El Clouthier que mató a su propia madre

En el diario Noroeste, el diputado “independiente”, Manuel Clouthier Carrillo, ha hecho del periodismo una especie de arma de destrucción masiva de sus opositores políticos o de aquellos que no comulguen con su “teología de la difamación”. De Clouthier, elevado a “ídolo de papel”, se tiene impresiones falsas creadas para tergiversar su trayectoria e intentar convertirlo en mito. La versión que más se le acopla es aquella que desfila por el dicho “hágase la ley en los bueyes de mi compadre”.

En efecto: una “cortina de humo” cubre la localización, años atrás, de varias toneladas de mariguana en las bodegas de El Palmito, propiedad de su padre Manuel Clouthier del Rincón (+) y socios, y el asesinato a manos de uno de los Clouthier, precisamente de su propia madre, hechos que la élite de Culiacán retrata con nitidez más allá de las clásicas leyendas urbanas, .

¿Qué hubiera sido de los propietarios de la bodega de El Palmito si no hubiera sido su propietario Manuel Clouthier? Como los hubieran no existen: Clouthier, bautizado por el panismo como el “adalid de la democracia” nunca fue encarcelado. Gozó siempre de cabal libertad con el simple ejercicio del argumento de que el narcoalmacén se lo había rentado a Ernesto Fonseca Carrillo –Don Neto-, cuyo último apellido, Carrillo, valga la coincidencia, alcanzó a uno de sus hijos, el “rey del insulto”  y célebre evasor de impuestos Manuel Clouthier Carrillo.

¿Y del asesinato del sobrino de Clouthier, Marco Antonio Clouthier Córdoba, que asesinó a su madre, Patricia Córdova Bovio, de dos disparos en la cabeza? La impunidad. La libertad ¿Dónde queda entonces el ejercicio de la presión mediática para clamar justicia y exigir el encarcelamiento del matricida? ¿Dónde pululan la Comisión Estatal de Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos?

Lo dicho comendador: “hágase la ley en los bueyes de mi compadre?

Imposible tarea así de Manuel Clouthier y de Noroeste a lo largo de la historia cuando de informar con la verdad se trata pues queda demostrado que no existe ese quehacer cuando él mismo forma parte de ese Todo del que dice informar. Tampoco puede hablar de ética, otro de los pilares del periodismo, porque choca con sus intereses.

El 8 de mayo del  2008 Culiacán se cimbró por un asesinato: un sobrino de Manuel Clouthier mató a su propia madre. La mujer atacada a balazos por su propio vástago en su domicilio de la colonia Guadalupe, falleció en el Hospital Ángeles, a consecuencia de dos impactos de bala que sufrió en la cabeza.

El matricida Marco Antonio Clouthier Córdoba, que en aquel año frisaba los 19 años de edad, fue aprehendido por elementos de la Policía Ministerial del Estado. Se le aseguró el arma homicida: una pistola tipo revólver. La víctima del joven influyente Marco Antonio Clouthier, resultó ser su madre, Patricia Córdova Bovio, de 48 años de edad.

El deleznable asesinato ocurrió en el interior del domicilio de la Familia Clouthier Córdova, el cual se localiza sobre la avenida Manuel Bonilla, en el número 1205, de la colonia Guadalupe.

Fue ahí donde Marco Antonio molesto por el hostigamiento de sus padres debido a sus malas calificaciones en una universidad en la ciudad de Monterrey, fue obligado a venir a Culiacan para suspenderle todos sus  privilegios. En un arranque de locura atacó a balazos a sus progenitores.

La madre, Patricia Córdova, fue herida mortalmente. El padre, al percatarse del atentado pudo ponerse a salvo; luego, el joven Clouthier salió a la calle pistola en mano en busca de su padre para darle muerte, y al no encontrarlo, “enloquecido” huyó del lugar. Sin embargo posteriormente regresó a su casa, en la que fue detenido autoridades policiales.

La historia es de impunidad. De libertad para el asesino. Dejara de apellidarse Clouthier para que un manto de protección lo arropara y lograra evadir la acción de la justicia. El amparo también alcanzó a Manuel Clouthier del Rincón, raíz de una dinastía, a la que persigue el hallazgo de varias toneladas de mariguana en las bodegas de El Palmito: las autoridades no tocaron ni con el pétalo de una rosa al propietario ni socios de los almacenes.

Entonces ¿Para qué ha servido el Noroeste? Se antoja una pregunta necia ¿O no? Vaya. La “teología de la difamación”, sumada a difusión de la mentira, es el símbolo de un periódico en cuyas páginas Manuel Clouthier ataca a sus opositores políticos y practica su deporte favorito: descargar odios, envidas y amarguras personales.

Hágase la ley en los bueyes de mi compadre…

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.