Vox Populi Vox Dei

Nos envenenan y nos envenenamos y nadie hace nada. Nadie. Quienes san plaguicidas y herbicidas y nutrientes químicos para “alimentar” la tierra nos tienen al borde del colapso mortal. Mueren niños, niñas, jóvenes y adultos, víctimas de cáncer y las autoridades de salud –y las de agricultura con su Sanidad Vegetal- no se preocupan por la amenaza letal para miles de sinaloenses.

Las aguas de los canales, ríos y arroyos, de las presas, incluso, están contaminadas con agroquímicos. Del Carrizo a la Concha se reportan fallecimientos por tumores cancerosos. La Secretaría de Salud y la Secretaria Federal de Protección al Medio Ambiente no les interesa la salud de la población. Es urgente frenar la morbilidad y mortalidad por envenenamiento en los valles, la costa y la sierra. Recurrir al auxilio de las organizaciones que protegen el medio ambiente ante el desinterés y omisiones del gobierno federal que le ha dado manga ancha a las empresas de agroquímicos para que en aras de aumentar la producción-rendimiento en el agro y combatir plagas y enfermedades en los cultivos contaminan nuestro hábitat.

Hay que pedir el auxilio de las organizaciones de ecologistas, desvinculadas del gobierno. Van los nombres de algunas agrupaciones a quienes podemos recurrir para comenzar a trabajar en la protección de nuestros ecosistemas: Greenpeace: Sin lugar a dudas esta ONG fundada en 1971 y con sede en 40 países es la más conocida de todas. Sus iniciativas son notorias y tienen una gran influencia a escala internacional. ¿Su objetivo? El de proteger el equilibrio ecológico de todas partes del mundo, aunque son notables sus acciones por la defensa de la Antártida. WWF (World Wildlife Fund): Este Fondo Mundial Para la Naturaleza comenzó su andadura en 1961, en principio con el objetivo de defender la vida silvestre de cada hábitat. Con el paso del tiempo, esta ONG ha ampliado su campo de acción hasta la defensa por la conservación de los recursos naturales renovables, al tiempo que incide en la necesidad de preservar la diversidad biológica, acabar con la contaminación. Como Greenpeace, WWF cuenta con una gran proyección internacional y cuenta incluso con organizaciones asociadas. Earth Action: Según reza en su página web esta organización se creó en 1992 con el objetivo de “informar e inspirar a la gente de todas partes en lo que respecta a la preocupación, la pasión y la indignación a través de la acción significativa para un mundo más justo, pacífico y sostenible“.

En definitiva, se trata de una ONG cuyas acciones se encuentran encaminadas a que personas de todo el mundo exijan a sus gobiernos soluciones para los problemas medioambientales. Presente en multitud de países con 1.900 asociados. PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente): Tiene como objetivo ofrecer información contrastada y servir de inspiración para que la gente comience a preocuparse por el medio ambiente. El lema del PNUMA parece ser el hecho de canalizar la indignación ciudadana a través de acciones importantes que hagan el mundo más sostenible. Para ello se centran en tres áreas localizadas, como son el cambio climático, los desastres y conflictos, el manejo de ecosistemas, la gobernanza ambiental, las sustancias dañinas y la eficacia de recursos. The Nature Conservancy: como Greenpeace, se centran en acciones a gran escala que necesitan una solución inmediata. Fundada en 1951, cuenta ya con más de un millón de socios, gracias a la ayuda de los cuales se ha podido conservar más de 119 millones de acres de tierra y 5.000 millas de ríos en todo el mundo, incidiendo también en la importancia de la conservación marina. Por otro lado, esta ONG está implicada con la lucha contra el cambio climático. En México encontramos ONG’s destinadas a proteger el medio ambiente cuyas acciones se desarrollan a baja escala. Apunte usted a Ecologistas en Acción, S.O.S. Océanos, Fondo Verde España, Asociación por el desarrollo sostenible, Sociedad Española de Ornitología o Amigos de la tierra, entre muchas otras. Los plaguicidas, herbicidas y nutrientes químicos de la tierra aparentemente son los “venenos útiles” para la agricultura que nos están matando.

El avance del hombre sobre la naturaleza fue rompiendo el equilibrio que el planeta tardó milenios en construir. La degradación o destrucción de los recursos naturales se ha convertido en uno de los fenómenos de nuestra civilización. Es urgente trabajar en la reducción del impacto sobre el medio ambiente y la salud de los pobladores rurales que derivan de una incorrecta manipulación de los plaguicidas, herbicidas y otros químicos; alertar sobre la peligrosidad a corto y largo plazo de una aplicación indiscriminada de agrotóxicos; reconocer los efectos adversos sobre los recursos naturales; ofrecer alternativas ecológicas para el control de plagas sobre animales y vegetales destinados al consumo humano. La problemática de los agroquímicos no está aislada sino inserta dentro de la crisis global que afecta al medio ambiente. Esa crisis ya se tradujo en Sinaloa en muertes por cáncer. El gran reto entonces es lograr limpiar los campos de tóxicos y alcanzar niveles de excelencia de producción preservando los recursos naturales y, por consiguiente, la calidad de la vida de la población humana del planeta ¡No más muertes por agrotóxicos!