La DEA investiga a colaboradores de Quirino

Al PRI ya se le rompió estrepitosamente el esquema de las elecciones de Estado en 2016 y Manlio Fabio Beltrones Rivera entró en pánico. El dirigente nacional priista ordenó intensificar la guerra sucia contra los reales opositores del PRI y a “comprar las conciencias” de supuestos perredistas y morenistas dispuestos a atacar a todos los contrarios a la causa beltronista-peñista.

Tamaulipas y Sinaloa son los nombres de la crisis sicológica del tricolor. El primer estado, que tiene tres ex gobernadores tricolores en la mira de la justicia y un mandatario, Egidio Torre Cantú, suplente de su hermano Rodolfo  asesinado en 2010, no entró en las cuentas de Beltrones al calcular las gobernaciones (gubernaturas) que el PRI perdería este año.

En Tamaulipas, Beltrones armó un convenio electoral con el Partido Verde Ecologista Mexicano (PVEM) y el partido que fundó Elba Esther Gordillo, Nueva Alianza, en apoyo de la candidatura de Baltazar Hinojosa.

Sinaloa también le causa dolores de cabeza a Manlio Fabio Beltrones. No por casualidad, PRI-PVEM y Nueva Alianza son los mismos que pactaron el apoyo a Quirino Ordaz Coppel. Todavía, el pasado 15 de abril, en Los Mochis, Ordaz Coppel, dándose estímulo a si mismo, declaró que esa alianza estaba más firme que nunca.

En Mazatlán, los estrategas electorales de Quirino cayeron en un nerviosismo extremo.

Lo peor para Beltrones es que una “fuerte corriente priista” le está pidiendo la cabeza, con todo y cuello, del gobernador Mario López Valdez, su tesorero Armando Villarreal y el titular de la Unidad de Inversiones, José Luis López Montiel, y otros funcionarios más “por saquear el estado” y por su traición al PRI en el 2010.

No es Beltrones el que le dará impunidad e inmunidad política-legal-penal a los malovistas, ya le quedó claro.

Bien. La primera señal de temor que desde hace varias semanas envió Beltrones, fue el banderazo para desencadenar una campaña de propaganda negra contra el candidato del PAN al gobierno de Tamaulipas, el senador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, al que el tricolor le imputó un rosario de delitos.

Hasta del momento, Beltrones no ha acudido a ninguna instancia judicial para abrir causa contra el azul. Ni siquiera ha tocado el tema en el Instituto Nacional Electoral.

La segunda señal de susto enviada por Beltrones se produjo el pasado fin de semana en el propio territorio tamaulipeco, donde súbitamente anunció la cancelación de registro de tres de sus candidatos a presidencias municipales. Ahí el esquema beltroniano empezó a caer convertido en astillas.

¿Por qué súbitamente? Ensayemos una hipótesis con alto grado de verosimilitud.

Beltrones sabe mucho de los entretelones del mundo del narcotráfico. Su nombre aparece en la lista negra de la Agencia Antinarcóticos (DEA) de los Estados Unidos desde que fue gobernador de Sonora a finales del siglo XX.

Beltrones fue protagonista en 1994 de la conveniente confusión que él mismo generó sobre el asesinato de su paisano y candidato presidencial Luis Donaldo Colosio.

Beltrones era jefe mayor del Senado priista, donde tuvo como chalán a Francisco Buenaventura Labastida Ochoa, cuando en 2010 se registró el asesinato del candidato del PRI al gobierno de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, a quien suplió su hermano Egidio, que sigue en el encargo.

Ahora bien: La visita de Beltrones a Tamaulipas se registró en las horas en que con un inexplicable sigilo el secretario de Gobernación, el presidenciable Miguel Ángel Osorio Chong ordenó el traslado de Joaquín El Chapo Guzmán Loera desde el reclusorio del altiplano a un penal de Ciudad Juárez, Chihuahua.

Beltrones es avezado en prácticas de espionaje desde que estuvo bajo la tutela del capitán Fernando Gutiérrez Barrio en la propia Secretaría de Gobernación.

¿Desconocía Beltrones el movimiento que preparaba el gobierno de Enrique Peña Nieto para colocar a Guzmán Loera a la entrada de territorio estadunidense?

No podía ignorar Beltrones que al menos dos jueces federales mexicanos, entre ellos el Tercero de Distrito de Procesos Federales, estaban de acuerdo en la extradición de Guzmán Loera, a quien reclaman en los Estados Unidos cortes federales de California y Texas.

La suerte de Guzmán Loera quedó en manos de la sobrina de Carlos Salinas de Gortari (jefe del clan político al que pertenece el sonorense), la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Salinas de Gortari, quien tiene 30 días para allanar el envío de Guzmán Loera al vecino país.

¿Qué implica ese procedimiento de extradición? Implica, según el orden de las cosas institucionalizado por el Poder Judicial de los Estados Unidos en otros resonantes casos de capos mexicanos reclamados por la justicia norteamericana, que se ofrece un trato penal benigno a aquellos que a cambio se conviertan en informantes sobre el negocio de la droga en México y sus extensiones políticas.

Tenemos antecedentes al canto: El de Francisco El Franklin Arellano Félix y El Güero Palma, liberados después de haber purgado relativamente cortas condenas en los Estados Unidos.

Si tal es el caso de Guzmán Loera, y desde su recaptura a fines de 2015 parece que tal es, es absolutamente probable que si El Chapo finalmente pasa a los Estados Unidos los departamentos de Justicia y de Estado en Washington recibirán oro molido sobre las estructuras públicas y privadas que sostienen dicho negocio, con nombres y apellidos.

Por supuesto, Guzmán Loera conoce con pelos y señales cómo y quiénes mueven los cárteles del Golfo y su desprendimiento Los Zetas, que se declaró cártel autónomo.

Después de todo, desde 1988 Carlos Salinas de Gortari negoció con el mando del Cártel del Golfo, Juan García Ábrego, para proteger su área de influencia contra los capos sinaloenses, contra quien desató una feroz cacería a partir de 1989.

En informes de miembros de esos cárteles -entre ellos Osiel Cárdenas Guillén- cortes estadunidenses han encontrado materia para inculpar, al menos como presuntos protectores y usufructuarios del narcotráfico, a los ex gobernadores priistas Manuel Cavazos Lerma (a quien Peña Nieto le otorgó fuero senatorial en 2012), Tomás Yarrington Ruvalcaba y Eugenio Hernández Flores, a quien relevó en el cargo Egidio Torre Cantú en 2010, el heredero de Rodolfo, su hermano ejecutado.

Desde que se iniciaron los procesos internos en los partidos para la nominación de candidatos en elecciones de 2016, se pidió al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), de la Secretaría de Gobernación, trazar los perfiles de los aspirantes en las diversas escalas de la competencia.

Se demandó incluso que Gobernación blindara las elecciones de este año. Cuando al INE se le solicitó cuidar los perfiles de los candidatos, los consejeros respondieron que esa era responsabilidad de los propios partidos, que se supone conocen a sus militantes.

Aquí entra el sainete de Tamaulipas: Al entrar la primavera, el PRI de Beltrones había completado su nómina de candidatos a gobernador, alcaldes y diputados locales, a quienes registró con todas las de la ley.

Algo olfateó Beltrones en sus cálculos al subir de ritmo las campañas: Por eso, lo primero que hizo, fue filtrar rumores en los medios metropolitanos en el sentido de que el abanderado del PAN a gobernador, Francisco Javier García Cabeza de Vaca es candidato del crimen organizado tamaulipeco.

Lo que no olfateó a tiempo Beltrones, es que sus propios candidatos se estaban saliendo del huacal y sumándose a la causa del PAN.

Con los dedos en la puerta, se decidió viajar a Tamaulipas para dar un golpe efectista: Ordenó cancelar los registros de, según él traidores, Reyes Zúñiga, postulante por el municipio de Hidalgo; Luis Cesáreo Aldape Lerma, Mainero, y Gustavo Estrella Cabrera, Villagrán.

Beltrones aseguró que ese primer ramillete fue comprado por el crimen organizado. Hasta el momento de escribir estas notas, no se sabía que el PRI hubiera dado vista de sus sospechas a la Procuraduría General de la República para que proceda en consecuencias.

El sainete tiene una implicación aún más grave: Por el terror desencadenado por la coalición PRI-PVEM-Panal, existen riesgos ciertos de que las elecciones en Tamaulipas sean suspendidas.

La razón es la siguiente: La vocal de la junta ejecutiva del INE en Tamaulipas, Patricia Navarro Moncada, declaró a los medios el pasado sábado que al menos al menos ocho mil tamaulipecos insaculados previamente como funcionarios de cuatro mil 527 secciones electorales, ha renunciado a su nombramiento por temor a ataques a sus personas.

No ha valido de nada que el órgano electoral haya pagado seguros de vida por 672 mil pesos a cada uno de los 841 capacitadores electorales y 132 supervisores. La estampida continúa.

Esos datos bastan para ilustrar sobre el miedo colectivo que ha sembrado en Tamaulipas la alianza PRI-PVEM y Panal, para evitar que por primera vez en la historia electoral del estado el tricolor pierda la gobernación.

En Sinaloa, Manlio Fabio Beltrones Rivera también entró en estado de histeria. Ejercen sobre él presión de cuando menos dos grupos políticos que quieren ver en la cárcel, incluso antes de terminar su mandato, al gobernador “priista” Mario López Valdez, al que dice querer como un hermano y que traicionó al PRI y a Enrique Peña Nieto en el 2010.

También se puso histérico porque una demanda ante la PGR contra el candidato del PAS, Héctor Melesio Cuén, por supuestos delitos electorales (fabricados por las huestes priistas) en vez de causarle mella lo fortaleció porque más tardaba en aparecer públicamente la denuncia que en correr por la red una narcolista -de Noroeste, El Blog del Narco y Noroeste otra vez- donde aparece el ex gobernador Jesús Aguilar Padilla y algunos colaboradores de Quirino Ordaz Coppel

El pánico que después se trasformó en ira de Beltrones fue tal que ordenó inventar un rosario de delitos electorales a Héctor Melesio Cuén y pidió, vía telefónica, al alcalde de Culiacán, Serrgio Torres Félix, que atacara directamente al candidato del PAS, cuando las revelaciones en torno a Jesús Aguilar, operador de Quirino, las hicieron por la red miles de ciudadanos sinaloense.

“Beltrones destituyendo a candidatos a alcaldes en Tamaulipas ¿Y cuándo va a penetrar a la guarida de Quirino?”, preguntó la población. Beltrones, sí, en efecto, es el menos indicado para endilgar supuestos delitos a los priistas y a los opositores a sus candidatos. Su nombre aparece en la lista negra de la DEA

Los “colaboradores incómodos” de Quirino Ordaz convirtieron su campaña en un asunto sujeto a investigación por la DEA, la Interpol e inteligencia militar. Todos son blanco de investigaciones por su categoría de sospechosos.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.

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