez, tampoco “dio el ancho”, por estar más dedicado con la influencia del cargo a buscar obra pública para su empresa con presencia en norte, centro y sur del estado.

Cabe recordar, además, que desde el arranque de campaña por la gubernatura del estado, se escucharon dentro y fuera del partido diversos comentarios acerca de la dudosa adhesión de Millán Bueno al candidato impuesto desde palacio nacional. El “gallo” de Rosa Elena no era Quirino. Y nunca lo fue. Por ello detrás de la presidenta debió operar Jesús Enrique Hernández Chávez a favor del abanderado.

Es tan evidente lo que hicieron ambos “dirigentes” que prefirieron sustituirlos en el comité directivo con dos bisoños con menos méritos políticos, pero al menos sin ambiciones desbocadas como los gandallescos recién expulsados.

El caso de Millán Bueno tiene más connotaciones de escándalo político sofocado en cuanto la alarma sonó al aparecer la publicación de este semanario, en su edición 157, que el 7 de diciembre expresaba:

“No se trata solamente del activismo que ya despliega la presidenta del Comité Directivo Estatal, del PRI, Rosa Elena Millán Bueno, para ser la candidata de su instituto político a la presidencia municipal de Culiacán luego de que pasen los próximos 22 meses.

“El hecho de que la dirigente aproveche el corto periodo constitucional de las alcaldías que inician el 1 de enero, para trabajar con ventaja sobre otros “compañeros” priistas que aspiran a ese cargo, tiene otras implicaciones que deben ponderar los mandos nacionales del partido y el próximo jefe político del estado.

“Es un asunto de trasfondos políticos que deben ser aclarados de cara a los cruciales dos años próximos, para poner piso parejo en el camino hacia los próximos eventos electorales y que no haya contaminación proveniente de sospechosos intereses externos…”

La información que trascendió del PRI, donde Millán Bueno carece de un reconocimiento y más aun de lealtades, por la arrogante postura en el desarrollo de sus ambiciones, apunta a que la legisladora ha sido capaz de buscar apoyos “con los dioses y los diablos” terrenales con tal de avanzar sin contratiempos hacia su objetivo político inmediato.

En eso de adherirse a demonios de la tierra, se asegura que la diputada federal adquirió compromisos con caciques regionales no priistas, recibiendo favores que serían recompensados si ella tomara posesión de la alcaldía a la salida de Jesús Valdés Palazuelos. Fue el “beso” de un diablo bien oculto hasta que alguien dentro del PRI hizo esta delación.

Algunos de esos apoyos provendrían de enemigos del sistema priista. Esta perspectiva es inquietante hasta para el partido en Los Pinos, lo que movió los resortes de la rápida consulta interna entre el PRI y la Secretaría de Gobernación, que sin duda tiene sus medios para verificar lo que ocurre en torno a la señora Millán.

Pocos días transcurrieron entre el 7 de diciembre y la “renuncia”. La decisión se tomó con la inmediata sustitución del binomio Millán-Inzunza.

EL PRI, SOSTENIDO POR EL FRAUDE, AUN CARECE DE LIDERAZGOS

Movimiento apresurado, la designación de la formula Gandarilla junior-Erika Sánchez, no permite visualizar un fortalecimiento del partido. Por el contrario, se prevé una mayor docilidad dentro del partido, para hacer los enjuagues políticos que convengan en el tránsito del proceso electoral en camino.

El nuevo presidente es conocido más por ser el hijo de Víctor Gandarilla que por sus méritos personales, en funciones hasta ahora de carga portafolios. La secretaria general tampoco tiene estatura para ser una eficiente y confiable segunda de a bordo.

Y ya se ha visto en distintos escenarios que el PRI ha fracasado como formador de nuevas generaciones políticas.