SEPyC ¿En manos de Lutero?

La reciente designación de Gomer Monárrez González en la dirección de la SEPyC en Sinaloa, ha despertado tanto asombro como indignación, elevando el clamor social-educativo en la tesitura de que la sucesión en dicha secretaría solo es más de lo mismo. Gatopardismo, pues. Nos obliga a preguntar también ¿el gobierno de Mario López Valdez puso a la “Iglesia” en manos de Lutero?

Después de uno de los periodos más nefastos y fallidos en la historia de la SEPyC, encabezado por Francisco Frías Castro que hoy como es su costumbre abandona el barco y deja tirada la secretaría  para buscar alguna coyuntura que le permita seguir en la nómina gubernamental, el ex rector de la UAS y hasta hace unos días sub secretario de Educación Superior, Gomer Monárrez fue nombrado titular de la SEPyC por lo que resta del periodo sexenal.

Precedido por su mandato al frente de la máxima casa de estudios de Sinaloa, la UAS, pretende hoy enderezar, aparentemente, el rumbo de la muy olvidada y descarriada secretaría de educación. Es aquí cuando surgen las interrogantes, ¿tiene Gomer Monárrez “lo necesario” para solventar el pésimo trabajo de Frías Castro, y ofrecer la educación y la cultura que los Sinaloenses se merecen?

La respuesta es no. La gran oportunidad de dirigir a la UAS y dejar huella en su paso por la casa Rosalina, solo fue desperdiciada en dispendios políticos y posicionamientos para él y su grupo. Después de participar en un elección interna entre varios equipos para elegir al candidato a la rectoría, y al haber sido derrotado por Francisco Álvarez Cordero, negocia posiciones y en un giro inesperado, sale ungido como candidato y Álvarez Cordero en la tesorería general. Empieza así, ahí, en el alma mater, uno de los periodos de máxima inestabilidad estructural y académica.

Su ferviente devoción por el béisbol y el ciclismo, reflejaban que los eventos deportivos se privilegiaban por encima de los académicos; los bacanales y festejos previos y posteriores a los consejos universitarios eran ya una costumbre en su huerta, ubicada en Culiacán. La UAS vivió con Gomer una época de pachangas y de orgías.

A diferencia del presente, en el periodo de Monárrez no se seguían los procesos de acreditación y evaluación de los programas educativos; las autoridades universitarias se elegían mediante largas campañas políticas en las cuales alumnos y maestros se inmiscuían en un mundo de preventa, fiestas y borracheras.

El casi nulo crecimiento en infraestructura, acreditación de programas educativos, y la politización de la universidad, son las huellas del paso de Gomer Monárrez por la UAS, pero lo que definitivamente marcó su rectorado, fueron los últimos días de su gestión.

Según una publicación del diario El Universal, una de las principales líneas de investigación en el homicidio de Enrique Ávila Castro, director de asuntos jurídicos en el periodo siguiente al de Monárrez, era que el abogado investigaba un megafraude realizado en los últimos quince días de la gestión de Gomer, en el cual se expidieron 300 nombramientos de tiempo completo y asignatura, entre los movimientos de nómina autorizados el 2 de Junio, seis días antes que se culminara ese periodo rectoral, se descubrieron los nombramientos de Nicodemo y Willebando Monárrez González, hermanos del rector saliente, así como de Noé Alberto Martínez Peñuelas, este ultimo acusado del homicidio del abogado que los investigaba.

Esta es la carta de presentación de Gomer para ingresar como Subsecretario de Educación Superior y sus antecedentes para llegar a la titularidad de la SEPyC, en el que ya se ve a sus amigos y compadres, a su camarilla, frotándose las manos, en un intento por apodarse de las plazas magisteriales.

El gobernador Mario López Valdez ¿habrá puesto la Iglesia, perdón, la SEPyC, en manos de Lutero, perdón, otra vez, en manos del mismo Gomer que hundió a la UAS?