Cuando lo ambiguo ya no cabe al interior

(Desde un quietecito pendular)

(A Simitrio, a Rubén Sarabia, a la UPVA, a la mismidad trinitaria en su inapagable revuelo de entereza)

Con frecuencia se chapotea en el infinitivo mar de lo trillado, es decir, navegar de a muertito, o hacerse el occiso ante el drama que no nos incumbe; la vida, sin embargo, también con asiduidad coloca al ser sobre oleajes en que ya no tienen sitial los buques-ataúdes que no salpican ni una burbujita de reflexión, es entonces cuando la conciencia conduce irrefrenable a la meta de una íntima definición: Asumirse sin botargas reacio y ensordecido frente a la tragedia del otro… o también apechugar el costo de actuar sin tramoyas que le hagan al puro teatro, y plantarse de a de veras junto a la otredad, con la sabida salvedad de que no hay recompensa, quizá ni gratitud siquiera, con la retribución a lo mejor (o a lo peor) de una bala sicariana como le sucedió a Polo Uscanga; con la testa detestada por un verdugo como le acaeció a Tomás Moro; con la usurpación de una consigna antimperialista que un proimperialista plagió como le ocurrió a Miguel Negrete; con la decisión de una inmensidad astral como le aconteció a W.E. Dubois al enfrentar en edad nonagenaria cara a cara y faz a facho al macartismo que fascistas de antaño y hogaño han pretendido recortar a tijeretazos de “senilidad”; con la chicanidad revolucionariamente asumida por el púgil “Corky” González; con el desempleo y la lista negra percudida de tiniebla como le pasó en apagón al “Gato” González exboxeador encumbrado a quien en el retiro quisieron utilizar de golpeador los que hacen del cate mate y dislate…

Cuando adentrito ya no cabe la miopía ni el disfraz

Polo Uscanga era magistrado de justicia defeña, llevaba décadas de ejercer la abogacía en puestos públicos, había sido incluso subprocurador capitalino, sin que se vislumbrara ni pizquita de brizna de alguna fogatita suya contra la institucionalidá; por ello, Saturnino Agüero, presidente en la época del Tribunal en que oficiaba aquél, no tuvo empacho ni indigestión en transmitirle la orden que venía de muy arribota: votar a favor de la desaparición de Ruta 100 y por el juicio con cárcel segurita contra el dirigente sindical Gabino Camacho y el asesor de la organización Ricardo Barco…. máxime si los otros togados ya tenían su palabra empeñada en las pignoradas no ignoradas letras de La Grilla.

William Edward Dubois, primer negro en la historia USA en obtener un doctorado, ya había rebasado el huateque por sus 90 abriles, al ser requerido por el comité senatorial de Joseph McCarthy en los 50’s, etapa sulfurosa de la “Guerra Fría” imperialista que invadió a Corea y desarrollaba golpes de Estado con regularidad de moquete moquetero que no sacó la s ni la espada pero sí los bombardeos; W.E. (más conocido por su con sonante y vocal izada) había escrito críticas contra la presencia depredadora de marines por el mundo, equiparaba tales desgarramientos con sus respectivas matanzas, a la política en EU y la represión contra minorías étnicas; los fascistas inquisitoriales del Senado daban por sentado que Dubois accedería a la palinodia, que se echaría para atrás en reversa rendidora de lo hablado, que se rajaría cual jarrón sorrajado, daban por sentada la “rectificación” porque había colaborado décadas antes en una clínica de Margaret Sanger, de blanquérrima tez e impulsora del control de natalidad, a la cual Angela Davis acusó que buscaba eliminar a los negros; dio una conferencia a las damas del Ku Klux Klan y tenía de azufrino consejero a Lothrop Stoddard, racista que ni a la negra noche quería en canción, recomendaba éste esterilizar afros, asiáticos e “hispanos” pa’evitar que una confederación de prietez se rebelara a la ensabanada “supremacía blanca”; además, W.E. fue fundador en 1909 de la NAACP, agrupación de afroamericanos moderados que en los 50’s se manifestó contraria a los críticos de la estancia bélica gringa en Corea primero y en Vietnam después (por eso expulsaron a Dubois, aunque los macartistas daban por sentado que sería readmitido tras la “conversión”); amén, según los Torquemadas, de que la vejez -más si es tan pronunciada- acaba por madurar en vísperas de sus mismísima polvareda; tenían pues la seguridad de que concluiría “arrepentido” igual que el cineasta Edward Dmytryk, uno de los 10 pesquisados y pellizcados por el Comité de marras y marranos, quien hasta soplón se tornó pa´que lo retornaran a Joligú y a los sets.

Uscanga y Dubois, empero, a lo Gabino Barrera “no entendían de razones”, don Polo no accedió al agorero decir de Agüero, quien aristotélico le indicaba la inutilidad de su negativa, puesto que ya los demás magistrados en bola y bolo padrino habían dado su bobo Vo.Bo. al mandato rijoso y ripioso del regente y presidente; el señor Uscanga expresó lo que su interlocutor estaba incapacitado de comprender: La honorabilidad frente a uno mismo, el honor frente a la soledad de los espejos; lo amenazaron de muerte y la advertencia quedó consumada en literal güero huero Agüero; Dubois se sostuvo de verbo y pie frente a sus persecutores, es más, ingresó al Partido Comunista de Estados Unidos casi centenario y optó por la nacionalización ghanesa; los fachos del macartismo que todo daban por sentado terminaron en un sentón.

Cuando de Moro a Negrete grandiosa la oscuridad entona

Tomás Moro, igual que Uscanga y Dubois, no se retractó sin c ni fotografía… cuando Enrique VIII, rey de Inglaterra, Su Majestá Timbona, le propuso una jugosa bolsa de doblones o de libras libradas en pecuniario traducir, a cambio de su cambio sin redundantes jugarretas, abandonar el catolicismo y entrarle a la Iglesia Anglicana que el monarca tan rechoncho patentó a fin de religiosamente legalizarse nuevos casorios tras copiosas autoviudeces; al general Miguel Negrete, asimismo, le propusieron más graduaciones económicas y militares, si le entraba sin salideras a continuar en las filas de su jefe y tocayo Miramón… y si se ponía bajo las barbísimas órdenes del “emperador” Maximiliano, en su misión y sumisión que no sería de barbas.

Moro se indignó ante las hechizas argumentaciones de los voceros de los “hechos consumados”: El anglicanismo, en efecto (y en defecto) era un hecho; ser parte de la nueva religiosidad le redundaría grandes beneficios, ascensos divinos, creaciones literarias financiadas en parvada… y el nada sutil advertir de que terquear en no de nones, podría acarrearle consecuencias detestables; don Tomás persistió en su heroica necedad, en su heroica necesidad de ser coherente con su Utopía donde la humanidad dejó la inhumanidad; los portavoces aquéllos no mintieron en su detestable intimidar, decapitaron al literato y sacerdote, de un hachazo le desprendieron la testa los que perdieron la cabeza; lo que no pudieron tocarle fue la GRANDEZA, en su palabra escrita y en su palabra dicha, dicha también de felicidad que se conjuga en la inmensidad de su congruencia, sin que tampoco la mellen seres de Polakia que llevaron su imagen al santuario de El Fémur Ultra Calcificado.

Igual que a Tomás Moro, a Miguel Negrete otros “fácticos hacedores” le explicitaban lo ventajoso que le sería seguir con Miramón, con los conservadores, pero al servicio del ‘ñor Max y la seño Carlotita; le recitaban y recetaban que finalmente México continuaría siendo México pero ya imperial e imperioso de un trono pa’sentarse a filosofar las dialécticas del retortijón; contestataria fue la contestación: “Primero soy mexicano”, trasladándose al bastión de los patriotas, de nuestros hermanos zacapoaxtlas que frenaron a Forey y a Napoleón III con su “ejército invencible”; de ahí surgieron las guerrillas que hicieron imposible la estabilidad de los que hollaron el suelo y hallaron la resistencia en todos los confines, práctica guerrillera entre las más importantes del mundo, en la que Negrete, quien de conservador no guardó ni una lata de frijoles, contra el gobierno del presidente Juárez se levantó en armas por estimar insuficientes las medidas de carácter social, respaldando el Plan de Chalco encabezado por el gran Julio Chávez López -indígena mexiquense- con el lema Tierra y Libertad que retomarían los también grandiosos Ricardo Flores Magón primero y Emiliano Zapata poquito después; ambos fueron apresados, a don Miguel lo indultaron, a don Julio nada regalado, lo fusilaron; en la década siguiente, el general Negrete se rebeló al porfiriato con el Plan de Sierra Gorda, declarado abiertamente socialista; cómo indigna que don Jelipe durante su sexenio arrellanado de entreguismo se atreviese a copiar “Primero soy mexicano” y alueguito se pusiera de paliacate una mascada de opereta pa’posarle a un pintor contratado ¡como si Morelos fuera!, ¡como si antimperialista fuera!, ¡como si revolucionario fuera!, ¡fuera, fuera, fuera!

Cuando un “Gato” y un “Corcho” sin genuflexión hicieron reflexión

La vida hasta el colmo está colmada de paradojas, de estrambóticas coincidencias, de rarezas que devienen rutinarias; en el boxeo, por ejemplo, de cate a todo mecate, hubo tres pugilistas llamados Rodolfo, el trío de “cateadores” apellidados González, la tríada basculaba peso ligero, el trípode estuvo entre los 10 mejores del ranking mundial: Rodolfo González tapatío residente en EU que destronó del título universal al guerrerense “Chango” Carmona; el chicano Rodolfo “Corky” González se situó entre los tres primeros del orbe; el defeño Rodolfo “Gato” González” disputaría el referido cetro; por menesteres de este cronicar se tecleará sólo a los dos últimos en ceñida reminiscencia.

“Corky” o “Corcho” en traducible tapón, antes y en el retiro de los encordados, era muy activo en quehaceres políticos y escriturales; fue miembro del Partido Demócrata, se constituyó en eje importante a fin de concitar apoyo de carnalitos de aquel laredo a la candidatura presidencial de John F. Kennedy; el “Gato” González, por su parte repartidor de tundas, combinó cine y box, estelarizó una película con Sara García, y en el adiós del círculo de la apostólica guamiza, obtuvo un puesto expuesto contra puestos ambulantes: “Inspector de mercados”.

Tras la asunción a la Casa Blanca de Kennedy, “Corky” se desilusionó de los demócratas, con otro tono pero igualita pauta decía que eran lo mismo de lo mesmo, así reflexionó sin genuflexión ni caravanas, se unió a la radicalidad que enfrentaba prejuicio y expoliación, escribió un poema que se convirtió en consigna, en declamación, en reclamación: I’m Joaquín, (Yo soy Joaquín), ligado a Joaquín Murrieta, sonorense decimonónico que luego de la tarascada gringa contra México en 1847, laborando en California, su esposa, de apenitas 18 abriles como él, fue violada y muerta por “anglos” que quedaron impunes e inmunes… hasta que Joaquín Murrieta, alzado en armas y en verticalidad histórica, formó una guerrilla que 20 noviembres más tardecito ejercerían los inolvidables zacapoaxtlas; de aquí nació para los cinco continentes “Todos somos Simitrio”, “Todos somos Marcos”, “Todos somos Hugo Chávez”, “Todos somos Nestora Salgado”; la compañera de pluma y vuelo de Sartre, Simone de Beavoir, en honor a las grandiosas madres argentinas, destinó un texto intitulado “Nous sommes toutes les Folles de la Place de Mai”, “Todas somos las locas de la Plaza de Mayo”…

El “Gato” González, ya desenguantado, de inspector de mercados ganaba un salario regularcito, en un laboro tranquilito recorriendo en camioneta que no hubiese ambulantaje en determinados áreas… hasta que le mandataron, junto a otros que desmedran ajenas anatomías, vapulear a catorrazo limpio e impío a puesteros que pa’la autoridá se habían vuelto conflictivos; Rodolfo González, igual que “Corky”,hizo instantánea reflexión sin agachaderas, dijo a sus superiores que únicamente golpeaba rivales en el ring, del mismo tonelaje y anuencia dual de sonarse sin pañuelo… pero que jamás levantaría la mano ni menos haría del puño puñetazo contra su pueblo; lo corrieron sin pedacito de piedad ni menos indemnización, pero a la par de su chicanísimo homónimo, se halla colocado en la antología de quienes de su conciencia no hicieron alfombra para esconder los añicos del ánima y el reflejo. pinopaez76@yahoo.com.mx