¿Huirán los malovistas como lo hicieron hace seis años los aguilaristas?

Si Pitágoras no se equivoca, seis años atrás, el actual gobernador Mario López Valdez, después de una fragorosa campaña de linchamiento contra su opositor Jesús Vizcarra Calderón y la victoria en la bolsa, entró en el proceso de “amarre” de uno de los negocios turbios aun no aclarados: el de las Nalopatrullas.

Malova había arengado echar a la cárcel a las ratas de dos patas, a los corruptos del régimen de Jesús Aguilar Padilla, del que paradójicamente formó parte, en un cargo clave del gabinete que le sirvió para saltar al Senado de la República.

Las Nalopatrullas, caso estelarizado por el “padrino económico”, Leonardo Félix Gutiérrez, fue el primer negocio que contaminó el ejercicio de gobierno de Mario López. Vendrían después algunos asesinatos que hicieron entran en estado de pánico a la clase política, parte de la cual salió huyendo, con “pies alados”, en busca de refugio a la Ciudad de México.

Funcionarios y políticos de colas largas y peludas sentían que Malova les pisaba los talones y que podrían caen en la cárcel. Pero nada ocurrió. Así, el gobierno de Mario López Valdez incumplió su promesa de combate a la corrupción y de castigo a los políticos ladrones.

El tema de inseguridad que le llevó a las urnas miles de votos lo cerró Malova con una frase lapidaria: al 90 por ciento de los asesinados se los llevó pifas “por andar en malos pasos”.

Discursos son los que abren las puertas del poder. Discursos aunados al embarazamiento de casillas. Sumados a los fraudes electorales. En Sinaloa quienes han arribado al Ejecutivo Estatal lo han hecho lanzando peroratas falsas. Mentiras completas y medias verdades.

La oratoria ha sido arma falaz. Tramposa. Los pregones de justicia social, de combate a todo lo que está mal, han llevado al mando del gobierno a personajes que convierten el quehacer político y gubernamental en negocios privados y familiares.

En Sinaloa la clase política priista y quienes se han disfrazado de perredistas y panistas han aprendido bien las lecciones del engaño electoral de los políticos y funcionarios del gobierno federal.

Discursos y blindajes personales

Miguel de la Madrid Hurtado, en campaña y al asumir su mandato, lanzó su iniciativa de Renovación Moral de la Sociedad con el fin de castigar la corrupción de los servidores públicos. Hasta  creó la Secretaría de la Contraloría General de la Federación (Secogef), que sirvió nada más para ejercer presión sobre sus opositores.

Más que luchar contra los malosos de la Madrid buscó también blindar su salida.

Vicente Fox, el del águila mocha, que en campaña satirizó a Francisco Labastida Ochoa, ofreció llevar a la cárcel a las tepocatas y le puso a la Secogef Secretaría de la Función Pública (SFP). Su primer titular fue el ya casi olvidado Francisco Barrio Terrazas. El combate a la corrupción falló.

La señora Sahagún (de Fox) y sus hijos se repartieron presupuestos con cuchara posolera.

Felipe Calderón Hinojosa le gustó sembrar muertos por el país dejando a los gobernadores construir feudos de corrupción. Decretó la desaparición la SFP y elevó al país en gigantesco camposanto. El priista Enrique Peña Nieto resucitó la Secretaría de la Función Pública. Y los personeros del PRI, desde su cueva de Ali Baba, lanzan gritos a los corruptos, con quienes pactaron la Alianza por México, que ya feneció.

Con el estreno de la ex procuradora general de la República, Arely Gómez como titular de la Secretaría de la Función Pública (anticorrupción), salió a la luz que en México existe toda una joya de la probidad y la rectitud: La Unidad de Ética y Prevención de Conflicto de Interés.

En un foro titulado La Ética y Profesionalización en la Prevención, Detección y Análisis del Fraude, el responsable de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) de la Cámara de Diputados, Juan Manuel Portales reveló, pero reveló a medias, que existen en la Procuraduría General de la República (PGR) denuncias de hechos que involucran a 15 gobiernos de los estados.

No dio nombres. No los nominó. Sin embargo, Juan Manuel Portales sostuvo que las irregularidades detectadas en la revisión de las Cuentas Públicas abarcan a casi todos los gobiernos estatales. La cifra ya aumentó a 25 por desvíos de recursos.

Malova ¿A salvo del enriquecimiento inexplicable?

De regreso a Sinaloa. La clase política remanga acusaciones soterradas y abiertas contra el gobernador Mario López Valdez y algunos miembros de su gabinete. Los sinaloenses se preguntan cuál será la suerte de Malova.

No creen que se vaya con las manos limpias. El propio Quirino Ordaz Coppel, que tomará el poder el uno de enero, se siente incómodo ante el descomunal monto de la deuda pública y el poco tiempo que tendrá, si acaso un  mes, para hurgar en el ejercicio administrativo de Malova, insuficiente para cotejar si cuadran no las inversiones.

Por lo pronto, en la Secretaría de Gobernación, en el área de seguridad, se ubicó ya en el blanco de la sospecha, a Genaro García Castro, secretario estatal de Seguridad Pública. En una primera revisión de alto nivel se le detectaron empresas “fantasmas” y negocios triangulados, que habrían de absorber los dineros enviados al área de seguridad y prevención del delito.

Otro que desde la SHyCP-SSA es objeto de investigación es el secretario de Salud, Ernesto Echavarría; otro más el secretario de Ganadería, Francisco –Kiko- Castillo Herns, y algunos más relacionados con la obra pública.

La policía política desarrolla investigaciones en Ahome, la tierra de Leonardo Félix Hays: el caso de las Nalopatrullas, dicen los aguilaristas es únicamente la punta de la madeja de seis años de corrupción. Que los papeles se invirtieron: que ahora son, agregan, los malovistas quienes sienten que les pisan los talones ¿También saldrán huyendo de Sinaloa?

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.

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