De La matanza de Tlatelolco y otras nostalgias

El pasado jueves 14 de abril, atendimos una agenda periodística de variadas y jugosas fibras.

En la sala Renato Leduc, del Club de Periodistas de México, acompañamos a la incansable e indomable colega sonorense Teresa Gil en la presentación de sus nuevos productos literarios.
Para los presentadores de la obra, fue toda una hazaña urbana llegar a tiempo al evento.

Las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, desde las primeras horas de ese día, fueron puestas bajo sitio granadero no sólo por las contingencias atmosféricas, sino por los calambres políticos que el gabinete peñista sufre tanto en presencia como en ausencia de su jefe.

El principal torrente de protesta lo formaron contingentes de miles de manifestantes de la comunidad del Instituto Politécnico Nacional (IPN), provocados por el insolente secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, en pleno 80 aniversario de la fundación de esa institución.

Digamos primero que, hace meses, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se aventó la hombrada de salir en mangas de camisa a la calle de Bucareli para desactivar la protesta de jóvenes politécnicos, que desembocó en el cambio de la dirección general del plantel creado por Lázaro Cárdenas.

Aleatoriamente, cayó el primer titular de la SEP del sexenio de Enrique Peña Nieto, Emilio Chuayffet Chemor, reventado por la resistencia del magisterio contra la Reforma Educativa, a cuyo relevo entró el pirruri Nuño Mayer.

Pues bien: Arrancando abril, Nuño Mayer cumplió su pretensión de anexar a su despacho la administración del Instituto Politécnico Nacional, mediante un simple acuerdo inconsulto publicado por el Diario Oficial de la Federación el 6 de abril.

El día aquí cronicado, desde Zatatenco y el Casco de Santo Tomás, alumnos, maestros y padres de familia se enfilaron hacia el Centro Histórico para hacer sentir su repulsa a la medida que despoja a las autoridades del Poli del limitado margen de gestión administrativa y académica.

La UNAM renueva su Consejo Universitario

La provocación del peñismo se da cuando la comunidad del IPN está en pleno proceso de acreditación de delegados al Congreso Politécnico Nacional. Las consecuencias quedan en el diagnóstico de pronóstico reservado.

Lo que ocurre en el Poli, contrasta, el menos por estos días, con lo ocurrido en el ámbito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde el mismo jueves se acometió la elección de 238 cargos del Consejo Universitario y los correspondientes a los consejos técnicos, que al menos hasta el pasado fin de semana se desarrolló en forma relativamente pacífica.

Esos temas no pasaron por alto en el evento realizado en el Club de Periodistas de México en torno a Teresa Gil. Por dos razones: La mayoría de los asistentes pasó por las aulas de la UNAM y el Poli y de otro lado, fueron protagonistas en movimientos estudiantiles cuyo parteaguas fueron los trágicos acontecimientos de los años 68 y 71.

Concurrente en la fecha que relatamos, fue el hecho de que estaba por resolverse la declaración de huelga en la Universidad Autónoma de Sonora, en donde precisamente Teresa Gil obtuvo su título de Licenciada en Derecho, que permutó por el de periodista.

Por supuesto, en tratándose de la Universidad Autónoma de Sonora, estaría presente la memoria del 67, cuando la comunidad participó en el conflicto político-electoral de ese año, en que el PRI soló a sus mastines contra los opositores internos, en un episodio cuya violencia estuvo a cargo de hordas identificadas como la Ola verde, que dirimió las diferencias interpriistas a punta de bala.

Aquel año, dicho sea de paso, los paracaidistas del general Hernández Toledo se vistieron de gloria asaltando el campus universitario, especie de ensayo de lo que un año después sería la Matanza de Tlatelolco.

En la presentación de los trabajos editoriales de Teresa Gil, participó el colega sonorense Carlos Moncada, en mérito del cual y, perdón la digresión, informamos que fue coordinador de la maciza y fecunda historia de la Universidad Autónoma Sonora, investigación sustanciada en cuatro tomos, de lo que en entregas próximas daremos noticia. Así como de los trabajos y los días de Teresa.