Acento

¿Vale comparar a Manuel Andrés con Donald Trump? No se sabe a quién se le hace el favor, pero debe decirse que el mexicano se pinta solo por sus desplantes y mesianismo y es dueño del partido Morena, que ya quisiera el gringo, a quien los republicanos no hayan como zafarlo de su partido.

“Te pareces tanto a mí”, dice la canción, y en verdad los dos se asemejan cada día más, al grado que Donald salió con que también hay un “complot” para hacerlo perder la elección, y sólo reconocerá el resultado “si yo gano”.

Por eso dicen que vino a México, para entrevistarse con el Peje, no con el presidente, y ya sólo falta que aplique la segunda lección: pedir recontar “voto por voto” y “casilla por casilla”.

Los dos invocan un complot en su contra para que no ganen y que hay trampa en los comicios, lo que no extraña, pues Trump las hace en su negocio del concurso de Miss Universo para que ganen sus preferidas, quizá tras manosearlas y demás por su perversión sexual.

Ambos son expertos en “mandar al diablo a las instituciones”, Trump no tuvo empacho en herir la democracia estadunidense y pisotear el prestigio de su país de ser el campeón de ella, como nadie lo había hecho.

Cuando el vicepresidente Al Gore contendió contra George W. Bush y éste le sacó mínima diferencia con votos dudosos en Florida, estado gobernado por su hermano Jeb; el demócrata desistió de acudir a la Corte Suprema, para no desprestigiar la democracia norteamericana.

Pero Donald no tiene empacho en seguir el ejemplo del tabasqueño.

Antes del primer debate con Hillary dijo que no participaría, como en 2006 López Obrador anunció que no debatiría con Calderón; pero la cúpula del PRD, su partido entonces, lo convenció y aceptó el último debate, y el panista le dio un baño.

Como Hillary tundió a Donald por todos lados en las tres debates y lo dejó p”al arrastre, éste dice que aceptará el resultado de los comicios sólo “si yo gano”.

La cúpula republicana celebró una reunión urgente para ver si le retiraba el patrocinio del partido, por temor a perder las dos cámaras del Congreso, y desistió porque quizá eso les perjudique más a estas alturas.

Si Amlo ofreció que cuando triunfe todos los mexicanos tendrán trabajo, no aumentará impuestos y ni habrá rechazados de universidades (quizá por influjo de su Universidad de la Ciudad de México, vivero de puros fósiles-anarquistas, a la que la SEP le retiró el registro) y todo sería Jauja.

El gringo ofreció algo similar, ambos con desconocimiento total de lo que es gobernar, pues cuando estuvo al frente del DF el Peje se dedicó a impulsar su primera campaña presidencial.
Sólo falta a Donald montarse en campaña presidencial permanente, y crear un partido como Morena, pues ninguno de los establecidos lo respaldaría.

Ambos deslumbraron a los votantes con lenguaje extremista, catastrófico y ofertas inasibles, y el Peje dice que eso no es populismo, sino patriotismo neto.

En cuanto a pagar impuestos ni modo de regatearles lo parecido. Amlo no lo ha hecho desde que dejó el gobierno del DF, y se descubrió que Trump tiene esa costumbre; si no muestra su declaración es porque no la tiene, y aquél sale con retazos o declaraciones muy cuestionadas, como cuando se reveló que no declaró que sus padres le heredaron el rancho “la Chingada”.

Después quiso enmendar extemporáneamente el entuerto con que lo había heredado a uno de sus hijos, según escritura de un notario público sobrino carnal suyo.

Menos mal, aparte de las tajadas que le cobró a Carlos Ahumada por las obras públicas que le otorgó como gobernante del DF, y recogieron René Bejarano y otros conspicuos perredistas; al “mesías tropical” no le han encontrado fraudes financieros.

Donald tiene en contra una demanda en Baja California por fraude de 32 millones de dólares, de que despojó en 2005 y 2006 a 69 compradores de departamentos en las 3 torres de lujo Trump Ocean Resort Baja, que las empresas fantasmas Irogate y PB Impulsores pusieron en venta y nunca entregaron.

El gobierno bajacaliforniano no tiene registrada ni una sola solicitud de permiso para construir esas torres.

Ese desarrollo se publicitó ampliamente en Baja California y California con el rostro y nombre de Trump, y éste salió con que él sólo prestó su nombre.

Ahí está el pretexto de la tirria que tiene a los mexicanos, pues debería está en la cárcel y no querer ser presidente de la primera potencia mundial, que por lo visto busca para encubrir todos los muertos que guarda en el closet.

Tienen razón de sobra quienes dicen que no debe llegar a presidente por inepto, prepotente y temerario. ¿Qué tal si se le ocurre apretar el botón rojo y desata una guerra, azuzado por su cuate Vladimir Putin, que va que vuela para convertirse en el moderno Stalin de una nueva URSS.

Como el Peje suspira por empujar a México hacia la tiranía chavista, que hundió en la miseria y hambre a Venezuela, auspiciado por los ancianos dictadores cubanos.

Total: “Dios los crea y ellos se juntan”.