Flor de fango: La pugna por el PAN

Se nos ha hecho llegar un ejemplar de Otras voces y otros ecos del 68 45 años después. Su compilador es el paisano Salvador El Pino Martínez Della Roca, un nostálgico del 2 de octubre de 1968.

Se abre la presentación del macizo y potable tomo de 437 páginas con una rememoración de “quienes hoy están ausentes”, entre los que aparecen -con Carlos Fuentes, José Revueltas, Miguel Ángel Granados Chapa, Heberto Castillo y los Carlos Monsiváis, Montemayor y Fuentes, etcétera- los sinaloenses, por orden de la cita: Fausto Burgueño, José Luis Ceceña, Luis Tomás Cabeza de Vaca, Arnoldo Martínez Verdugo y Pablo Pascal Moncayo.

Millán y Sáenz de la Calzada

Separamos entusiastamente dos nombres: Alfonso Millán. Pensamos que se trata de la eminencia en siquiatría, Millán Maldonado (San Ignacio), a quien delatores ante la desaparecida Dirección Federal de Seguridad identificaron como comunista y facultativo cercano en su momento a Ernesto El Che Guevara.

El otro nombre es el de Carlos Sáinz (Sáenz) de la Calzada. Dada su opción por los pobres, prefería ser identificada como “De la Guaracha”. Hallazgo en el exilio republicano español, fue primer director de la Preparatoria de Los Mochis, a la que incorporó a la UAS en 1961.

1961 no fue un año cualquiera: El norte de Sinaloa fue conmovido por el movimiento estudiantil preparatoriano, que arrancó a los reductos de la United Sugar Company terrenos bastantes para las instalaciones del plantel. Sáenz de la Calzada, amigo entonces de don Ernesto Álvarez Nolasco, estableció correspondencia personal con John F. Kennedy, cuya mediación fue definitiva para allanar el conflicto.

La secretaría federal de Educación Pública dio con él y lo incorporó a su nómina de expertos. Fue, entre otras distinciones, miembro del Seminario de Cultura Mexicana y docente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en la que formó parte de la Comisión de Alto Nivel en la especialidad de Geografía.

Hubo, pues, una vez, una genuina y militante izquierda sinaloense. La de ahora, la carroñera, ni siquiera es ubicable en la geometría política.

Pugna yunqueta pintada de azul

Satisfecha la nostalgia, veamos ahora las andanzas de la ultraderecha yunqueta en pugna caníbal, no por despojos doctrinarios del PAN -que a ninguno de los beligerantes interesa-, sino por la bien dotada tesorería azul.

Con independencia del típico chismorreo mediático para alborotar a las galerías, una cuestión es de suyo incuestionable: Los procesos electorales internos de los partidos -como otras decisiones de orden administrativo- corresponden al régimen interior que se da cada formación política con registro, sólo atacables, para el caso específico, en el ámbito de facultades del ahora desvencijado Instituto Federal Electoral o del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Sin embargo, es tan corrupta y encarnizada la lucha interna por el control de los partidos y sus bolsas dinerarias (aquí Gustavo Madero Muñoz vs. Ernesto Cordero Arroyo), que los propios bellacos están llevados a la arena pública el oscuro objeto del deseo, que amenaza con subvertir el orden de las cosas: Concretamente, el proceso legislativo federal, para el que El facto por México perdió toda utilidad.

Como en piso de remates

La primera víctima de esa cena de negros, es la presidencia interina de Cecilia Romero. Por mandato estatutario, la facultad de designar a los coordinadores parlamentarios en las cámaras del Congreso es facultad personal del titular de la jefatura nacional.

Cecilia Romero, al alimón con el perredista Jesús El tragabalas Zambrano Grijalva, anunciaron la semana pasada su acuerdo de que no dejarán pasar las leyes secundarias de los artículos de la Constitución ya promulgados y publicados. El PRD ya había hecho sus primeras fintas desde diciembre pasado. El PAN se puso remolón en el actual periodo ordinario de sesiones, particularmente en lo que toca a las leyes reglamentarias de la contrarreforma energética, su buque insignia.

En tratándose del petróleo en subasta, las bancadas azules del Senado y San Lázaro parecían marchar alineados monolíticamente con su dirigencia partidista. Pero en cuanto apareció la iniciativa en materia de telecomunicaciones, primero el macho coordinador panista en San Lázaro Luis Alberto Villarreal declaró que sus pastoreados actuarán por “la libre”; esto es, sin acatar consigna de la jefa nacional, la citada Romero.

El Ejecutivo Federal escogió el Senado de la República como Cámara de origen para dos leyes secundarias en Telecomunicaciones y otra específica sobre facultades del nuevo Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel). El pasado 24 de marzo el Senado recibió los textos.

Gamboa y la Ley Televisa

No es casual, ni gratuito, que el Senado haya sido elegido como Cámara de origen. La Cámara alta esta dominada por el cacicazgo del yucateco Emilio Gamboa Patrón. Baste con recordar que, en 2005-2006, el ex secretario de Comunicaciones y Transportes de Carlos Salinas de Gortari, operó la aprobación de la minuta de la Ley Televisa votada por sospechosa unanimidad en San Lázaro.

Gamboa Patrón topó con pared: Un grupo de senadores, encabezados por el chihuahuense Javier Corral Jurado y el poblano entonces priísta Manuel Bartlett Díaz, interpuso una acción de inconstitucionalidad resuelta por el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que declaró inconstitucionales algunas cláusulas de dicha Ley Televisa, decisión que de todas maneras fue desacatada por el Congreso.

Ahora, el duopolio televisivo indujo la presentación de las leyes secundarias ante el Senado, dando por descontados los servicios de apoyo de Gamboa Patrón, quien tiene como contrapartes, otra vez, a Corral Jurado y Bartlett Díaz, los blanditos.

El propio Gamboa Patrón ha metido baza en la bancada panista que coordina todavía el dipsómano Jorge Luis Preciado. Evidentemente, el yucateco ya aflojó a Preciado, pues según cálculos del PRI, sólo le faltan cinco votos para planchar los dictámenes correspondientes. Con dinero baila el perro.

Está en suspenso la reacción de Cecilia Romero. Mujer de pelo en pecho, si se siente con músculo tendría que recurrir al cambio de coordinadores parlamentarios azules. Si no, carecerá de fuerza para el arbitraje en la elección nacional interna.

Televisa suelta a sus dóbermans

Por lo pronto, Televisa, con la ética que caracteriza a Emilio Azcárraga Jean, se ha sacado de la manga un mugroso as: Conociendo la intransigencia del senador Corral Jurado, ha sacado el espantajo de un juicio civil mercantil (fincado en 2006, desde cuando el chihuahuense combatió la Ley Televisa) por supuestos adeudos por publicidad de campaña en su filial en Chihuahua. Corral Jurado ha respondido: ¡Mira como tiemblo!

Está en veremos el papel del PRD en ese nauseabundo aquelarre, pero la fractura ya se otea. La senadora Dolores Padierna, subcoordinadora de la bancada, no es dama que pueda meter en cintura el coordinador senatorial Miguel Barbosa.

Otra cosa es Silvano Aureoles Conejo. En la pugna por la sucesión de Zambrano, el michoacano ha comprometido su adhesión a Carlos Navarrete Ruiz, a cambio de que se le asegure la candidatura para el relevo de Fausto Vallejo. Pero Aureoles Conejo no paladea un grano de anís. De hecho, desde su pacto electoral con Los Chuchos, sus coordinados le empezaron a mover el tapete para su deposición. Su ambigüedad en el tema de las leyes secundarias puede precipitar su derrocamiento. Un potencial ariete es Purificación Carpinteyro.

Primavera ardiente y olvidos

Terminó marzo, no sin antes anunciarnos una primavera ardiente. No concluiremos esta entrega sin una puntual observación: Las viudas y los huérfanos de Luis Donaldo Colosio hicieron del 23 del mes explosión de chinampinas diversionistas, para sacar de la agenda el pedido de una Comisión de la Verdad sobre el asesinato del sonorense.

Por eso, el PRI nacional prácticamente dejó de lado otro doble aniversario luctuoso. El 19 de marzo de 1985 murieron dos ex presidentes del PRI: El último, acaso único ideólogo del Liberalismo Social Mexicano, el tuxpeño Jesús Reyes Heroles; y el general sinaloense Gabriel Leyva Velázquez.

Leyva Velázquez fue diputado federal, dos veces senador de la República, dos veces gobernador del estado, secretario general de la Confederación Nacional Campesina (1940-43) y segundo dirigente nacional del PRI (1952-1956). Se dice pronto.

El 19 de marzo, como cada año, en la Ciudad de México visitamos el Panteón Francés, donde sus pupilos despidieron a don Jesús. Los reyesherolianos de ocasión brillaron por su ausencia. Si te vi, Jesús, ni te conozco.