Exigen nueva política agropecuaria

Productores claman por rectificar reforma al Artículo 27 constitucional

Airados por el rumbo que está tomando el campo mexicano, hastiados de las desventajas que enfrentan ante el mercado internacional de sus cosechas y el abuso de los coyotes en los procesos de venta de sus recolectas, los productores agrícolas subieron el tono de su voz para exigir que los diputados y senadores del país se pongan a trabajar en una nueva política agropecuaria, en donde se devuelva al Articulo 27 Constitucional su propósito original para evitar que los terrenos se concentren en unas cuantas manos y de paso, “se meta al bote a los coyotes” que están socavando la economía delas familias campesinas.

En un sobrio repaso de la situación del campo, identificaron el sexenio de Carlos Salinas de Gortari como el inicio de la debacle del campo suyos hilos perniciosos se prolongaron hasta este sexenio, en que la dependencia de las importaciones se incrementaron hasta seis veces, al pasar de los 2 mil 726.7 millones de dólares ese años a los 13 mil 231.4 millones de dólares hasta el año 2012.

El campo mexicano, en una transfiguración inexplicable ha sido el más abatido por el ingreso de diversas cosechas provenientes principalmente de Estados Unidos, desconcertando el advenimiento de los volúmenes de alrededor 9 millones 515 mil toneladas anuales del maíz, mientras que en este país generan alrededor de 21 millones 500 mil toneladas anuales.

Todo ello indica que los productos agrícolas extranjeros han corrido en efluvio por el mercado nacional, sin fuerza alguna que los detenga, indicó el presidente del Sistema No Gubernamental Producto Trigo, Manuel Hernández López, quien por su parte, tiene la ambivalencia de fungir como  agricultor, pero también de ser partícipe doloso de ese tianguis en que se ha vuelto la tenencia acotada de las parcelas.

Acaparamiento venal de parcelas

Los pitonisos de aquel 1993 que vislumbraron un cataclismo en el campo mexicano, son los ausentes ahora. Muchos líderes que dieron su anuencia a las reformas del Articulo 27 Constitucional, se han transfigurado en potentados agricultores al haber obtenido venalmente la posesión de extensas superficies parcelarias de personas a las que debieron apoyar con leyes justas en materia agropecuaria, pero de las cuales se aprovecharon comprándoles a precio de ganga sus terrenos.

En el país, alrededor de tres millones 200 mil hectáreas han sido vendidas desde entonces a la fecha y se calcula que  un numero similar está en proceso de cambiar de dueños  y si bien no se han concretado las enajenaciones es porque  muchos de los 21 mil cien ejidos y comunidades campesinas que se encuentran el territorio nacional no han obtenido el dominio  pleno de sus predios.

Esto alimenta brevemente la esperanza de los ejidatarios que aun se aferran a sus costumbres y  esperan que exista un golpe de timón de parte del Gobierno Federal hacia el campo.

Esperan un viraje en la política de gobierno

“Esperamos un viraje de 180 grados en la tenencia de la tierra ejidal, a donde llegan recursos insuficientes para el agro y la tecnología toma una ruta hacia quienes detentan el dinero, ya que muchos de quienes ahora se dicen ejidatarios lograron hacer su “feria”  especulando con recursos que vía empréstitos leoninos daban a los ejidatarios para finalmente quedares con las parcelas que eran puestas como garantía de pago”, indica Efraín Cervantes Flores, quien por su parte fue victima de la pobreza económica y una precaria preparación académica.

Recientemente se vio en la necesidad de desprenderse de sus terrenos para salvar parte de su patrimonio, puesto en riesgo por quienes  calificó como buitres del campo. Primeramente le dieron empleo durante un tiempo en su propia parcela, pero luego el tiempo hizo olvidar a sus nuevos dueños las necesidades de este padre de familia y finalmente dejó de ser peón en su propio terreno.

La primera página de su historia se escribió hace apenas seis años, luego de que su padre falleció en Ahome y le dejó en herencia un pedazo de terreno ejidal para sobrevivir a los retos que en el horizonte se formaron como nubarrones negros de la economía y el empleo nacional.

Acudió a la Financiera  Rural, que bajo una serie de argucias legales le negó el acceso a créditos  para sembrar los recién adquiridos terrenos que le fueron dejados en el proceso sucesorio.

Un caso de despojo criminal  

No le quedó mas alternativa y acudió a un prestamista local, quien observó el animoso espíritu del campesino en ciernes y le dio dinero, pero a vuelta de dos años, por azares de la caída de los precios de las cosechas y el alza de los insumos, aunado a la problemática cíclica que se enfrenta desde hace años en la comercialización del maíz, fue acometido por su anterior mecenas, quien le exigió la entrega de los terrenos.

Mediante el uso de un lenguaje intimidante el prestamista, a quien calificó como un potentado agricultor, le arrebató no solo su predio, sino las esperanzas de ser como su padre: un ejidatario orgulloso de serlo.

Como él, muchos ejidatarios han sido víctimas de su propia ignorancia. En la sierra, en el valle y hasta en las marismas, las historias de abuso cometido a la sombra de la actualmente permisiva Ley Agraria llenarían muchas páginas que no se escriben plenamente. En la actualidad,  la mayor parte de quienes han vendido sus terrenos lo han hecho por una imperiosa necesidad o bien, lo han hecho bajo engaños.

Si las tres millones 200 mil hectáreas que han sido objeto de venta forzada o consentida por los ejidatarios fuera aglomerada en un solo lugar sumaría gran parte de la totalidad de la geografía que conforma el  territorio sinaloense. Pero apenas es parte de la  superficie  que está por irse a la  bocaza de adinerados especuladores, dirigentes venales  y lideres políticos que como Jesús Aguilar Padilla , ex gobernador de Sinaloa, se convirtieron de la noche a la mañana en campesinos por su ansiedad de nuevos horizontes en los gobiernos, a pesar del  clamor de sus actuales dueños que piden un viraje pleno y rápido al Articulo 27 Constitucional para evitar la desaparición de la figura ejidal.

Legisladores no escuchan reclamos

Sin embargo, a ese clamor campesino, no se le ve eco entre los legisladores, exclama un lacónico Ricardo Ávila Beltrán, quien calificó de  arrogantes y frívolos a los diputados federales y a los senadores, que no han hecho nada por resolver la situación del campo y expedir una ley agraria mas humanitaria.

En su peregrina profundidad académica, explicó que resolviéndose la situación de la comercialización de las cosechas y se fortalece la tenencia parcelaria en manos de los ejidatarios, mejorarían las condiciones económicas, habría mas empleo, se daría una recuperación en los sectores productivos y de la agroindustria nacional. Además, las expectativas de un país mejor se vislumbrarían en un horizonte más cercano.

Pero no le hacen caso. Tampoco hacen caso a los productores de maíz y garbanzo que piden una pignoración digna de sus cosechas.

Ahora tenemos el temor de que tampoco nos hagan caso a los productores de trigo que en Sinaloa contribuirán con un volumen de 360 mil toneladas del cereal, lamenta Manuel Hernández López.