Gasolina: “liberalización” y especulación

El desabasto de gasolina que han padecido en los últimos días las entidades de Nuevo León, Coahuila, Michoacán, Jalisco, San Luis Potosí, Colima, Aguascalientes, Tlaxcala, Puebla y Chihuahua; tiene la sorprendente coincidencia con la entrada del año 2017 que traerá, desde el primer minuto, la liberalización del mercado de este combustible.

Si bien Petróleos Mexicanos ha señalado que el factor fundamental que podría estar detrás del desabasto es la proliferación de tomas clandestinas en la red de ductos que distribuye el combustible por el territorio nacional; la paraestatal estimaba que en julio del presente año el monto de las pérdidas por este concepto era de 23 mil barriles diarios, cifra que representa apenas el 6.7 por ciento de la producción diaria de gasolina en este 2016 y que se antoja insuficiente para tener en vilo la provisión del carburante en muchas ciudades del país.

En medio de este entorno, el gobierno de la república no ha podido presentar a los ciudadanos una explicación convincente de lo que ocurre ni mucho menos una alternativa en una economía que se encuentra en la fase estacional de fin de año en la que generalmente la demanda de los productos y los servicios de transporte se incrementa considerablemente.

Si creíamos que la reforma energética y la liberalización del mercado de las gasolinas era la panacea que resolvería los recurrentes incrementos en los precios de estos bienes, las declaraciones del Secretario de Hacienda lo ratifican recientemente, aunque esto es únicamente en el discurso. Y es que José Antonio Meade ha reiterado que esta medida traerá el fin del desabasto al poder tener acceso “a un mercado pleno, funcional, en donde los precios manden señales de inversión, en donde los precios manden señales de escasez, en donde los precios ayuden a detonar y a sostener los mecanismos de inversión”.

De momento y ante la ausencia de argumentos claros, el terreno de la especulación resulta viable no sólo para la narrativa de una hipótesis sobre lo que está ocurriendo detrás del desabasto de los combustibles; sino también como el centro de la explicación misma ya que por años se han amasado importantes fortunas detrás del juego de los acaparamientos, manejos de información y trafico calculado de la gasolina. Así entonces, la importación de gasolina, que asciende actualmente al 70 por ciento del consumo nacional, ha venido ganando terreno en un negocio operado a través de filiales privadas de Petróleos Mexicanos que trabajan sin la supervisión de la Auditoria Superior de la Federación.

Por ello es que el cuasi silencio de las autoridades mexicanas y la fe religiosa que profesan hacia el mercado como mecanismo regulador que pondrá fin a la escasez del preciado combustible, dejan en estado de indefensión a la población frente al voraz apetito de quienes probablemente se encuentran detrás de un trajín que ya les ha reportado ganancias mayúsculas en otros momentos.

El fin de año ha desatado los demonios de la especulación ante la cómplice inacción del gobierno federal. Los últimos días del mercado regulado de la gasolina probablemente no sólo abran el paso a cuantiosas transferencias de recursos, una vez que el precio de esta se libere en los primeros minutos del 2017, sino también dejarán en evidencia a los verdaderos intereses que impulsaron a la reforma energética.