Cuando se acercan las definiciones

Terminó el periodo vacacional y la coyuntura electoral, el proceso para la renovación de la gubernatura, 18 ayuntamientos y cuarenta diputaciones locales, atrae de nuevo la atención de la opinión pública en Sinaloa.

En este y otros espacios se ha hablado de la crisis en el Partido Acción Nacional y de la fragmentación de la izquierda, ya el PRD, ya MORENA, pero poco nos hemos detenido en la enorme división que impera en el Partido Revolucionario Institucional.

Hablamos del PRI donde los fantasmas del 2010 se les aparecieron de nuevo, y donde los mencionados como terceros en discordia, Quirino Ordaz, Mario Zamora, Óscar Lara, Alfredo Villegas entre otros, más allá del ‘pragmatismo’ de Enrique Peña Nieto, no parecen contar con las ‘armas’ ni los recursos para regresarle, vía triunfo en las urnas, la gubernatura al PRI.

La disputa entre el centro con el Presidente Peña y las fuerzas regionales con Mario López Valdez y Juan Millán, fundamentalmente, que presumen el apoyo del dirigente priísta Manlio Fabio Beltrones; parece que han detenido la solución respecto de la candidatura del PRI al gobierno de Sinaloa.

Desde luego que es probable que el asunto ya haya sido resuelto, pero el hermetismo se mantiene y terminará en pocas horas.

No son pocas las voces que aseguran que la persecución en Sonora contra el exgobernador Guillermo Padrés, constituye un mensaje de la federación para el gobernador de Sinaloa Mario López Valdez y para las fuerzas regionales, si no se disciplinan en torno de la decisión de Peña Nieto respecto de la candidatura priísta.

Otras voces nos dicen que en Sinaloa, ni siquiera disciplinándose con la decisión presidencial, se podrán evitar consecuencias políticas, pero sobre todo jurídicas, ante el enorme desaseo financiero que prevalece.

Estamos a unas horas de conocer la decisión en el PRI y tal como afirma uno de sus aspirantes, Heriberto Galindo, todavía no se puede descartar a nadie y menos al empresario ganadero Jesús Vizcarra Calderón, a pesar del melodrama cursi en que, a querer o no, se ha visto como protagonista.

A pesar del poco porcentaje que representa en el padrón nacional de electores, a Sinaloa no se le puede separar del 2018, el año de la sucesión presidencial, el proceso que interesa más que a nadie al Presidente Enrique Peña Nieto.

En Sinaloa el PRI vive momentos difíciles en muchos sentidos.

Uno de ellos por la falta de una dirigencia con nivel para contener las aspiraciones políticas que se desbordaron, y mucho, desde hace meses.

Ni la señora Martha Tamayo, presidente del CDE, ni Ramiro Hernández, delegado del CEN priísta, han estado a la altura de las circunstancias en la coyuntura de la sucesión gubernamental y ello lo corroboramos cuando los vimos como ‘invitados de piedra’ en medio de la guerra sucia que protagonizaron los grupos del tricolor en la entidad.

Y todo ello abona a favor de las fuerzas opositoras, ya partidos políticos como el PAS, PAN, PRD y otros, ya en las candidaturas independientes que podrían encabezar Heriberto Félix, Francisco Frías o Manuel Clouthier.

La coyuntura electoral sube entonces de tono en Sinaloa, cuando la oposición espera una candidatura priísta a modo, producto o no del ‘pragmatismo’ de Peña Nieto.

Cuál es el estado real de una eventual negociación entre el Partido Sinaloense y el PRI para una alianza electoral, constituye una pregunta que se multiplicó en el pasado periodo vacacional.
Desde luego que Héctor Melesio Cuen Ojeda quiere ser candidato al gobierno estatal y ha trabajado para ello.

Los panistas Martín Heredia y Roberto cruz están también firmes en su proyecto político, pero ellos, al igual que Cuen, definirán su estrategia después de que el PRI designe a su abanderado en Sinaloa.

Pensemos que efectivamente Quirino Ordaz puede ser el factor de unidad entre el priísmo sinaloense, pero inevitablemente surge la pregunta respecto de si tiene tamaño para ganar la gubernatura.

Apenas el tiempo puede responder ésta y otras interrogantes.

Ya sabremos.

Así están las cosas…

Jorge Walterio Medina

Periodismo de análisis político que busca interpretar las diferentes y diversas lecturas que se derivan del acontecer local y nacional. Más de treinta años de ejercicio periodístico han permitido la maduración de una opinión crítica y objetiva del autor de la columna «Sin Etiqueta» y comentarista en el programa de análísís «Los Columnistas» que se transmite a través de Radio UAS.