Hasta por teléfono difama el PRI

La crónica del lodo

La línea telefónica solo tiraba lodo. Servía a oscuros intereses. La dulce voz aterciopelaba la denostación. Eran las 4 y 32 minutos del viernes 6 de mayo, cuando el teléfono se deshacía en la sala. El repiqueteo lo hizo salir de una sesión de envíos de mail de un proyecto reciente.

A penas si alcanzó a escuchar que le decían que le iban a quitar unos minutos para realizar una encuesta y cómo jamás había sabido de una persona real a la que encuestaran decidió participar.
La primera sorpresa se la llevó cuando empezaron a preguntarle que si por cuál partido votaría. Los designios de las famosas preferencias electorales que tanto manejan en los medios ahora estaban en sus manos. De verdad no lo podía creer.

La primera pregunta se deslizó rápido: “¿por cuál partido va a votar usted? O algo así”. No medió ningún silencio y la respuesta fue inmediata.

“Yo no voy a votar por ningún partido de siempre, a lo mejor voto por el independiente, porque los partidos tradicionales son lo mismo”, contestaba.

La suave voz le preguntaba de nuevo: ¿pero de no votar por el independiente, votaría por Quirino Ordaz Coppel o Melesio Cuén? La respuesta fue sólida para los contrariados intereses que dirigían la aparente encuesta.

“Por Cuén, a él le daría el voto”, asentaba. Lo extraño en ese instante era que no le dieron más opción y la pregunta fue directa o es Quirino o es Cuén.

“No me dieron más opciones. Nada.., nomás, no me dijeron de otros partidos”, asentaba.

De inmediato la encuestadora se convertía en aleccionadora. Su tono dócil se volvía inquisidor. “Pero sabía usted que dice el Periódico el Noroeste que Héctor Melesio Cuen se apropió de varios terrenos y se enriqueció con su pasó como rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, o algo así me dijeron”, comentaba.

La insistencia era brava: “¿Y si no le diera el voto a Cuén se lo daría a Quirino?, me preguntaron y respondí que no”. “Me empezaron a decir que Cuén está empleando como 350 millones para su campaña y le dije yo no me dejo llevar por esas cosas que dicen. Yo lo que entiendo es que en un proceso electoral hay mucho golpeteo, mucha guerra sucia y eso a mí no me consta y me preguntaron que si aun así usted seguiría votando por el Cuén, y les dije, pues le repito eso no me consta ni nada de eso”. La guerra sucia era más fuerte. La voz arreciaba en su oído.

“Me dijeron: Sabía usted que Cuén amenaza, amaga a los empleados universitarios y estudiantes de que si no apoyan los van a correr. Y les dije, yo no creo eso porque yo trabajo en la escuela de agricultura y jamás me han presionado para nada, una vez me dijeron que si quería participar en política y dije que no y no me han corrido y no soy sindicalizado”, precisaba.

El número en el identificador de llamadas marcaba como fuera de alcance. De seguro era un callcenter sistematizado.

La otra cara de soquete

En la ciudad de Los Mochis se abría la otra cara del soquete. Infinidad de llamadas de lodo se recibían en muchos hogares. En uno de los casos, una voz de hombre enunciaba a los partidos y candidatos para que las personas decidieran su preferencia

Ella luego notó el desespero del señor de la línea. “Empezaron a mencionar a todos y hasta el último dijeron a Cuén y les dije yo por Cuén y me dijeron y si lo sacaran por cualquier cosa por quién votaría y les dije… pues por el PAN y entonces ya no me dijo nada”.

La guerra fue contra el candidato del PAS al gobierno de Sinaloa.

“Si oigo las noticias y ya sé que les están sacando los trapitos al sol a toditos pero no debemos creer mucho en ellos porque muchas veces dicen mentiras y más en estas épocas”, comentaba.

“Me dijeron que Cuén les estaba pagando a los maestros para que votaran por él y que a los alumnos los estaban amenazando para que votaran por él y que estaban enojados porque no querían votar por él”.

Ella no se deja engañar: “Nos quieren convencer con mentiras”

Las llamadas son anónimaspero con el rostro grotesco de Quirino Ordaz Coppel ¿quien más?