Aliados hasta la ignominia

(Conalep, defenestrados perredistas)

El miércoles 5 de febrero comenzó la debacle para los directores perredistas de Conalep. El gobernador, Mario López Valdez tomó la decisión de quitar de la dirección general de los colegios al ingeniero Idelfonso Medina Robles quien llegó al cargo el 6 de junio del 2013. Duró en el encargo 8 meses. En el lugar de “Poncho” Medina quedó el exalcalde de Mazatlán Alejandro Higuera Osuna, mejor conocido como “el diablo” en el bajo mundo de la política.

DEFENESTRAR, significa arrojar a alguien por una ventana. Destituir o expulsar drásticamente a alguien de su cargo o puesto. Sinónimos, desbarrancar, descabezar.

Eso es lo que sucedió para los perredistas desde aquel día en que Malova decidió constitucionalmente mandarlos a todos al caño.

Las cabezas no han dejado de rodar y fue a principios de ese mes cuando, el inmisericorde director general convocó a los 16 directores de cada uno de los planteles para, dicen, conocerlos e intercambiar experiencias. Todos desfilaron frente al verdugo, algunos lo hicieron henchidos de orgullo amarillo.

El lunes 10 de febrero se reúnen Malova y el líder nacional del PRD Jesús Zambrano, cinco días después de que el “aliado” gobernante había defenestrado a Medina Robles. Dicen que “el Chucho” mayor vino a refrendar “los compromisos de gobierno” de aquella coalición del 2010.

En aquella reunión Jesús Zambrano Grijalva se mostró satisfecho con la participación que Malova le ha dado a miembros de su partido en el gabinete, así quedó consignado en los medios.

La lectura que le dimos a la presencia del ahora prorrogado líder perredista, fue que vino a poner un alto a la tijera inmisericorde del “aliado gobernante” y que aunado a eso buscarían reacomodar a Medina Robles en algún lugarcito, cualquiera, no importa el lugar pues estando con Malova es como si estuvieran cerca del cielo.

El 12 de diciembre del 2013 el Consejo Directivo del PRD sinaloense se reúne con el empresario ferretero que manda en el tercer piso. Ahí estuvieron José Luis López Duarte, Isaías Leal, Manuel Luque, Claudia Morales e Ildefonso Medina, así como Juan Guerra Ochoa y Audómar Ahumada Quintero.

En esa reunión, se ratificaron por parte del ejecutivo estatal los 12 compromisos de la alianza del 2010 entre los que se encuentran: la pluralidad de gobierno, el no reparto de cuotas en la burocracia, preservar la vitalidad de la alianza entre otros.

De esta guadalupana reunión al 5 de febrero del 2014 pasaron 55 días, pero la decisión ya estaba tomada, es decir uno de aquellos perredistas que iban en la comitiva del milagroso día, ya estaba sentenciado, era Medina Robles.

Aquel día glorioso del 97 aniversario de la constitución, “Poncho” amaneció con una amarga sorpresa. Textualmente el señor Medina afirmó que se enteró del defenestrado cambio por los medios de prensa. Es decir no le dieron tiempo para prepararse y procesar tan cruel decisión. Algo parecido le pasó al Luis Miguel Verdiales, exdirector de Canalep Guasave que sin decirle “agua va” llegó Higuera Osuna y sin la presencia del director en turno le toma protesta al nuevo titular del plantel Armando Camacho Morales.

Pero déjeme decirles esa ha sido la tónica, el estilo personal de ejercer el poder de los cambios en los 16 colegios de Alejandro “el diablo”. De nada valieron la reunión del 12 de diciembre del 2013 y ni la del 10 de febrero con Jesús Zambrano, no para el caso que nos ocupa. Las vacunas no funcionaron, el virus del cambio ya estaba dentro de Conalep.

Pero vale decirles, si acaso sirviera de consuelo para mis defenestrados amigos, que es natural que el mazatleco reacomode en estas posiciones a panistas, eso ya se veía venir con pleno conocimiento y autorización del que manda en el tercer piso.

El politólogo alemán Max Weber, en su magistral obra “La política como vocación” dice que “quien hace política pacta con los poderes diabólicos que acechan en torno de todo poder. Quien busca la salvación de su alma que no lo busque por los caminos de la política, porque el poder es diabólico” afirma el alemán. Este pensamiento viene como anillo al dedo para los perredistas, para ellos no sólo es figurativo, también es literal, es real e incluso hasta cómico. Lo que pactaron en la alianza fue muy malo y el diablo siempre gana a las almas ingenuas.

Entre un diablo de corazón rojo y otro de azul, languidece el amarillo (H.F) ©