“Al final del día, la caca flota”

La pugna carroñera por la jefatura nacional del PAN

“Si yo hubiera sabido que mi hijo iba a ser Presidente de la Republica, lo hubiera mandado a la escuela.”

Gabriel García Márquez

“No creo que sea Presidente; no lo visualizo que llegue. No creo.”

Mercedes Quesada de Fox, Madre de Vicente

 

Durante la misión de John Gavin como embajador reaganiano de los Estados Unidos en México, el PAN empezó a registrar un súbito ascenso electoral en los estados del norte, particularmente en Chihuahua, donde en 1983 se alzó con la alcaldía de Ciudad Juárez en la persona de Francisco Barrio Terrazas, militante de la secta Los carismáticos.

Al año siguiente (1984), la editorial Grijalbo puso en circulación, en su colección Testimonios, Memorias del cacique potosino Gonzalo “El alazán” tostado N. Santos, en el que éste relata, desde su infancia, todas las correrías que le dieron celebridad y prebendas políticas y económicas.

La franqueza, rayana en el cinismo del narrador, dio pie a que ciertos intelectuales antipriístas tomaran su testimonio como artículo de fe para validar sus propias tesis sobre “el partido de Estado” como vector de la corrupción antidemocrática.

Por una democracia sin adjetivos

Hacia 1976, la dictadura militar de Brasil, que había impuesto las “fronteras ideológicas”, empezó a reblandecerse y anunció una “apertura democrática progresiva”. El presidente brasileño Jôao Baptista Figueiredo (1979-1985) continuó ese proceso, y postuló “la democracia sin adjetivos”.

En 1986, el escritor-historiador Enrique Krauze lanzó en México su libro titulado, en un arrebato de originalidad, Por una democracia sin adjetivos. Tiempo en que, abanderado por el PAN buscaba, infructuosamente, la gobernación de Sinaloa, Manuel de Jesús Clouthier del Rincón convirtió la obra de Krauze en su libro de cabecera y lo recomendaba a sus nuevos correligionarios.

La derrota electoral en Sinaloa no amilanó a El Maquío, quien dos años después (1988) buscaría la Presidencia de México nominado por el PAN y Poder Ciudadano, cobertura ésta que se dio Desarrollo Humano Integral (DHIAC), una secta ultra aupada por la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), cuya presidencia había ocupado ya el sinaloense.

La conspiración de Ciudad Juárez

El periodo comentado, se inicia cuando, por feroces desgarramientos internos, el PAN se vio impedido de tener candidato presidencial en 1976. Hacia principios de 1982, precisamente en Ciudad Juárez, un grupo de magnates celebró un aquelarre para discernir si fundaban un partido empresarial u optaban por infiltrar el PAN. Se decidieron por la opción.

Vino la nacionalización de la banca y los empresarios cogieron la oportunidad por los pelos. Después de la cruzada México en libertad, acaudillada por Clouthier del Rincón, se lanzaron por lo alto al control del PAN.

La carambola favoreció a Vicente Fox

El Maquío fue privado en 1989 de una segunda oportunidad para buscar la candidatura presidencial, ésta vez en 1994. Sin embargo, su resistencia en 1988 abrió un boquete constitucional con la reforma al artículo 82, por la que se derogó el impedimento a hijos de extranjeros para acceder a la Presidencia de la República.

Con la concertacesión salinista al PAN, el usufructuario de aquella reforma fue al tiempo Vicente Fox Quesada. De frustraciones empresariales de origen, el guanajuatense fue fiel a su destino manifiesto. No necesariamente el transitorio destino burocrático.

En una entrevista a la revista del corazón Quién, Fox le platicó una historieta: Le dijo que tres décadas antes, con los ahorros de su sueldo durante 15 años de trabajo al servicio de Coca Cola, había construido una casa en el predio La Estancia (parte de la ex Hacienda de San Cristóbal, Guanajuato.)

La otra historia de La Estancia

La cuestión es que, en 1986, en La Estancia -litis de un conflicto agrario después de que a don José Fox le fueron afectadas propiedades rurales en 1937-, la Procuraduría General de la República ejecutó una operación en la que dio con el hallazgo un laboratorio para el procesado de cocaína. Surgió ahí el nombre de un pariente de Rafael Caro Quintero.

Durante la gestión de Vicente como gobernador de Guanajuato, la familia Fox-De la Concha sufrió un ataque de histeria: A las puertas del rancho de San Cristóbal llegó en obsequio una camioneta Cherokee 4×4 para una de sus hijas adoptivas. Provenía la cuelga, según se sospechó, de un narcotraficante radicado en León.

Vuelta la página: Hoy, hoy, hoy, el ex presidente Vicente Fox Quesada aboga y se apresta a participar por y en el negocio de las drogas hasta hoy prohibidas en México, de las que demanda su legalización, “como en algunos estados de la Unión Americana”.

De cómo se explica la pugna por la jefatura nacional

Lo comentado hasta aquí, documenta el proceso de incesante degradación moral del PAN -“alternativa católica de la Revolución Mexicana”, según la tesis de un académico norteamericano-, a contrapelo de los postulados éticos de los padres fundadores del partido. Citamos a don Efraín González Luna y don Manuel Gómez Morín, conservadores, sí, pero en muchos aspectos patriotas. El PAN ha superado con creces todas las marranadas contadas por Gonzalo N. Santos.

De ello sigue que, con tales expedientes, los beligerantes por la jefatura nacional azul, Gustavo Madero Muñoz y Ernesto Cordero Arroyo -personero éste de Felipe Calderón Hinojosa- se estén dando hasta con la bacinica para hacerse del codiciado botín.

Nombrar la bacinica no es un accidente literario. Hace algunos meses, con motivo de la deserción del PAN de Lía Limón para aceptar un cargo en la Secretaría de Gobernación, la ahora senadora azul, Mariana Gómez del Campo se refirió a esa deserción con esta frase: “Al final del día, la caca flota”.

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