El inaceptable Trump

Con el voto oculto, la ayuda del director el FBI Jame Comey, una estrategia mediática peculiar y el rechazo de la opinión pública mundial, el inaceptable Donald Trump será el presidente 45 de Estados Unidos.

La madrugada del miércoles 8 el mundo se cimbró, las bolsas de valores se colapsaron y, atónita, la gente no creía la noticia de que el magnate neoyorquino había superado los 270 votos electorales y se convertía en el sucesor de Barack Obama.

Hillary Clinton lo superó como casi dos millones de votos populares, pero los electorales son los que cuentan en la democracia indirecta de EU, y con ellos ganó quien rechazaron las encuestas, pronósticos y apostadores, aunque éstos enmendaron la plana al ver que Trump disminuía su desventaja en las urnas.

Las airadas protestas multitudinarias en varios estados de la Unión Americana contra su triunfo, muestras de libertad de expresión, no cuajarán, porque respetar el resultado electoral es clave de la democracia estadounidense, como conservar la unidad territorial y política del país. De ahí que no habrá separación de estados ni cambio del resultado comicial, como tanto se habla.

Ni duda cabe que el anuncio del jefe del FBI a 11 días de la elección, de que indagaría nuevos e-mails de Hillary, ”levantó dudas sin fundamento”, la perjudicó y le evitó un cierre contundente de campaña, pues Comey enmendó la víspera, cuando el daño ya estaba consumado.

El “voto oculto” y que Trump dijera lo que deseaban oir los electores, sector por sector, reforzó el discurso racista, xenófobo, misógino, que sembró odio y discordia en un país que él debería empeñarse ahora en unir y sentar bases reales para hacerlo grande como prometió.

Casi no se recuerda que Barack Obama fue el primer presidente afroamericano hace 8 años por su habilidad cibernética, que Trump superó con mucho, dio al traste con los sistemas comunicacionales usuales y desacreditó de plano las encuestas, fracasadas ya en los sondeos del brexit, la paz de Colombia y la elección mexicana del 5 de junio.

Que si los blancos ignorantes y los afectados por la migración de empresas de EU a otras naciones le dieron el triunfo, hoy Trump deberá cumplirles para resarcirlos de los vicios del capitalismo liberal; en vez de favorecer en exceso a los ricachones a cuyo club pertenece.

¿Qué hará por las mujeres blancas, que sufragaron por él en un 53%, y con el 29% de latinos que inopinadamente lo hicieron?

El republicano, que llegó a presidente a contrapelo de su partido, se asemejó a López Obrador al mandar al diablo a las instituciones, y a Vicente Fox por su discurso antisistema y decir lo que querían oir a los electores con el que arrebató el poder al PRI.

Veremos si el discurso conciliador y esperanzador de Trump al festejar su triunfo, fue sincero o faramalla y volverá a sus propósitos de sembrar odio, misoginia, xenofobia y favorecer a los grandes capitales, en vez de atender a los sin trabajo y, no digamos, a los desfavorecidos por la fortuna.

¿Sus dislates de campaña fueron sólo un ardid para ganar votos, o los hará realidad desde la Casa Blanca?