¿Para qué sirvieron las elecciones?

¿De qué y para que sirvieron las elecciones? Ya quedó claro: para entender el fraudulento triunfo del PRI-PVEM necesariamente se tenía que hacer “ganar”, por medio de algoritmos -mapacheo computacional-, votos comprados y boletas clonadas, y un rosario de irregularidades, a los candidatos tricolores de Mazatlán y Ahome.

En el artículo «el fraudulento triunfo de Quirino Ordaz», pregunte: ¿Cómo explicar a toda la sociedad el triunfo en Mazatlán del abanderado tricolor a la gubernatura, hoy con constancia de mayoría, si Fernando Pucheta, del PRI, perdió ahí las elecciones? En Ahome donde el grupo del gobernador Mario López Valdez empujó la candidatura a la presidencia municipal del priista Alvaro Ruelas, la sociedad ovacionó al candidato del PAN, Miguel Ángel Camacho ¿Cómo explicar entonces la victoria en este municipio de Quirino Ordaz Coppel?

El escollo ya está salvado: para despejar o cuando menos intentar despejar dudas, los Comités Municipales Electorales de Mazatlán y Ahome operaron como apéndices del PRI, y declararon olímpicamente triunfantes a sus candidatos. Si, sus candidatos. No queda ya ninguna duda de las preferencias de los órganos electorales.

Queda pues, sí, para el registro de la historia política electoral de Sinaloa acuñados los términos voto duro, voto comprado, voto limpio y voto sucio. A la sociedad agraviada le es imposible validar una victoria en donde de hecho las boletas electorales y los resultados de las casillas jamás correspondieron al “conteo” o las putrefactas emanaciones “informativas” del  PREP ni de los manoseos de las institucionales electorales que bailaron al son de los ritmos “musicales” del PRI y los tres niveles de gobierno.

¿De qué y para que sirvieron las elecciones? No está por demás recalcar que aquellos que promovieron periodísticamente la figura de Quirino Ordaz Coppel tengan que aceptar que sí, que en este proceso electoral, hubo boletas duplicadas, actas alteradas, y no mala organización del cómputo y PREP, sino una fría planeación para consumar el mayor fraude electoral de que se tenga memoria en Sinaloa ¿Qué explicaciones podrían darle ahora a la sociedad?

¿De qué y para qué sirvieron las elecciones? El megafraude electoral en Sinaloa se llevó a cabo con arrogancia y prepotencia. Con la complicidad de las autoridades electorales. Los órganos electorales operaron de manera insolente con actitudes propias de todo régimen totalitario, apelando indiscriminadamente a la sinrazón de la mentira para inflar la votación al favor del PRI y del PVEM.

De nada sirvió que en los medios locales y nacionales, en las redes sociales, aparecieran las llamadas “secretas” de David López Gutiérrez, diputado federal ex jefe de comunicación de la Presidencia de la Republica, ofreciendo la clara lectura de la preparación de un megafraude electoral, apostándole, también, a la “división” o compra de actores políticos, incluso de corte independiente.

¿De qué y para que sirvieron entonces las elecciones? La campaña de Quirino no creció. Los ególatras solitarios izquierdistas del rancho recogieron sus amarguras y las mutaron en venganzas. Apareados con los dinosaurios del PRI se espantaron con el viva que el gentío le gritaba a Héctor Melesio Cuén Ojeda y procedieron al insulto y la diatriba. Espantados porque la sociedad se disponía a cruzar la boleta y porque le podía ir muy bien a la Universidad Autónoma de Sinaloa, sin ellos, ahí, de haber ganado él, actuaron a contracorriente del cambio.

En su accionar, tiraron al vacío sus huecas ideologías y se sumaron a la corte de adulación de Quirino Ordaz.

¿De qué y para que sirvieron entonces las elecciones?…el gatopardismo toca las puertas de Sinaloa. No se visualiza ningún cambio a partir del 2017 y sí, el regreso, de priistas de viejo cuño acostumbrados a enriquecerse o a tejer negocios particulares con los presupuestos gubernamentales.

Sea pues… Todo parece indicar que en Sinaloa todo seguirá igual o peor.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.