La alianza Peña Nieto-Calderón

Ante la demencial corrupción de los gobernadores priistas de Veracruz, Javier Duarte; Chihuahua, César Duarte Jacques, y Quintana Roo, Roberto Borge, a quienes se les descubrió un déficit conjunto de 114 mil millones, más lo que se acumule; el Gobierno Federal presenta esto como problema genérico de los partidos y como “una cuestión de carácter cultural” de todo el país.
Sobre todo porque por sus victorias del 5 de junio el PAN se perfila para ganar la elección presidencial en 2018, Peña Nieto casi no tiene prospectos para ejercer el dedazo y se teme le arrebaten ese privilegio priistas rijosos, que ven inexperto a Enrique Ochoa Reza, nuevo jefe nacional del tricolor.

Ante eso hay quienes creen posible que Peña reavive la alianza que tejió a fines del sexenio pasado con Felipe Calderón, quien saboteó a Josefina Vázquez Mota, la candidata presidencial panista, a cambio de que le diera impunidad ante posibles juicios por los 25 mil muertos de la guerra contra el narco que le atribuyeron.

Sacar candidata presidencial del PAN a Margarita, a como dé lugar, serviría en última instancia para que con apoyarla Peña lograra la impunidad para él y su grupo, que necesitarán mucho ya fuera del poder y el PRI derrotado, pues podrían exigirles múltiples cuentas.

Habría continuidad de la alianza con Peña Nieto, por lo que pudiera ocurrir.

No extrañe, pues, la campaña feroz contra Ricardo Anaya, el líder panista, quien ya derrotó en TV-debates a Ochoa Reza y sus ardides para tapar la corrupción del PRI y logró se entregara Guillermo Padrés, prófugo de la justicia por delitos que le achacan como exgobernador de Sonora; mientras el veracruzano Javier Duarte también es prófugo y Borge y el otro Duarte huyeron del país un día antes de entregar el poder, y ni quien los moleste.

Eso entre tantos otros priistas: los exgobernadores de Tamaulipas Tomás Yárrington y Eugenio Hernández, a quienes les siguen juicios en Estados Unidos por ligas con el narco, y su sucesor priista Egidio Torre les pagaba guardaespaldas allá, que les retiró Francisco Javier García Cabeza de Vaca, el nuevo gobernador panista.

Y ni hablar de los hermanitos Humberto y Rubén Moreira, que endeudan al tope a Coahuila; ni del neoleonés Rodrigo Medina, que enfrenta numerosos procesos penales con amparos en la bolsa.
De todo esto el Gobierno Federal es también responsable: simplemente Hacienda autorizó el banco que fundó César Duarte en Chihuahua con fondos públicos, y debió indagar su procedencia, y la PGR tarda en atender denuncias contra ellos.

Eso redondea el mayor desprestigio del peñismo: corrupción, impunidad e inseguridad pública.

En el PAN Margarita, cuya llegada a Los Pinos sería reelección de Calderón, busca anular a Anaya como el prospecto presidencial panista más valioso para 2018, del brazo del gobernador poblano, priista disfrazado de panista, y le hacen el juego al PRI y a Peña Nieto.

Tras la segunda entrevista en que Margarita planteó a Anaya la petición de 18 destacados calderonistas de que renuncie de jefe nacional si quiere ser candidato y no monopolice los spots del PAN; la invitó a una conferencia de prensa donde él dijo que le participará los spots y renunciaría al pasar en 4 estados las elecciones del año próximo; pero ella no aceptó y prefirió dar después su versión acorde con Calderón y sus intereses.

Moreno Valle envió al expriista Diódoro Carrasco, su secretario de gobierno y a otra persona a reclamar a Anaya; pero como les preguntaron en el CEN del PAN por qué lanzaron la campaña calumniosa de que Ricardo paga la estancia de su familia en EU y viaja cada semana para allá, a todo lujo; los poblanos ya ni saludaron al jefe nacional.

Es claro que esos panistas y el PRI echan todo el lastre a Anaya, quien logró triunfos comiciales que tiempo ha no veía el PAN y es el precandidato para 2018 más viable y volver a Los Pinos.
Y más ante Moreno Valle, priista de familia, que cuando llegó a gobernar Puebla hace 5 años, apoyado por Elba Esther Gordillo en una alianza PAN-PRD, ordenada por Calderón, díjose panista y precandidato presidencial sin méritos partidistas, por sus pistolas.

Mas lo persigue su gen antidemocrático: sacó de sucesor a Toño Galli, que durará 20 meses, proyecta a su esposa para futura gobernadora, le entregó el CEN-PAN estatal al hacerla secretaria general sin militancia partidista.

Por eso Moreno atenaza a Anaya con Margarita para entregar a Felipe el partido, al que desde la Presidencia le impuso los jefes nacionales Germán Martínez, César Nava y Pablo Emilio Madero, quien se independizó al no aguantar ser su pelele.

Margarita, cierto, tiene trayectoria panista y legislativa propia y carece de experiencia ejecutiva, que no le llegó por ósmosis como primera dama muy digna que fue, y no se duda que quien gobernaría sería su esposo.

¿Resistiría una campaña del PRI que difundiera el tufo nepotista de su parentela: su hermano Juan Ignacio, su prima hermana Mariana Gómez del Campo y hasta su prima Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo, socia de la Guardería ABC de Hermosillo, que por eso desvió la investigación del percance criminal?

La señora de Calderón dice que Altagracia es su pariente en sexto grado, y el diario “El Sonorense” publicó fotos del festejo que se hizo a su mamá, Mercedes Gómez del Campo, en Hermosillo, con presencia de la pariente lejana, “a quien ni conozco”.

Todo ello da razón a López Obrador para decir que la “mafia del poder” con Peña y Calderón, no quiere dejarlo pasar en 2018, sino que pierda una vez más, y se vaya a “La Chingada”, el rancho que afirma haber heredado.

Recordemos que los políticos corruptos no dejan recibos y el aforismo de Reyes Heroles: “En política, lo que parece, es”.