PRI y PAN… Las embarazadas

Cuando Francisco Labastida dio a conocer su terna de posibles candidatos a la gubernatura, empezaron a filtrarse listas de posibles personajes que pudieran ser considerados en la próxima evaluación que empezará a realizar el CEN del PRI para al final determinar quién será su candidato a la gubernatura de Sinaloa.

En unas se encarta a algunos y se descarta a otros. En pocas palabras, es el juego de la rumorología para acrecentar las posibilidades de unos y reducir las de otros.
Lo cierto es que una gente que conoce a la perfección “el timing” del PRI narra lo siguiente.

El PRI en su primera evaluación que se realizará durante este mes de octubre no se va a descartar a nadie. Todos los que suenan, todos los que han manifestado que tienen interés en la gubernatura y todos aquellos que puedan ser la solución para que el PRI recupere la gubernatura de Sinaloa van a ser evaluados.

Una vez conocidos los resultados se habrá de dar el primer cedazo y dejar fuera aquellos que nada tienen que hacer por su pobre posicionamiento. Para la segunda evaluación a realizarse en el mes de noviembre se incluirán los nombres de los cinco mejor posicionados y para la final y determinante a realizarse en diciembre solo los tres nombres de quienes pueden ser el candidato a la gubernatura.

En pocas palabras, esa es la ruta real a seguir por el PRI y esos son los tiempos reales del PRI. Y quizá eso lo saben quienes aspiran y quienes durante las últimas semanas han intensificado su activismo y su movilidad política.

Sin embargo, y a pesar de esta ruta trazada, llama la atención un detalle que sigue marcando los tiempos no del PRI, sino de todos los partidos y especialmente de quienes en el 2010 conformaron la gran alianza opositora. Que Jesús Vizcarra determine si habrá de participar o no como candidato a la gubernatura.

1.-Hace unos días atrás, este mismo personaje que nos habla del timing del PRI decía que Jesús Vizcarra ya no tiene ningún problema para ser candidato a la gubernatura. Los hechos del 2010 ya no impactarían de la misma forma en el 2016, afirmaba.

2.-De entrada a Vizcarra se le ha limpiado el camino. Se ha mejorado su imagen personal, se ha creado la percepción de que ante el fracaso del gobierno malovista Sinaloa estaría mucho mejor con Jesús Vizcarra, ya se le arregló su problema de la VISA norteamericana, entre otras cosas.

3.-El problema del supuesto “compadre incómodo” ya no pesa en el ánimo de la gente. Un estudio que se hizo para medir las emociones de los mexicanos tras la fuga del Chapo Guzmán, revela que más del 70 por ciento de los mexicanos se puso contento, o sea vio bien que El Chapo se hubiera fugado de la cárcel.

4.-Pero eso no es nada. Poco más del 60 por ciento de los mexicanos considera que narco y gobierno son la misma cosa. En pocas palabras, a nadie la asusta ya hablar de estas supuestas complicidades y muestra de ello se dio con Peña en su momento, a quien le benefició la percepción creada de que sí el ganaba la presidencia se iban a acabar las matazones, las balaceras en las calles y habría control del narco como en el pasado. La gente de bien quiere paz y el método para lograrlo es lo de menos pareciera ser la premisa.

5.-Así, con condiciones reales para que Vizcarra pueda participar como candidato y con el alto porcentaje de posicionamiento que tiene, el resto de los candidatos y el PRI depende de su decisión ante el precario posicionamiento que tienen todos los demás juntos.

6.-Si Vizcarra decide participar, nadie del resto de los supremos aspirantes tiene nada que hacer, pero si no, entonces valdría la pena ver quien de todos logra pasar de segundo opción a primera y crecer en las encuestas, de ahí la importancia de la decisión que tome Jesús Vizcarra. En pocas palabras, mantiene al PRI y a sus supremos aspirantes como a las mujeres embarazadas. O sea esperando.

7.-Pero el colmo de los colmos no está en el PRI, sino en el resto de los partidos políticos y especialmente en el PAN. Y es que de acuerdo a Alejandro Higuera se podría estar a la espera de ver cómo trata el PRI al gobernador Malova para ver la posibilidad de construir o no una gran alianza opositora como la formada en el 2010.

8.-Si el PRI trata mal al gobernador y no lo toma en cuenta en la designación del candidato, dice Alejandro Higuera, entonces si es factible una alianza opositora.

9.-Lo cierto es que esa gran alianza que esperan los panistas, está muy difícil construir cuando menos con el apoyo del gobernador Malova, porque aun cuando el PRI postulara a Jesús Vizcarra que fuera el peor trato que le pudieran dar, Malova no jugaría en contra por estar en juego su salvación personal. Que los panistas tengan vigente esta esperanza, es no conocer la personalidad de su gobernador.

10.-Lo cierto es que en la víspera de iniciar el PRI con sus evaluaciones, todos están a la espera de que Jesús Vizcarra determine si participa o no, porque de ello depende no solo medir el crecimiento real de todos los supremos aspirantes, sino también de que puede pasar con el PAN quien ingenua y convenencieramente espera al gobernador que los llevó al abismo.
Habrá que estar pendientes.