El machismo de las mujeres políticas Ni una voz fuerte contra feminicidios

Demandamos igualdad de derecho, equidad de género. Reclamamos espacios políticos. Exigimos leyes que nos protejan, pero somos refractarias a la crítica periodística. No somos lo suficientemente maduras para convivir y dialogar contra quienes opinan diferentes a nosotras, las mujeres. En política –en Sinaloa, donde nos tocó vivir- surge una nueva Clase Política Femenil –apadrinada por hombres-, sensible a todo lo que no se sume con sus posturas personales. La Senadora Diva Hadamira Gastélum Bajo se eleva a Especie de Cacique Femenil, le gusta posar su voz A La Mitad del Foro y se comporta como una Dictadora si se trata de truncar los espacios las propias mujeres. El proyecto político de la Diva topa con sus propias contradicciones. En Guasave apoyo a un varón a la alcaldía, en la figura de Rosendo Camacho, en vez de impulsar a una mujer. Si se le sigue la huella en Mocorito, en Angostura, Ahome y otros municipios, han sido hombres los candidatos a los principales puestos de elección popular, no damas ¿Entonces qué? AH, pero si se atreven a recordárselo es capaz de todo. En una palabra: la intolerancia se apoderó de la azotea de la Senadora del PRI….

Una película nos llamó poderosamente la atención. Se trata de Mayoría Oprimida. Síntesis: En un pueblo francés, del que no conocemos su nombre, vive Pierre, un chico como cualquier otro que se dispone a celebrar “El día de los hombres”. Pero el mundo en el que habita este francés está dominado por las mujeres. Por lo que un día normal en la vida de Pierre equivale a ver mujeres que corren con el pecho descubierto, que orinan en las calles, que le ofrecen favores sexuales, que lo intimidan, agreden y abusan sexualmente de él. Un mundo en el que su palabra no vale nada porque las autoridades son controladas por las mujeres. Todo en un sólo día, en todos los días. Es una película de la actriz, guionista y directora francesa, Eléonore Pourriat. El filme, de 10 minutos de duración, que gira en torno a la idea de establecer un mundo en el que más mujeres dominan a los hombres en todos los sentidos.

En una entrevista la cineasta justificó una de las principales escenas de la película, donde argumentó que la idea surgió de una experiencia personal. Pourriat cuenta que tenía 30 años y que su esposo no creía que ella era acosada en la calle. “Él dijo: ‘eso es increíble’. Su sorpresa fue el inicio de la idea para mí. A veces los hombres -no es su culpa- no imaginan que las mujeres son acosadas, incluso con palabras, todos los días. No lo imaginan porque no se confrontan a sí mismos”, dijo. A pesar de Mayoría Oprimida se rodó hace cuatro años, fue colgada a YouTube apenas el pasado 5 de febrero, lo que ha generado más de tres millones y medio de visitas en 10 días. Y van más y más “colgándose” de Mayoría Oprimida. Pourriat atribuye la viralidad de su película a que “los derechos de las mujeres están en peligro en todo el mundo”. “En Francia, las actitudes están convirtiéndose en muy conservadoras y parece que retroceden, con el matrimonio gay y la teoría del pseudogénero. Es la voz de la gente atemorizada. El miedo les hace imaginar que queremos aniquilar las diferencias entre hombres y mujeres”, contó al diario español El País, que por cierto usted puede ver por Internet y conseguirlo en la ciudad de México, si tiene la oportunidad de viajar a la capital del smog. La cineasta contó en entrevista con El País que recibió mensajes agresivos por haber producido la cinta. “No quería que la película fuese violenta, lo es hasta cierto punto pero mi objetivo era hacer reír a la gente y luego que se identificaran con el protagonista“, dijo. Vaya. En México, las mujeres somos agredidas verbalmente. Humilladas. A veces asesinadas. No. No tenemos los medios para filmar una película sobre las desgracias de las mujeres en el país. Caray. Si así fuera, en cada mujer maltratada o víctima de homicidio, habría material para largometrajes de 4 y hasta 5 horas.

Lo que más duele, es que en México, las mujeres que participan en política conocen de feminicidios y de otros delitos cometidos contra la llamada, ya no tanto, “sexo débil”, pero no levantan fuerte su voz por temor a enemistarse con los gobernantes en turno, para “no moverles” el agua en sus estados. Por eso estamos como estamos y por eso somos como somos. Viva pues la equidad de género. Abajo el discurso falso de las mujeres que practican la política como modus vivendi y modus operandi.