Apuntes de un reportero


Ta´bien esta chingadera..!

Año 2000. Corrían las campañas presidenciales para la sucesión de Ernesto Zedillo.

Francisco Labastida Ochoa, ex Gobernador de Sinaloa, ex Secretario de Gobernación, entre otros ex, por el PRI. Vicente Fox Quesada, ex Gobernador de Guanajuato, por la Alianza por el Cambio (PAN-PVEM) en campaña casi desde el inicio de su gubernatura, Cuauhtémoc Cárdenas por la Alianza por México integrada por PRD, PT, Convergencia, PAS, PSN, además de Gilberto Rincón Gallardo del PDS, Manuel Camacho Solís del PCD y Porfirio Muñoz Ledo por el PARM.

El candidato Francisco Labastida Ochoa ya había hecho su primera visita de campaña a su Estado natal y, con el apoyo de amigos radiodifusores se organizó un panel de radio con cerca de sesenta estaciones encadenadas, cubriendo todo el noroeste, occidente y parte del centro de México.

Este reportero, en ese entonces director de Línea Directa en el Sur de Sinaloa fue invitado para ser el moderador de dicho panel en el que participaron también periodistas de todo el Estado.
El programa llamó la atención de los dirigentes de Acción Nacional que ya preparaban la visita de su candidato Vicente Fox Quesada.

Así, una mañana el presidente del Comité Municipal del PAN en Mazatlán, Alfredo López Arregui, se comunicó con Oscar Pérez González, Director de Promomedios Mazatlán cuyas estaciones transmitían el noticiero Línea Directa, pidiendo acudiésemos a sus oficinas para una conversación.

Ahí manifestó estar interesado en un programa como el que se le hizo a Labastida y cuanto costaría.

Pérez González le preguntó de que tamaño (cobertura) quería el programa para sacar presupuesto con las empresas.

Ante la expresión de sorpresa de López Arregui, Pérez González le dijo que en el panel de Labastida había sido pagado el tiempo de transmisión.

Entrados en detalles López Arregui dijo que una estación por ciudad de Sinaloa que diera la mayor cobertura posible.

Se hicieron presupuestos, incluidos mis honorarios ya que me querían como moderador.

Se hicieron los arreglos, se invitaron periodistas de prensa escrita y radio del Estado y se armó el programa.

Convenimos también una entrevista con Fox para Línea Directa en enlace estatal, ésta sin costo ya que se trataba de un servicio informativo.

El día que llegó Fox a Mazatlán lo esperábamos en el aeropuerto y mientras bajaba del avión dejamos en el asiento de la suburban destinada para el traslado el monitor (radio con audífonos) con el que íbamos a seguir la transmisión de la entrevista vía celular.

Oh sorpresa! Cuando subimos a la suburban el monitor había desaparecido. Se lo robaron los elementos de seguridad.

Y eso que decían que era pura gente honrada, lo que meses después se confirmaría que no era cierto.

Bien, a como pudimos por falta del monitor, enlazamos con Víctor Torres vía celular y realizamos conjuntamente la entrevista en el trayecto del aeropuerto al club de Leones en donde Fox tenía su primer acto de campaña en Sinaloa.

A las 11 de la mañana, en la planta alta del restaurant del hotel Aguamarina se inició el panel de radio.

Vicente Fox sentado al centro de la cabecera de la mesa dispuesta en U, teniendo a su izquierda a la infaltable Martha Sahagún (que a esa alturas todavía no era “de Fox”) y a la derecha del candidato el que esto escribe.

A lo largo de las dos hileras de mesas, diez periodistas. Sentados frente a la mesa integrantes de la comitiva del candidato, dirigentes estatales y panistas mazatlecos. En primera fila, recuerdo, estaba Pedro Cerisola y Weber (que en el gabinete ocuparía la Secretaría de Comunicaciones y Transportes) acompañado por Emilio Goicoechea Luna, por esos días todavía Senador de la República.

Dimos a conocer las reglas del panel: un minuto para pregunta y 2 minutos al candidato para respuesta, remarcando a los participantes se ajustaran a los tiempos para lograr dos rondas de preguntas y respuestas.

Todo iba muy bien.

Los reporteros preguntaban. El mas certero, Francisco Chiquete.

Hasta que llegó el turno de Juan de Dios Meyer que se llevó casi todo el minuto en comentarios, por lo que tuvimos que recordarle se ajustara a su tiempo.

Mas adelante, Miguel Alberto Ortiz Mata que iba por Radio UAS, también le fue dando vueltas a los comentarios y no aterrizaba la pregunta por lo que hubo necesidad de llamarle la atención recordándole los tiempos.

Lo mismo sucedió en la segunda ronda en donde el moderador tuvo que ponerse enérgico para poner orden.

En ese momento observé que Cerisola y Goicoechea cuchicheaban y me veían, el primero con esa seriedad que siempre mostraba su rostro mientras Emilio sonreía. Don Pedro comentaba al Senador que estaba bien manejado el panel y quien era el moderador. La respuesta de Goicoechea me la guardo para no pecar de inmodesto.

Mientras tanto Fox escuchaba las preguntas, Martha hacía anotaciones y le pasaba tarjetas a Fox.

Lo interesante de esta anécdota fue que logramos concluir las dos rondas exactamente en una hora, el tiempo previsto para la transmisión en cadena estatal y al concluir vinieron los aplausos de los espectadores congregados en el salón.

Fox se levanta y se estira con sus casi dos metros de estatura. Martha le toca el hombro y se para de puntitas para decirle algo al oído obligando a que el candidato se agachara para escucharla. Sonrió.

Luego volteando hacia el moderador exclama:

“Oye, está bien esta chingadera… me gustó!”

Cuando guste la repetimos, le dije… nomás me paga mis honorarios.

No respondió y a la media vuelta me dijo “gracias!” y se retiró.

Tanto le gustó aquella “chingadera” que meses después, ya siendo Presidente instituyó un programa radiofónico “Fox contigo” que durante varios meses se transmitió por radio en cadena nacional.
Si le gustó aquella “chingadera” pero no la aguantó todo el sexenio.